La elegancia es lo contrario del exhibicionismo y el feminismo lo contrario de la maternidad

 

La elegancia es lo contrario del exhibicionismo y el feminismo lo contrario de la maternidad
  • La moda vuelve a sus inicios: exhibir por arriba o exhibir por abajo.
  • ¿Cabe mayor cosificación de la mujer?
  • Se ha puesto de moda arrepentirse de ser madre. ¿A que no?

Como si de un virus se tratara, el mundo de la moda nos ha vendido una curiosa pamema: la feminidad consiste en estar esquelética. Las gordas son repugnantes. Se habla de naturalidad pero no hay nada más antinatural que la desnutrición, nada más artificial que la ropa ceñida, porque la carne, de suyo, no es tersa sino flácida.

En cualquier caso, los desfiles de moda de otoño insisten en lo habitual: la exhibición y consecuente cosificación del cuerpo de la mujer. Y ahí está la gracia: que la elegancia es lo contrario del exhibicionismo.

¿Y todo esto qué tiene que ver con la maternidad? Todo. Porque la explosión de exhibicionismo viene acompañada por un feminismo que odia la maternidad. Es más, se ha puesto de moda (libros, entrevistas…) hablar de las madres que se arrepienten de serlo. Si así fuera, sería como echar el telón a esta sociedad pero afortunadamente no es así. Lo que ocurre que hemos puesto muy difícil la maternidad y que todas las (y los) egoístas retrasan la maternidad o simplemente la evitan (no pregunten cómo). Ahora bien, una vez que tienen al niño la cosa cambia. La grandeza de la vida es… demasiado grande.

El feminismo ha conseguido ocultar el homicidio de no nacidos hablando de anticoncepción inane y de derecho al aborto, dos conceptos que son como Supermán: fenómenos de ficción. Pero una vez que el bebé está en brazos… ¡Anda ya!

Por Eulogio López, Hispanidad

Yihadismo y sentido de la vida

Merece la pena un breve análisis de la situación global de los barrios supuestamente marginales de nuestras grandes ciudades que son cuna de yihadistas.

Es bien conocida la consternación que causó en Occidente el conocerse que muchos jóvenes europeos marcharan a Siria, Irak y otros países para unirse al Estado Islámico y combatir por él. La sacudida fue aún más fuerte al constatar que los atentados producidos en Europa han sido causados por jóvenes musulmanes que han nacido, se han educado y viven en los mismos países europeos.

La brutalidad de todo terrorismo zarandea nuestro espíritu, pero mucho más cuando las acciones son realizadas por personas que, en principio, han recibido formación según valores democráticos y humanistas occidentales y han vivido en este marco. Pone los pelos de punta que algunos “europeos” hayan cometido horrendas matanzas a sangre fría, como degüellos de cristianos, de yazidíes, de periodistas, o quemado vivas a personas. Y para magnificarlo y aterrorizar dan además la máxima publicidad a las imágenes de tanta brutalidad por medio de las redes sociales.

La interpretación de los motivos que llevan a esta salvaje forma de actuar de islamistas nacidos y educados en países occidentales ha venido generalmente de la mano de la sociología, y solo de la sociología. Concluyen que no ha funcionado de manera suficiente el ascensor social para estos jóvenes, muchos están sin trabajo, se sienten marginados, viven en barrios con déficits de servicios…

Algunas de tales consideraciones quizás sean verdad, y probablemente en determinados casos tales circunstancias hayan llevado a estos jóvenes a tomar la desafortunada decisión. A partir de ahí la actuación de las instituciones se han orientado a mejorar servicios. No está mal. Pero un alcalde de una población francesa de la que salieron yihadistas terroristas decía que en su barrio tenían hasta rocódromo, significando con este detalle hasta donde llegaban los servicios de que disponían.

Merece la pena un breve análisis de la situación global de los barrios supuestamente marginales de nuestras grandes ciudades que son cuna de yihadistas. Me centro en las españolas, que conozco mejor, pero creo aplicable a la mayoría de países de Europa Occidental.

