Se necesitan familias numerosas

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Incentivos a la natalidad: en busca de la fórmula mágica

Las estimaciones del número de nacimientos en varios países apuntan a una caída progresiva, acentuada por la pandemia. Preguntamos a dos especialistas sobre las posibilidades de revertir la situación.

Más allá de la coyuntura actual, ¿por qué cada vez nacen menos bebés? Muchas explicaciones ponen el acento en la crisis económica. Sin embargo, para Santiago Carbó, catedrático de Economía de la Universidad de Granada y Director de Estudios de Funcas, no es el único condicionamiento. También hay que tener en cuenta los “planteamientos culturales que se arraigan con el tiempo” y los incentivos a la natalidad.

“No hay una relación claramente establecida entre tasa de natalidad y ciclo económico”, explica. “En España cayó durante los 80 y primera mitad de los 90, se elevó desde finales de los 90 hasta la crisis financiera y volvió a caer después. En los últimos años siguió cayendo a pesar de la reducción del desempleo, tal vez porque, precisamente, se trata de empleos menos estables”.

En cuanto a los incentivos, Carbó considera que en España tienen un efecto anuncio. “Las medidas de incentivos más convencionales (aumento de las semanas de baja tanto maternal como paternal y prestaciones por cada hijo a cargo) parecen haber tenido algún efecto positivo en España, pero un efecto que parece disiparse cuando la medida lleva algunos años en marcha”.

También señala un desequilibrio en la opinión pública. “En el debate público se habla poco de los jóvenes y de temas de natalidad; todo gira casi siempre sobre pensiones, que se llevan toda la atención política también”.

Carbó reclama un sistema más profundo de incentivos, con ayudas combinadas. Es lo que están haciendo los países más activos en el fomento de la natalidad, como Francia y Suecia. Como aspecto esencial del éxito de estas medidas, señala “su mantenimiento en el tiempo. Se ha esperado hasta ver resultados, ha habido paciencia”.

Aunque todavía no se ha encontrado “una fórmula perfecta” de medidas combinadas para impulsar la natalidad, este experto cree que “la posibilidad de horarios para conciliar vida laboral y familiar, la gratuidad de la educación infantil y los incentivos fiscales parecen ser una combinación relativamente efectiva”.

Valorar la maternidad

Acerca de la conciliación entre trabajo y familia, hemos consultado a María Teresa López López, profesora honorífica de la Universidad Complutense de Madrid y ex directora de la Cátedra Extraordinaria de Políticas de Familia en esa universidad. López sostiene que determinadas medidas, como los permisos de maternidad y paternidad, “están orientadas a la búsqueda de igualdad de comportamientos entre hombres y mujeres”. De esa manera, afirma, “se está evitando reconocer que las desigualdades no provienen solo del hecho de ser hombre o mujer, sino –y sobre todo– del hecho de ser madres, produciéndose una doble desigualdad en este colectivo de mujeres, por ser mujer y también por ser madre”.

Para esta experta en políticas sociales y de familia, que fue la primera decana de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense, “la maternidad genera desigualdades que hay que proteger, porque la madre experimenta una realidad biológica que no experimenta el padre”.

A la vista de la última Encuesta de Población Activa, López comenta: “El mercado de trabajo refleja las diferencias entre hombres y mujeres, pero también refleja las diferencias entre mujeres con y sin hijos. Los datos muestran claramente que en el mercado de trabajo se está penalizando la maternidad”.

Por eso, propone: “Lo primero que habría que hacer es valorar la vida y la maternidad, con políticas de apoyo. Empezando desde antes del embarazo, de forma que cuando una mujer se plantee la posibilidad de quedarse embarazada se sienta respaldada por la sociedad”.

Las ayudas económicas siempre son bienvenidas, pero a su juicio no son lo primordial. “En el ámbito del mercado laboral harían falta medidas como contratos específicos, que protegieran a las mujeres embarazadas. Culturalmente, ayudaría a cambiar los comportamientos, porque muchas mujeres, al quedarse embarazadas, sienten el rechazo de sus compañeros”. En definitiva, “sería necesario recuperar el valor de la palabra maternidad”.

