Terrible drama: “Two incomes, no kids”

Imprevistamente he hecho una miniencuesta. Como se verá, carece de amplitud y no se la puede considerar un estudio, pero si refleja un drama de nuestra sociedad, la terrible caída de natalidad y los peligros de futuro que conlleva.

Encuentro de antiguos compañeros de estudios universitarios. Casi todos catalanes y en su totalidad de edades entre 72 y 75 años. En una mesa, de forma aleatoria al distribuirnos estábamos seis, con algunos de los cuales hacía muchos años que no mantenía contacto. En la conversación salió la referencia a nuestras familias, y se dio la circunstancia de que todos, también yo, teníamos menos nietos que los hijos que habíamos tenido. Uno con cuatro hijos ahora eran solo dos sus nietos, tres cada uno de los cuales tuvo tres hijos tenían ahora o uno o dos nietos, dos más que tuvieron dos hijos tenían uno y cero nietos, y yo, siete hijos y cuatro nietos.

Tales datos no serían llamativos si nuestros respectivos hijos estuvieran todavía en los inicios o pocos años de sus vidas matrimoniales o de pareja y, por ello, fuera previsible que el número de nietos tendiera a dar un tirón hacia arriba. Sin embargo, en casi todos los casos –excepto algunos de los míos- todas las hijas o nueras estaban ya por encima de los 40 años. O sea, que no habría ya más nietos o será solo algún caso aislado. De entre las parejas jóvenes de unos y otros, unas cuantas no tenían ningún hijo.

Es bien sabido que para el relevo generacional, lo mínimo matemáticamente exigido es que haya el doble de nietos que de hijos. Sin embargo, en el caso aludido el número de nietos se quedaba en la mitad del de hijos. O sea, la cuarta parte de los necesarios. Lo que en este aspecto se desprendió de dicha reunión no es una regla ni una foto exacta de la realidad, pero si un síntoma de algo especialmente extendido.

Las encuestas y la no verdad

Cuando se hacen encuestas entre padres y madres de familia sobre los motivos por los que se tienen pocos hijos, los que estamos al frente de entidades familiares o nos hemos movido en este campo sabemos que siempre hay una respuesta general y conclusión fundamental: la económica. “Si tuviera más dinero, más estabilidad, más ayudas… tendría más hijos”.

En el fondo, ¿de verdad de verdad es así? Nadie pone en duda de que en muchísimos casos la inseguridad laboral, los bajos salarios, el trabajo de la mujer también fuera del hogar, el coste de la vivienda, las escasas ayudas públicas, etc. tienen su influencia sobre la natalidad. Pero si solo los aspectos económicos fueran la causa de esta, lo habitual debería ser que las familias de clase media y alta tuvieran muchos hijos, mientras fueran pocos entre la clase media baja y familias pobres. Visto de otra manera muy reconocible: en una ciudad grande, que en los barrios obreros hubiera pocos niños y, en los de clases altas, la mayor parte de las familias fueron numerosas. Es evidente que no ocurre así, al menos en España. Por término medio, las familias de clases altas y medias no tienen más hijos que las menos favorecidas económicamente.

Dos salarios altos sin cargas familiares

Más aún. Otro fenómeno que se da de forma especial entre clases altas y medias. Abundan cada vez más las parejas sin ningún hijo, y no por motivos biológicos. Crece lo que en lenguaje anglosajón denominan “Two incomes, no kids” (Dos salarios, no hijos). Parejas que trabajan los dos, y en muchos casos con salarios altos, pero no quieren tener ningún hijo.

Cuando se sinceran –a veces vergonzantemente, otras con cierto descaro y reto de afirmación de que uno hace lo que quiere- dejan claro que con hijos no podrían mantener el ritmo de vida, los frecuentes viajes, salir mucho, gimnasio, quizás dificultades en el ascenso profesional… Varios de mis interlocutores compañeros de estudios reconocían que algunos de sus hijos se lo habían dicho claramente. Y, por supuesto, lo hemos oído decir a muchos otros.

Aunque sea lamentable tal forma de actuar, estos son los que dicen la verdad. Es cierto que tener hijos incomoda, nos complica la vida. Uno ya no dispondrá de tanto dinero para sí mismo y sus caprichos porque deberá gastarlo en pañales, zapatos o colegios, pero, además, incluso en familias con rentas relativamente altas, es obvio que con hijos hay que decir adiós a posibles viajes a países exóticos, a diversas salidas semanales solos o con grupos de amigos, a muchos espectáculos, a restaurantes…

Hay que tener la valentía decir la verdad aunque sea políticamente incorrecta: En las causas de la baja natalidad los aspectos económicos son solo una parte, y en muchos casos no la más importante. Prueba de ello lo dan las familias cristianas, las que se toman el cristianismo en serio, sean de movimientos, prelaturas, parroquias… Tienen un número de hijos mucho más alto que la media de su entorno, cuando sus ingresos económicos generalmente no superan a los de los demás compañeros de trabajo. Es una cuestión de qué valores se priorizan.

Las personas que en enfocado la vida en su egoísmo y comodidad quizás vivan materialmente mejor, pero no se percatan de que los hijos dan también una inmensidad de alegrías, ayudan a progresar en la virtud, en la entrega, colman ansias del corazón. Y, cuando llegue la madurez o la ancianidad en la que no quieren pensar pero que son inexorables, estarán lo que se resume en aquella fase popular, “más solos que la una”. Dicen los expertos, y lo palpamos en la experiencia cotidiana, que entre los ancianos la mayor angustia no suele ser hoy ni la falta de atención médica o sanitaria ni los recursos para la subsistencia, sino la soledad, el olvido de todos. Si ello afecta a veces a quienes tienen hijos, ni que decir de quienes los evitaron.

Por Daniel Arasa, periodista

Un pensamiento en “Terrible drama: “Two incomes, no kids”

  1. Verdades como Puños, señores. Se está propagando la anti naturaleza y resulta cómico e irónico,cuanto se preocupa esta sociedad del cuidado del medio ambiente y la naturaleza sin preguntarse siquiera que algún día,como esta tendencia siga, del medio ambiente y la naturaleza no habrá quien se preocupe,ni el tato… simplemente porque se agotará la raza humana por pura lógica según los patrones y tendencias actuales. Ojo al dato que esto ES MUY GRAVE. Están destruyendo LA FAMILIA y esto significa el dividió de la humanidad a cámara lenta pero progresiva a medio y corto plazo.

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