EL MATRIMONIO Y LA FECUNDIDAD, FUNDAMENTALES PARA UNA ECONOMÍA PRÓSPERA

Estudio del Social Trends Institute en 19 países: la baja natalidad, la maternidad tardía o fuera del matrimonio, el aumento de divorcios y el envejecimiento afectan negativamente al estado del bienestar. ¿La solución?, el apoyo institucional a las familias

El apoyo institucional a las familias es necesario para una economía próspera

El matrimonio tradicional, la fecundidad y la familia tradicional son claves para una economía próspera. Por el contrario, la baja natalidad, la maternidad tardía o fuera del matrimonio, el aumento de divorcios y el envejecimiento de la población, que caracteriza a las sociedades avanzadas, afectan negativamente al estado del bienestar.

Estas son algunas de las principales conclusiones del estudio internacional  ‘¿Qué tienen que ver el matrimonio y la fecundidad con la economía‘, elaborado por el Social Trends Institute (STI) en 19 países.

Cabe recordar que el STI es un “centro de investigación independiente y sin fines de lucro que ofrece apoyo institucional y financiero a académicos en todos los campos que buscan dar sentido a las tendencias sociales emergentes y sus efectos en las comunidades humanas”, como se definen en su propia web.

Los responsables del estudio plantean que, a largo plazo, “la prosperidad de la economía moderna aumenta y disminuye con la familia”. Así, el informe analiza “los roles clave que el matrimonio y la fecundidad juegan en el mantenimiento del crecimiento económico a largo plazo, la viabilidad del estado de bienestar, la cantidad y la calidad de la mano de obra, y la productividad de los grandes sectores de la economía moderna”.

El matrimonio juega un rol fundamental para el mantenimiento del estado del bienestar

Ventajas del matrimonio y la fecundidad

Por todo ello, los gobiernos, las empresas y la sociedad en su conjunto “se verían beneficiados si se fortaleciera la institución familiar”. En ese sentido, el estudio recuerda por qué son importantes el matrimonio y la fecundidad y enumera sus cuatro ventajas:

  1. Los niños criados en familias basadas en el matrimonio tienen más posibilidades de adquirir el capital humano y social necesario para convertirse en trabajadores productivos y estables.
  2. Los hombres que se casan y permanecen casados trabajan más y mejor, y ganan más dinero que los solteros.
  3. Los países que deseen disfrutar de un sólido crecimiento económico a largo plazo y de la viabilidad del estado de bienestar deben mantener tasas de fecundidad sostenibles, al menos de dos niños por mujer.
  4. Los sectores clave de la economía moderna —desde los productos del hogar a los seguros o la alimentación— suelen obtener más beneficios cuando las parejas se casan y tienen hijos.

Cuatro acciones pro familia

Por todo ello, los responsables del informe recomiendan cuatro acciones en pro de la familia que estados, empresas y administraciones en general podrían emprender o mejorar para invertir la actual situación.

  1. Las empresas deberían usar su influencia social para respaldar las campañas a favor de las familias y la educación pública.
  2. Los países tendrían que facilitar el acceso a la sanidad y a la educación para fortalecer los fundamentos económicos de la vida familiar.
  3. Las políticas deberían apoyar el matrimonio y la paternidad responsable mediante, por ejemplo, créditos a los matrimonios con hijos en el hogar.
  4. La política pública y corporativa debería honrar los ideales de las familias trabajadoras, facilitándoles la flexibilidad para conseguir conciliar la vida familiar y laboral según sus necesidades.

"Las poblaciones de ancianos dependientes están creciendo vertiginosamente", advierten los responsables del estudio

Más viejos y menos jóvenes productivos

A continuación, el estudio recuerda de que la crisis económica y fiscal por la que atraviesan muchos de los países más desarrollados “desde Italia y Japón al Reino Unido y Estados Unidos”, tiene su origen en gran medida en cambios estructurales de la demografía.

Las poblaciones de ancianos dependientes están creciendo vertiginosamente, mientras las poblaciones productivas en edad de trabajar se estancan o decrecen, advierten.