Entre otras medidas, aboga por mecanismos que permitan el “empleo a tiempo parcial, con vuelta inmediata transcurrido un año y sin penalizaciones económicas, que impida que las mujeres salgan del mercado de trabajo”. También ve necesarias “medidas de flexibilización horaria que permitan compatibilizar los horarios laborales con los familiares, y los calendarios escolares con los laborales”, así como el desarrollo del teletrabajo.

https://www.aceprensa.com/familia/politicas-familiares/incentivos-a-la-natalidad-en-busca-de-la-formula-magica/

POR BELÉN HUERTAS VALVERDE PARA ACEPRENSA

Se necesitan familias numerosas

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Freepik: Senivpetro

El envejecimiento de la población no es solo una cuestión económica. Tener hijos es una decisión de la que dependen muchos valores culturales y morales, dice el comentarista norteamericano Ross Douthat.

Cuando aparece en el debate público, la aproximación al tema de la natalidad suele ser superficial y centrarse, por ejemplo, en la cuestión de las ayudas. Pero, según explica Douthat en un artículo publicado en el último número de Plough Quarterly Magazine, no es adecuado afrontar las secuelas del menor crecimiento demográfico por motivos exclusivamente económicos.

El descenso de la natalidad, señala Douthat, tiene efectos de mayor alcance, porque puede determinar “la atenuación de los lazos sociales en un mundo con cada vez menos hermanos, tíos o primos; la fragilidad de una sociedad en la que los lazos intergeneracionales se pueden romper por una discusión o la muerte; la infelicidad de la juventud al vivir en un contexto social tendente a la gerontocracia o el creciente aislamiento de los ancianos”.

En este sentido, la familia dispensa bienes que el Estado no tiene fácil proporcionar. “Ningún programa público de ayuda podría haber sustituido a la red familiar que ayudó a que mi abuelo viviera de un modo independiente hasta su muerte, a pesar incluso de las peleas frecuentes entre él y sus cinco hijos –es decir, mi madre y mis tíos–. Tampoco es probable que un aula sea capaz de enseñar lo que supone vivir en intimidad con otros seres humanos, algo que han aprendido mis hijos creciendo juntos, aunque la tolerancia entre ellos a veces brille por su ausencia”.

A pesar de la importancia social y humana de los hijos, cada vez hay menos familias numerosas. La situación ha llegado a ser tan crítica que, según este columnista del New York Times, no debemos preguntarnos por qué los hogares con más de cuatro hijos están desapareciendo, sino cuál es la razón por la que no tenemos el número de hijos que deseamos. A su juicio, la gente admira y valora las familias numerosas, como ponen de manifiesto las “mamás influencers”, lo que invita a pensar que “hay mucha gente que tendría más hijos si la situación fuera ligeramente diferente, si se modificaran las condiciones económicas y tuvieran otras expectativas culturales”.

Esta última es la razón más determinante, según el periodista americano, que menciona las tres tendencias que, a su juicio, explican que las parejas no tengan finalmente los niños que quieren. En primer lugar, lo que llama el fracaso amoroso, un fenómeno que no se concreta solo en el incremento de divorcios o separaciones, sino en la mayor distancia que existe entre los sexos, lo que dificulta, como es evidente, las relaciones entre ellos. Por otro lado, se piensa que los hijos impedirán el disfrute de bienes que, de acuerdo con los actuales criterios de prosperidad, son indispensables para gozar de una buena calidad de vida. En tercer término, Douthat sostiene que la secularización ha contribuido al descenso del número de familias numerosas, como muestra la correlación estadística entre el descenso de la práctica religiosa y el de la natalidad en EE.UU. Estas tendencias, además, se retroalimentan.

Aunque las ayudas económicas y los programas de apoyo pueden hacer más asequible tener un tercer o cuarto hijo, no son suficientes y tampoco tienen un impacto destacado en las tasas de fecundidad. Se necesita un cambio cultural y espiritual, es decir, que “nuestra sociedad se transforme por completo, pasando a regirse por el sacrificio en lugar del consumo y poniendo la vista en la eternidad en lugar de seguir guiándose por lo que queda del sueño americano”.

Douthat precisa que “tal vez sea necesario que cambie en gran medida lo que la sociedad quiere, incluso para hacer posible algo tan modesto como que su tasa de fecundidad esté en concordancia con el número de hijos que la gente anhela”.

Concluye su artículo con unas consideraciones sobre la importancia de la maternidad o la paternidad, que es el camino más común por el que una persona aprende a ser generosa y entregarse. Es una suerte de kénosis: ser padre o madre constituye “la experiencia de lo que significa vivir completamente para alguien diferente de uno mismo”.