¿Tienen mala asistencia sanitaria?  Se diga lo que se diga, en este país la atención sanitaria es en conjunto buena, incluso muy buena. Y en todos los estados europeos occidentales es buena y el servicio público no es discriminatorio.

¿Y la enseñanza? Con todos los déficits que se quiera, incluido el abandono escolar, en modo alguno se puede hablar de falta de posibilidades educativas para nadie, al menos hasta completar la enseñanza secundaria.

¿Y los servicios sociales? Siempre harían falta más, pero no hay que olvidar que una parte muy importante de los recursos destinados a este campo van precisamente a las familias inmigrantes, lo que en algunos lugares provoca quejas de los nativos. Por ejemplo, en las becas de comedores escolares o en prestaciones familiares, porque estas familias suelen tener más hijos.

¿Y las posibilidades de ascenso en el mundo laboral o en el conjunto de la sociedad? Hay sin duda limitaciones, pero no pocos ciudadanos autóctonos con  ancestros desde tiempo inmemorial en el país, tienen también serias dificultades.

Tampoco se pueden olvidar obstáculos en el acceso a la vivienda, déficits de urbanismo, suciedad en algunos espacios públicos, pocas posibilidades de ocio…

Aparte de que todos estos problemas y déficits los sufren del mismo modo los ciudadanos autóctonos, en el peor de los casos y con  todas las insuficiencias que se quiera, las condiciones de vida de estos inmigrantes y las posibilidades de mejora siguen estando en todos los campos infinitamente por encima de las de sus países de origen, o, si los jóvenes ya nacieron en Europa, de las que tenían sus padres.

A la hora de aplicar soluciones, los líderes y administradores europeos se centran en medidas dirigidas a mejorar las condiciones de vida para facilitar la integración de tales inmigrantes y, subsidiariamente, que descarten la incorporación al terrorismo islámico.

Está bien esta mejora material. Quizás evitar algunas frustraciones personales disuadirá a alguno de sumarse al terrorismo, pero solo de manera imitada conseguirán cambiar las actitudes de fondo. Las posibilidades de mejora de vida que han tenido estas personas ya han estado muy por encima de lo que pueden alcanzar en los regímenes  que ellos promueven con su lucha y ello no les ha hecho cambiar.

Lo que Occidente no ha entendido es otra cosa: aporta medios materiales, se han hecho grandes avances hacia una sociedad del bienestar incluso para clases sociales bajas, pero lo que Occidente no da hoy es sentido de la vida, motivo del porque vivir, del porque luchar implicando el conjunto de la existencia, del porque esforzarse por algo que complete las aspiraciones de la persona y que va más allá de asegurar una buena vivienda o unas vacaciones exóticas. Por muy equivocado y monstruoso que sea, para estas personas, el yihadismo da sentido a su vida. Algo que Occidente ha perdido al dejar de lado sus raíces.

Por Daniel Arasa

¿Merece la pena trabajar 40 horas semanales por un salario mínimo de 754 euros si por no trabajar me dan 420?

La renta mínima que pide Ciudadanos al PP ya existe: media de 420 euros por mes.

La moda política en España consiste en ofrecer limosnas. Eso sí, con el dinero de los demás.

Albert Rivera exigió al PP ayudas sociales por más de 7.000 millones de euros. ¿No sería mejor subir el SMI?

La renta mínima de inserción que exige Rivera para apoyar a Rajoy es lo mismo que exigen PSOE y Podemos, sólo que cada uno lo llama de una forma distinta.

El diario El Economista realizaba un espléndido reportaje sobre la situación actual de la llamada renta mínima universal, salario social, etc. Es decir, no hablamos ni de paro, ni de subsidio de paro, ni de extra-subsidio para parados de larga duración, ni de pensiones no contributivas (de salario maternal no hablamos porque no existe en España).

Hablamos de otro plus: el dinero que se da a quien no tiene ingresos y sin referencia a prestación alguna: no por pensión, ni por subsidio de paro, ni por ninguna otra cosa.

La media está en los 420 euros por mes. La confusión estriba en que esta acción social la otorgan las comunidades autónomas. Pero a los partidos les es igual. Ellos reclaman el salario social o la renta universal, o mínimo, o de inserción, o como quieran llamarla, porque queda muy bien.