Este desequilibrio afecta y afectará al panorama global de la economía. En muchos países se producirán “importantes incrementos en los niveles de deuda pública y un crecimiento económico más lento”, según los economistas políticos Nicholas Eberstadt y Hans Groth, cita el informe.

Al mismo tiempo, “otra tendencia demográfica está arrasando el mundo: el descenso en el número y el porcentaje de niños criados en familias basadas en el matrimonio”, añade.

“En más de 75 países, la tasa de fecundidad está muy por debajo del nivel de reemplazo —2,1 hijos por mujer— necesario para mantener la mano de obra en los niveles actuales”, destaca; y pone como ejemplo el estancamiento económico de Japón por su déficit de natalidad originado en los años setenta del siglo pasado; y la caída del índice de fecundidad en China en los posteriores años noventa.

A estos dos factores, el envejecimiento y la baja fecundidad, se suma que “el matrimonio está en declive en la mayor parte del mundo, especialmente en Europa, las américas y Oceanía”.

“En estas regiones, el aumento del número de divorcios, la maternidad fuera del matrimonio y el matrimonio tardío implican que un gran número de niños y adultos pasarán una importante parte de sus vidas lejos de una familia basada en el matrimonio. […] De hecho, en estas regiones, más de uno de cada tres niños nacen fuera del matrimonio”, insiste el informe.

Al respecto, el estudio afirma que “el matrimonio fomenta una actitud financiera prudente, incluyendo un mayor nivel de ahorro y una mayor acumulación de bienes. Por estas razones y muchas más, el matrimonio es un importante generador de capital social, humano y financiero para las economías a nivel mundial”.

"La media de las mujeres en un país desarrollado ahora tiene solo 1,66 hijos a lo largo de su vida"

“La cuna vacía”

La investigación realizada por los responsables del estudio apunta a que “importantes sectores de la economía moderna tienden a prosperar cuando las parejas se casan y tienen hijos”.

Pero, “según las tendencias actuales, nos enfrentamos a un mundo de rápido envejecimiento y descenso de la población, con pocos niños —muchos de ellos sin las bondades de tener hermanos y un hogar biparental estable—, con ancianos solos subsistiendo con las exiguas ayudas públicas y con un estancamiento cultural y económico”, sentencian.

Es lo que en el informe definen como “la cuna vacía”. “Prácticamente en todos los países desarrollados, incluyendo la mayor parte de Europa, el este de Asia y muchos de los países americanos —desde Canadá hasta Chile— la tasa de fecundidad ha descendido por debajo de los niveles necesarios para evitar el envejecimiento acelerado de la población y su deterioro”, como se puede observar en el siguiente gráfico, reproducido a partir del estudio.

Tasa de fecundidad en los 19 países analizados

A la vista del gráfico, que analiza 19 países, “la media de las mujeres en un país desarrollado ahora tiene solo 1,66 hijos a lo largo de su vida, lo que la sitúa alrededor de un 35% por debajo de la cifra necesaria para garantizar el recambio generacional (2,1 hijos por mujer) y mantener la población a largo plazo”.

“Esto supone que el número de niños de entre 0 y 14 años en el mundo desarrollado es 60,6 millones menor en la actualidad que en 1965”, advierte el informe.

En el caso de España, la tasa de fecundidad (1,32 hijos por mujer en 2015) se sitúa incluso por debajo de esa insuficiente media de 1,66 hijos por mujer a lo largo de su vida.

Las consecuencias económicas, entre otras, “una tasa de mano de obra decreciente, y que deben enfrentarse al reto de ayudar a una población anciana que crece rápidamente”.

Los únicos países que en el gráfico, de izquierda a derecha, muestran una tasa de fecundidad acorde con el recambio generacional (2,1) en el periodo 2005-2010 son India, Indonesia, Filipinas, Colombia, México y Perú. Entre los países más desarrollados, solo Estados Unidos, con 1,84 hijos por mujer en 2015, se aproxima a esa tasa.

Países envejecidos

El estudio reconoce que la población mundial sigue creciendo y que la ONU pronostica que “la cifra de habitantes en el mundo podría aumentar de siete a diez mil millones en los próximos noventa años”.