Se necesitan familias numerosas

POR PLOUGH QUARTERLY MAGAZINE,

EN ACEPRENSA

Eutanasia, los cuidados paliativos y los médicos

cuidados paliativos

La ley no contempla en absoluto la depresión que puede empujar a un ser humano a desear la muerte, y que no es fruto de la libertad, sino de una patología

La Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL) y la Asociación Española de Enfermería en Cuidados Paliativos (AECPAL) ha emitido un comunicado ante la ley orgánica de regulación de la eutanasia que vale la pena subrayar, porque como en el propio texto se indica, los médicos y el personal de enfermería que interviene en este ámbito tan delicado tienen puntos de vista distintos desde la perspectiva moral y médica sobre la eutanasia, pero coinciden en sus apreciaciones, que no tratan de un abstracto indeterminado, sino de la concreta ley española.

Sobre ella considera que “adolece de deliberación y calidad conceptual. No podemos decir que se trata de una ley garantista cuando existen errores conceptuales”. Manifiestan su preocupación sobre una ley que consideran “confusa en su aplicación práctica y precipitada en sus tiempos para intentar solucionar estos casos que nos confrontan con los límites de los cuidados paliativos, cuando no hay una ley del final de la vida que acompañe a esta y garantice que los cuidados paliativos deben ser ofertados a los ciudadanos”.

En definitiva, lo que plantean estos médicos especialistas al atender a las personas en situaciones de final de la vida y de sufrimiento es que la eutanasia solo puede presentarse como una condición de excepcionalidad y solo cuando todo lo demás haya fallado. Y este no es el caso de la ley de la que afirman “que ni es conciliadora ni protege a los vulnerables, ni ha establecido diálogo alguno” y añaden “el que se hable de esta ley como ley de muerte digna puede suponer un sesgo en la toma de decisiones. La dignidad es un término complejo y no debería hacerse un uso de él de forma simplista”.

En definitiva, lo que hacen la SECPALy la AECPAL es afirmar que, tal como está planteada la ley, no significa una opción de mayor libertad, ni la aplicación de la eutanasia puede confundirse con un acto vinculado a la libertad.

Desde el punto más concreto que les afecta a ellos señalan con claridad que “la SECPAL tiene como misión promover la universalidad de los cuidados paliativos, pero no desarrollar la ley de eutanasia”.

Los médicos que se dedican a la atención final de los enfermos terminales definen así con rotundidad cuál va a ser su actitud final. No aplicarán la ley, y no solo eso, sino que además critican la forma desorganizada e imprecisa como se plantea, y aducen con razón que la experiencia del sufrimiento humano es compleja y se necesita personal experto en este ámbito para hacer una evaluación impecable y una intervención integral de calidad.

Y todo eso, obviamente, no lo aporta la ley, que puede transformar un proceso tan delicado en un acto primario y trivial que puede resolver un médico de familia en la vivienda del interesado sustrayendo de toda atención real a la persona.

La ley no contempla en absoluto la depresión que puede empujar a un ser humano a desear la muerte, y que no es fruto de la libertad, sino de una patología. También señala, y en este punto ForumLibertas ha insistido reiteradamente, la falta de desarrollo de cuidados paliativos en España referido en el Atlas de Cuidados Paliativos en Europa de 2019.

En definitiva, se puede estar en contra de la  ley de la eutanasia por razones de principios morales o religiosos, que constituyen argumentos perfectamente válidos porque son portadores de sentido para el conjunto de la sociedad, pero también se puede estar en contra de esta ley como hace la SECPAL, a pesar de que se declara “con posturas plurales sobre la conveniencia o no de la despenalización de la ayuda médica para morir” porque se trata de una pésima ley, porque trivializa la respuesta al sufrimiento, porque menosprecia los cuidados paliativos y porque no ofrece garantías profesionales suficientes para proporcionar una buena muerte porque, como afirma dicho texto, los conocimientos para llegar a este extremo no difieren tanto de las buenas prácticas en cuidados paliativos y, por lo tanto, no están al alcance de cualquier profesional de la medicina. Al final puede resultar que la eutanasia se traduzca por este motivo en el riesgo de una mala muerte.