Es la visión de la política como otorgamiento de limosnas. Con otras palabras: la moda política en España consiste en ofrecer limosnas. Eso sí, con el dinero de los demás, con el dinero que los españoles pagan con sus impuestos.

Y el asunto es de mucha actualidad, porque Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera -no así el PP, algo bueno tenía que tener- presentan ese salario social, esa limosna, como el no va más de la justicia social y la señal inequívoca de que ellos sí que son solidarios con los débiles… con el dinero de los demás.

Es más, la izquierda asegura que la renta mínima garantizada constituye la principal distinción frente a las políticas económicas vigentes en Europa.

Sin embargo, la pregunta continúa siendo la misma: ¿Merece la pena trabajar 40 horas semanales por un salario mínimo de 754 euros si por no trabajar me dan 420?

Responda cada cual porque este asunto se ha convertido en la clave de la política española de ahora mismo.

Sr. Eulogio López, Hispanidad

Leyes antifamilia y políticos incoherentes

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En la Asamblea de Madrid se acaba de aprobar una ley de supuesta “No discriminación LGTBI” pero que en realidad es otorgar privilegios al mundo homosexual.

Por Daniel Arasa

La Comunidad Valenciana ha derogado la ley de protección a la maternidad que había aprobado el anterior gobierno en el año 2009. Un paso más de los actuales gobernantes –PSOE con podemistas en sus diversas franquicias- no sólo dirigido a hacer tabla rasa de lo que hicieron los anteriores sino a eliminar o erosionar el máximo la familia y cuanto ella significa para potenciar cualesquiera otras fórmulas de agrupamiento humano, así como ir contra algo tan esencial y urgente como el favorecer la natalidad.

En la Asamblea de Madrid se acaba de aprobar una ley de supuesta “No discriminación LGTBI” pero que en realidad es otorgar privilegios al mundo homosexual en todas sus variantes: gays, lesbianas, Trans, Bisexuales e Intersexuales. No es una ley para evitar discriminación de estas personas, que es justo que así fuera, sino de claro privilegio de aquellos colectivos y una imposición totalitaria del imperio gay a todos los demás. Es una más de las leyes aprobadas ya en línea similar en otras comunidades, que vulnera los derechos de muchas otras personas, entre ellos el de que los padres puedan elegir la educación para sus hijos, que los ciudadanos puedan expresar sus criterios sobre sexualidad si no coinciden con las del mundo homosexual, o que desaparezca la presunción de inocencia en determinados litigios, hasta el punto de que, en contra de cualquier principio y praxis en un estado de derecho, si alguien del colectivo gay acusa a otra persona de algo que pueda considerar discriminación debe ser esta última quien ha de probar su inocencia en lugar de ser aquel quien demuestre el origen y gravedad de la falta. Sólo un par de diputados autonómicos del Partido Popular, David Pérez y Luis Peral, tuvieron la valentía de decir “no” a esta barbaridad, pero el resto de diputados de su partido, así como la presidenta de la Comunidad, Cristina Cifuentes, la apoyaron.

La Asamblea de Madrid ha aprobado también estos días una ley para impedir sacrificar animales domésticos. Aunque esta última tiene aspectos positivos, es de orden distinto y no tiene el calado y la afectación a la persona humana de las antes citadas, su misma existencia es profundamente significativa. Amar y respetar a los animales es bueno, pero se da una evidencia práctica: la mayoría de aquellos que proyectan tanto amor a los animales normalmente les queda poco para las personas. Haga el lector las siguientes comprobaciones empíricas. Quienes se vuelcan mucho hacia los animales domésticos acostumbran a tener pocos hijos, y la mayoría de los animalistas son abortistas ¡de los seres humanos!

Podría citar otras leyes más pero me limito a lo inmediato en España. Son muestras del erial ético que muestra el panorama político español. La miseria no se reduce al espectáculo que están dando los partidos ante la urgencia de formar Gobierno, demostrando mucho más interés personal o partidista que tener la mirada en el bien común del país.