Sin embargo, “se trata de un tipo de crecimiento distinto al que hemos visto hasta ahora: hasta hace muy poco, el crecimiento de la población se producía, principalmente, por el crecimiento de la población juvenil”, dice el estudio.

Pero, “en los próximos cuarenta años, según la última ‘variante media’ pronosticada por la ONU, el 58% del crecimiento de la población mundial se corresponderá con el incremento del número de personas de más de 60 años, mientras que solo un 6% se corresponderá con personas de menos de 30 años”, advierte.

Tanto es así que Naciones Unidas prevé que, “para el 2035, la población de niños menores de 5 años, ya en declive en muchos de los países desarrollados, caerá también a nivel global”, como se puede ver en este otro gráfico.

El envejecimiento en los países desarrollados y en desarrollo

“Esto significa que la cifra de población mundial podría estar descendiendo con el cambio de siglo, sobre todo si las tasas de fecundidad no rompen con la tendencia a la baja”, añade.

El gráfico muestra el disparado incremento previsto para 2035 de la población de más de 60 años en los países en desarrollo. Los países desarrollados, aunque en menor medida, también experimentarán un notable aumento de este segmento de población.

Por el contra, la población de 0 a 4 años se mantendrá al nivel actual en los países desarrollados y tenderá a la baja en los países en desarrollo.

Hijos de madres solteras

Una última cuestión que aborda el estudio es el “cambio radical en las circunstancias en las que muchos niños han nacido, ya que estudios de varios países corroboran el incremento del número de divorcios y/o de nacimientos extramatrimoniales”.

Asimismo, “el porcentaje de niños que viven con sus padres –casados- ha sufrido una fuerte caída. Por ejemplo, en gran parte de Europa, las américas, desde el Reino Unido hasta los Estados Unidos, desde México hasta Suecia, los nacimientos extramatrimoniales son considerados “normales”, y suponen el 40% o más del total”, como muestra este último gráfico.

Niños nacidos de madres solteras

El estudio añade que “aunque muchos de estos nacimientos se producen en parejas de hecho, las familias basadas en esta fórmula son significativamente menos estables que aquellas basadas en el matrimonio. Esto se traduce en que los niños nacidos fuera del matrimonio tienen muchas más probabilidades de exponerse a cambios de cuidadores y a periodos monoparentales que los niños nacidos de parejas casadas”.

El gráfico muestra como, por ejemplo, en Estados Unidos, “el 41% de los niños han nacido fuera del matrimonio. A su vez, alrededor de la mitad de estos niños son hijos de parejas de hecho y aproximadamente la otra mitad son hijos de madres solteras”.

“Estos dos grupos suelen estar más expuestos a la inestabilidad (cuando uno de los padres deja el hogar, o cuando una nueva figura paternal o maternal llega al ambiente familiar, hechos ambos con frecuencia estresantes para los niños) y a periodos con un solo progenitor (monoparentales) que los hijos de padres casados”.

En Europa, Suecia muestra el perfil más preocupante, con un 55% de los niños nacidos fuera del matrimonio, y “la gran mayoría de ellos son hijos de parejas de hecho. […] Incluso en este país, donde la convivencia de parejas de hecho goza de amplia aceptación y apoyo jurídico, estas son menos estables que las basadas en el matrimonio”, señala el estudio.

Por detrás de Suecia, Reino Unido también sobrepasa el 40% de niños nacidos de madres solteras; y Alemania y España superan el 30%. Por su parte, ChileColombiaMéxico y Perú muestran los porcentajes más altos entre todos los países analizados; un fenómeno más que preocupante.

Los responsables del estudio concluyen su análisis sobre estas cuestiones recordando que “un estudio reciente demostró que los niños nacidos de parejas de hecho tenían un 75% más de probabilidades que los de parejas casadas de ver a sus padres separarse en torno a los 15 años. Y el porcentaje de hogares monoparentales con niños casi se ha duplicado en los últimos 25 años, pasando de un 11%, en 1985, a un 19%, en el 2008”.

POR FORUMLIBERTAS.COM 22/08/18