La verdad es que, excepto un grupo militante, la profesión médica no ha acogido nada bien la ley. La critica o simplemente la rechaza. Solo los médicos militantes ideológicamente demuestran su adhesión inquebrantable.

Son los mismos que el periódico El País propicia en sus ataques desmesurados al presidente del Colegio de Médicos de Madrid, Manuel Martínez-Sellés, debido a que este profesional, de intachable carrera, es contrario a la eutanasia. Con un argumento obvio: el código deontológico de la profesión niega al médico la posibilidad de matar al paciente. Es una prevención lógica que se remonta al inicio histórico de la medicina y que tiene mucho que ver con la orientación de la profesión con respecto a la vida humana. Si el médico tiene una mentalidad que entiende que hay circunstancias en que aquella vida sobra, simplemente no podemos confiar en él. Lo que necesitamos son médicos que nos cuiden y acompañen hasta el final y busquen la manera de que este sea lo más tranquilo posible, porque solo de esta manera tendremos la garantía de que la profesión sigue centrada en el curar, y en el cuidar sin utilizar ningún atajo peligroso.

POR FORUM LIBERTAS

Día Internacional de la Vida. Gran Marcha Virtual para celebrar el día Internacional de la Vida 2021


SI A LA VIDA 2021,

21 de Marzo 2021, 17h

Gran Encuentro Virtual por la Vida

Un año más preparamos para una nueva celebración de por la vida, y un año más bajo los terribles efectos de la pandemia, que nos obliga a hacerlo de forma virtual…

Si estás en otro país y te quieres unir a esta grande celebración virtual de la vida, estos son los horarios:

  • 13h PM Argentina, Brasil, Uruguay
  • 12h AM Bolivia, Chile, Cuba, República Dominicana, Paraguay,
    Puerto Rico, Venezuela, EEUU (NewYork, Washington, Miami)
  • 11h AM Colombia, Ecuador, México, Panamá, Perú
  • 10h AM Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua
  • 09h AM EEUU (Los Ángeles, San Franscisco)

Puedes ver aquí la grabación del streaming que se ha realizado de la marcha SI A LA VIDA de los años anteriores.

A través de youtube

Madrid

La Plataforma Sí a la Vida, apoyada por más de de 500 asociaciones y entidades cívicas, convoca a la sociedad civil española, que cree en el valor insustituible de toda vida humana, a celebrar juntos, un año más, el Día Internacional de la Vida, que se conmemora en todo el mundo cada 25 de marzo con actividades de concienciación en este ámbito en torno a dicha fecha. Este año, los actos de celebración tendrán lugar el domingo 21 de Marzo de 2021, día en el que Madrid se convertirá en capital y corazón de la vida aglutinando a miles de personas de España y todo el mundo, ya que está prevista la asistencia de asociaciones de toda Europa y América.

Desde 2011 se celebra este día en todo el mundo tras adquirir, todas las entidades defensoras de la vida, el compromiso de realizar un acto conjunto en defensa de la vida humana y su dignidad. Con motivo de esta jornada se han realizado desde hace ocho años manifestaciones, galas y concentraciones.

Este año, se realizará una marcha para alzar la voz por los más débiles y en defensa de la dignidad humana en todas las fases y condiciones de su existencia, así como para mostrar el compromiso firme de todas las entidades que forman la Plataforma Sí a la Vida de seguir trabajando porque se reconozca la vida de todas las personas.

 

Día de la Vida

Apuntes Históricos sobre el 25 de Marzo, Día Internacional de la Vida

En el primer Congreso Internacional Provida, celebrado en Madrid en el 2003, tras una encuesta mundial contestada por más de 20.000 grupos y asociaciones de más de 20 países de Europa y América, se acordó por declarar el 25 de marzo el día Internacional de la Vida.

En otros países, especialmente de América ya se venía celebrando el Día del niño por nacer o Día de la vida naciente, pero al declarar el Día de la Vida se celebra no sólo el derecho a nacer de los concebidos sino el respeto a la vida y la dignidad de todo ser humano desde la concepción hasta la muerte natural.

El primer país que celebró el día de la Vida de manera institucionalizada fue El Salvador en 1993. Le siguió Argentina, donde la primera celebración oficial del Día del Niño por Nacer, se produjo el 25 de marzo de 1999 por iniciativa del presidente de la nación respaldado por la Conferencia Episcopal. Ese mismo año el Congreso de Guatemala declaró el día 25 de marzo como Día nacional del Niño no nacido.