Yendo al fondo de todas aquellas iniciativas legislativas y otras se percibe un vacío de principios sólidos sobre la dignidad de la persona. Y, avanzando hasta un poco más allá, de sentido cristiano.

Con toda seguridad bastantes de los diputados que han votado a favor de algunas de aquellas leyes y otras similares se consideran católicos, pero lo han olvidado a la hora de actuar consecuentemente. Han dejado la chaqueta de cristiano en la puerta de la Cámara. No formaba parte intrínseca de su vida. Era o es un añadido de quita y pon.

En paralelo, y como fundamento previo, lo mismo ocurre con la generalidad de los ciudadanos. Aun habiendo bajado en los últimos años el número de personas que se consideran católicas en España, aproximadamente el 70 por ciento siguen declarando serlo. Y, sin embargo, a la hora de votar en las elecciones, una parte muy importante no pone en la balanza de su decisión conceptos básicos como la posición de los partidos sobre el aborto y el respeto a la vida, la familia, el derecho a que los padres puedan elegir para sus hijos el tipo de educación que consideren adecuada en temas morales y religiosos, el respeto a la libertad religiosa, la corrupción… No son los únicos ingredientes que un votante debe tener en cuenta, pero estos, también, y no como un detalle menor o colateral.

Algo fundamental ha fallado en la formación. No solo espiritual, sino también humana. A estas personas ni les han quedado claras las ideas sobre lo que es verdaderamente importante, ni han forjado su voluntad para actuar con coherencia con sus principios, quizás a costa de no tener unas prebendas, o no acceder a un acta de diputado, o enfrentarte con el portavoz de su grupo parlamentario. A partir de ahí tenemos una política éticamente minusválida.

Por Daniel Arasa

80 años de la Guerra Civil: “Paz, Piedad, Perdón”

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Lo más importante no es la Memoria Histórica, sino la Verdad Histórica.

Por Daniel Arasa.

El próximo día 18 de julio (de 2016) se cumplen 80 años del inicio de la infausta Guerra Civil Española de 1936-1939. Estando todavía la guerra en plena efervescencia, desde el Salón del Consell de Cent del Ayuntamiento de Barcelona, el presidente de la República, Manuel Azaña pronunciaba el 18 de julio de 1938 un importante discurso del que resaltaban tres palabras reiteradas: “Paz, Piedad, Perdón”. Nadie le hizo caso en aquel momento. Ni Franco ni los republicanos.

Azaña pronunció su discurso con tristeza, con el reconocimiento de que la culpa de la tragedia que vivía el país era de muchos, también suya. E instaba a la reconciliación. Hoy, ocho décadas después de aquella guerra incivil, algunos se empeñan en reavivar odios, deseos de venganza, acusaciones de unos contra otros.

Cosa distinta es conocer la historia, lo que sucedió. Como conocimiento histórico y en el deseo de que no vuelva a suceder. En esto trabajo desde hace muchos años. Precisamente el próximo día 18 de julio, coincidiendo con aquélla efemérides, presentaré el nuevo libro “La batalla del Ebro a través de los partes de guerra, la prensa y la radio”. Por supuesto todos los lectores que deseen asistir están invitados (librería Claret, c/ Roger de Llúria 5 de Barcelona, a les 18:30 horas).

Este libro se suma a muchos otros publicados sobre la Guerra Civil, como “Entre la Cruz y la República”, “Católicos del bando rojo”, “Drets Humans i religió a Catalunya” (parcialmente), “La batalla de las ondas en la Guerra Civil Española” o “De Hemingway a Barzini. Corresponsales extranjeros en la Guerra Civil”, así como unos cuantos sobre el exilio a raíz de dicha guerra, la participación de catalanes y españoles en la Segunda Guerra Mundial, los maquis y el franquismo.

Nadie es absolutamente objetivo. Ningún historiador lo logra de manera total. Y más ante acontecimientos que incitan a la agresividad. Pero sí es posible tratar de ser lo más imparcial que uno pueda, acercarse a la objetividad tanto como uno sea capaz, analizar los hechos conociendo el ser humano, situarlos en su momento y en su contexto histórico. Porque lo más importante en todo ello no es la Memoria Histórica, hoy tan reivindicada y financiada desde el poder, sino la Verdad Histórica. Esta, ciertamente, no siempre es fácil de aprehender y puede haber versiones distintas de unos y otros en muchas cosas. Pero es entonces cuando uno debe relativizar más su propia versión, situarse en el lugar del otro, saber que las cosas son complejas, que difícilmente son blancas o negras, sino, por el contrario, con una infinidad de posibles matices intermedios. Tener la humildad y el sentido común de saber que las culpas están repartidas, aunque uno pueda pensar legítimamente que una parte tiene más que la otra.

La Guerra Civil Española ha dado ya decenas de miles de libros, y seguirán saliendo. En muchos casos con aportaciones hasta el momento desconocidas. Y ello es positivo. Pero solo lo será si el sustrato es de “Paz, Piedad, Perdón”. Con el deseo de que nunca más vuelva a suceder algo similar.

Daniel Arasa

Cloacas de la política. Votar con la nariz tapada

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Por su interés, reproducimos un artículo de hace un par de semanas.
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-Las conversaciones entre el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y el director de la Oficina Antifraude de Catalunya, Daniel de Alfonso va a tener graves consecuencias políticas, pero ¿y los aspectos éticos?-

Escribo esto cuando aún no se ha producido un desenlace en el escándalo suscitado de las conversaciones entre el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y el director de la Oficina Antifraude de Catalunya, Daniel de Alfonso. Ha sido la explosión y punto álgido de la campaña electoral. No tengo dudas de que el asunto va a tener graves consecuencias políticas, pero como considero más importantes los aspectos éticos que los directamente políticos puedo abordarlo, sean cuales fueren las consecuencias políticas tanto en los resultados electorales del 26 de junio como en el proceso soberanista catalán o en el futuro de los implicados en el caso.
Se han producido, en mi opinión, gravísimas vulneraciones éticas. El hecho ha puesto en evidencia que se intenta fabricar dossiers que pudieran incriminar a líderes catalanes partidarios de la independencia. Esto se vio ya en los casos de Artur Mas y de Xavier Trías, a quienes se les imputaron supuestas cuentas millonarias en el extranjero que resultaron totalmente falsas. Alguien del mundo policial había fabricado unos dossiers falsos. De la conversación grabada y dada a conocer ahora se ha visto con claridad cómo hurgaban intentando incriminar a familiares de Oriol Junqueras, presidente de ERC. Es obvio que no han encontrado nada porque la conversación tuvo lugar hace dos años.
Aparte de los aspectos políticos y la agresión al Estado de Derecho, es de enorme gravedad ética. Es lógico que desde el Estado se intente frenar el independentismo en Cataluña, y seguramente si no lo hiciera quien gobernara en España actuara mal porque una función básica para él debe ser mantener la unidad del país, pero solo puede hacerse en base a argumentos políticos, económicos, sociales, culturales… e intentar vencer al independentismo en las urnas. Pero en modo alguno en base al uso de las “cloacas” del Estado, con personas sin ninguna ética, capaces de fabricar mentiras que destruyan a otros.
Quien se sumerge en las alcantarillas queda manchado. Al final esto le ha ocurrido al ministro. Lo usado contra otros se ha vuelto contra él.
Pero las vulneraciones éticas no son solo del ministro y del director de la Oficina Antifraude. ¿Quién ha grabado tal conversación en el despacho del ministro? Obviamente, no había una intención altruista en quien lo haya hecho. No cabe duda que el objetivo era perverso, de quien sea, para utilizarlo en contra de quien haga falta.
Suscita, además, la duda de que se habrán grabado otras muchas conversaciones. ¿Piensan que se hayan podido grabar reuniones muy confidenciales sobre temas de terrorismo, por ejemplo?
Y, si estas conversaciones fueron grabadas hace dos años, ¿por qué han salido a la luz a cinco días de las elecciones? Si está muy bien que se denuncien abusos y despropósitos como el producido era normal que hubiera salido en otro momento. Nadie puede dudar del interés explícito de quien lo ha filtrado ahora en perjudicar no solo a los dos implicados sino también al presidente del Gobierno y en conjunto, al Partido Popular. Muy bien diseñado como estrategia política y mediática, pero, indudablemente, levanta dudas sobre el perfil ético de quien lo haya hecho.
Y, a partir de lo conocido, todos los partidos y buena parte de los medios de comunicación se han lanzado como buitres para aprovechar la carroña.
Resulta deplorable la política en España. Empezando por el partido del Gobierno en funciones y terminando con los demás, sean españolistas o catalanistas independentistas. No teníamos bastante con tantos casos de corrupción, con la degradación en mucha actuación política y con la eclosión de populismos muy peligrosos para que se sumaran las alcantarillas del Estado.
A las puertas de las elecciones del próximo domingo, es más patente que nunca que hay que ir a votar, porque es un deber, con una gran pinza en la nariz.

Daniel Arasa

Ucrania: una miseria olvidada que el Papa Francisco saca a flote

El drama de los refugiados que llegan a Europa muestra una de las caras trágicas de unas guerras que asolan Siria, Irak, Afganistán y otros países, así como la miseria en que se vive en muchos territorios. Europa está demostrando con su actitud hostil y mercantilista que ha perdido gran parte de sus raíces y esencias cristianas y que incluso margina en la práctica los principios de libertad, igualdad y fraternidad que asumió de la Ilustración. Tampoco conserva el espíritu generoso de aquellos “padres de Europa” que quisieron dar el gran salto tras la Segunda Guerra Mundial, Robert Schuman, Jean Monnet, Alcide de Gasperi, Konrad Adenauer y otros. Europa es solo una sombra de sí misma. Su caída va mucho más allá de algunas discrepancias en la forma de entender la Unión Europea, de si ha de haber una Europa de dos o más velocidades o de las crisis del euro. Fue pionera en muchos campos, aun va por delante en no pocos, pero muestra a diario en no pocos aspectos que tiene el alma enferma.

Un país que forma parte de Europa y vinculado a ella, pero al que da la espalda, es Ucrania. Ésta atraviesa en los últimos tiempos una difícil coyuntura derivada de un conflicto que ha provocado que la miseria se haya enseñoreado de buena parte del país. De ello, políticos y medios de comunicación occidentales hablan muy poco. Ha tenido que ser el Papa Francisco quien dé en los últimos meses la voz de alarma, hasta el punto que ha decidido que la colecta de todas las iglesias católicas de Europa del domingo 24 de abril se destine a ayudar a Ucrania, instando a las familias a ser generosas.

El Papa saca a Ucrania del pozo del silencio. Su conflicto –ciertamente muy mal orientado y gestionado desde el interior de Ucrania, incluidos de forma especial los prooccidentales- ha causado 10.000 muertos y 20.000 heridos; 1,6 millones de desplazados internos; cientos de personas muertas o heridas por las minas terrestres; 3,7 millones de ciudadanos directamente afectados por el conflicto; 1,1 millones sufren inseguridad alimentaria, 2,9 millones no tienen acceso regular a agua potable; 500.000 niños están en riesgo de sufrir polio; 140.000 sufren malnutrición. Son datos de instituciones católicas como Manos Unidas, Ayuda a la Iglesia Necesitada, Cáritas o la Conferencia Episcopal Española.

Aunque no sea más que por una coincidencia que resitúa en momentos trágicos de un país, se cumplen 30 años del accidente nuclear de Chernobyl, que junto al de Fukushima, en Japón, es el más grave de los sucedidos en plantas nucleares. Aquel 26 de abril de 1986 queda como una de las mayores catástrofes medioambientales de la historia. Todavía son muchas las personas que en Ucrania y Bielorrusia sufren las secuelas.

Una iniciativa catalana

No nace ahora, pero sigue viva, una iniciativa dirigida a acoger temporalmente a niños ucranianos en Cataluña. Está en consonancia con la llamada del Papa y merece la pena ponerla sobre la mesa. Su promotor principal ha sido el profesor Rafael Moreno, y en las actuaciones de acogida y soporte han participado entidades como FANOC, GEC y Acció Familiar, estando en estos momentos y desde fecha reciente bajo el paraguas de “Coopera”, ONG para el Desarrollo.

La iniciativa nació en 2002 y ha consistido de forma especial en que niños ucranianos de orfanatos y de familias muy pobres o en situación de precariedad se desplacen gratuitamente en verano a Cataluña, sean acogidos un mes por familias y realicen unas jornadas de convivencia o campamento.

A lo largo de casi tres lustros han ido viniendo niños y jóvenes durante los veranos. El mayor número de los muchachos corresponde al orfanato de Zhuravno, en la zona de Lviv, pero también los ha habido de los Chernovograd, Borispol o Zgurivka. Muchas de las familias acogedoras afirman que han recibido más de lo que han dado al atenderles, incluso como ejemplo para sus propios hijos al ver la generosidad de los padres o darse cuenta en directo que hay niños que carecen de casi todo.

Esta iniciativa se puso en marcha ante una Ucrania que ya era pobre tras el final del sistema soviético. Los avatares recientes han empeorado la situación. Por ello mismo tiene especial sentido la llamada del Papa, y da un mayor valor a iniciativas como la citada, que está abierta a todas las colaboraciones de familias acogedoras o de quienes presten su apoyo.

En Cataluña 1 de cada 3 alumnos estudia en una escuela concertada.

Una escuela concertada es un centro educativo de gestión privada parcialmente financiado por la administración pública. En 1985, con la aprobación de la LODE, se estableció la fórmula para que tanto los centros públicos como los centros privados que deseen acogerse a los conciertos económicos, puedan trabajar con objetivos educativos compartidos pero respetando la idiosincrasia y objetivos particulares de cada escuela.

Esta solución ha permitido compatibilizar una enseñanza pública al alcance de todos con la libertad de poder elegir entre el abanico educativo que exigen las familias en Cataluña.

En la práctica la fórmula aplicada representa que en el año 2012, el coste por alumno en la escuela pública era de € 7.056 mientras que en la concertada era de € 3.114. Esto deja la escuela concertada en una posición de gran debilidad ya que el coste añadido por alumno que las familias tienen que sufragar era de € 3.942 este año 2012.
Evidentemente, en periodos de crisis como el que estamos atravesando, el número de alumnos se reduce y los equilibrios económicos para poder mantener los diversos proyectos educativos concertados, son casi imposibles y derivan en menos medios para los alumnos y sueldos más bajos para los profesores.

Así pues, se puede afirmar que la escuela concertada cumple la función de sostener económicamente la escuela pública, aunque ahorrando mas de 3.942€ por alumno al estado.

Cuando se presentan ataques contra las escuelas concertadas, como la iniciativa de ley que “Catalunya Si que es Pot” ha presentado en el Parlamento Catalán este mes de Marzo de 2016, con el apoyo del PSC y de la CUP y con la abstención de Ciudadanos, las razones hay que buscarlas en la intolerancia de estos grupos en aceptar la diversidad en los modelos educativos actuales. Así, se oponen a que los padres que lo deseen puedan elegir modelos de educación cristiana para sus hijos, modelos que priorizan la educación de otros idiomas, modelos de educación diferenciada por sexos o cualquier otro iniciativa educativa, afirmando que estas diferencias deberían contemplar sólo en formatos totalmente privados. De hecho, eliminar los conciertos nos llevaría, no sólo al desastre económico, sino también a crear un modelo exclusivo sólo para las clases económicamente más poderosas que redundaría en un recorte de libertades de todas las otras familias.

Desde el “Partido Familia y Vida” queremos sumarnos a la posición de defensa de la política de conciertos que en esta ocasión se ha salvado gracias a los votos de “Junts pel Sí”. Es más, creemos que estos ataques a la educación concertada lo son más bien sólo para ciertas escuelas que han elegido modelos de educación cristiana y con diferenciación de hombres y mujeres. En este caso, el ataque se vuelve un tema muy serio, ya que vulnera los derechos humanos básicos y representa una grave caída en la calidad democrática de nuestra sociedad.

 

Josep Mª Clotet, presidente

Junta Directiva Catalana de PFyV