En Chile, a partir de una campaña que contaba con el apoyo de miles de firmas y varios alcaldes, el 18 de mayo de 1999 la Cámara de Senadores aprobó por unanimidad un proyecto por el que se declaraba el día 25 de marzo de cada año, como el día del niño concebido.

En el marco del III Encuentro de Políticos y Legisladores de América, la primera dama de Costa Rica, Lorena Clara de Rodríguez, anunció la celebración de un día por la vida del no nacido en Costa Rica.

En Nicaragua, el presidente de la República con el apoyo de la Iglesia y de los grupos provida, dictó el día 25 de enero de 2000 un decreto por el que declara el día 25 de marzo de cada año como el “Día del Niño por Nacer”.

En República Dominicana fue aprobada a comienzos del año 2001, la ley civil que instituye la celebración, considerando como “apropiado y necesario consignar un día al Niño por Nacer, con la finalidad de propiciar la reflexión sobre el importante papel que representa la mujer embarazada en el destino de la humanidad, y el valor de la vida humana que porta en su seno”.

Actualmente, en Venezuela, Uruguay y Panamá, grupos de defensa de la vida promueven campañas de recogida de firmas para lograr el reconocimiento de la fiesta por las autoridades civiles. En Uruguay, cada 25 de marzo, se realizan marchas pacíficas de protesta contra las clínicas de aborto clandestinas y se alertan a las mujeres sobre los graves daños psicológicos y físicos que el aborto les puede causar.

Perú es, en este momento, el último país en haber instituido por Ley, la fiesta de la vida. En enero del 2002, el Congreso de la República Peruana declaró el 25 de marzo como “Día del Niño por Nacer”.

En México se celebra el 25M el “Día de la Vida concebida en el seno materno”.

“Día del Niño no Nacido” es el nombre que la fecha recibe en Austria, según acordaron los grupos pro-vida del país y se celebra también el 25M.

En Eslovaquia, los grupos pro-vida han enviado una carta al Consejo Nacional de la República Eslovaca solicitando que el 25 de marzo se declare como “Día del Niño Concebido”.

En Cuba, la arquidiócesis de La Habana también celebra el “Día por la Vida” y los grupos provida, junto con la Iglesia Católica, llevan a cabo una callada y efectiva labor de ayuda a la vida.

En Filipinas la Presidenta Gloria Macapagal Arroyo, declaró oficialmente el 25 de marzo como el Día del No Nacido.

El Día de la Vida en España

En España desde años antes que se despenalizara el aborto, las asociaciones provida venían desarrollando una importante labor de ayuda a la embarazada en dificultades, así como una incansable labor de divulgación de la cultura de la vida, congresos, trabajo de investigación, apoyo a los cuidados paliativos etc. Hubo grandes manifestaciones y actos públicos en defensa de la vida, en distintas fechas. A partir de 2003, con motivo de la institución del Día Internacional de la Vida, en el marco del Primer Congreso Internacional provida, se vienen realizando en torno al 25 de marzo numerosas actividades informativas, divulgativas y de concienciación social como mesas informativas en la calle, ruedas de prensa, conferencias, eventos musicales, etc.

En los últimos años han surgido nuevos grupos en defensa de la vida humana que han aportado fuerza e iniciativas diversas y se han llevado a cabo numerosos actos en defensa de la vida.

Por todo ello, convencidos del valor insustituible de toda vida humana, cuya defensa asumimos como un reto, las asociaciones que en España defendemos la vida humana y su dignidad, hemos decidido celebrar todos juntos el día Internacional de la Vida, cada 25 de marzo con una manifestación por la Vida, aparte de los distintas actividades formativas, de concienciación o culturales que en torno a este día organice cada grupo.

Asimismo, trabajaremos porque se vayan sumando a la celebración de este día todos los países posibles, seguros de que algún día el triunfo de la cultura de la vida será una realidad.

Si a la Vida 2021 Virtual

Un estudio revela que el aborto aumenta un 83% el riesgo de problemas de salud mental

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Tras estudiar 1,9 millones de mujeres se concluye que el riesgo de atención psiquiátrica posparto que requiera hospitalización aumenta en un 83 por ciento

El aborto inducido de un primer embarazo aumenta el riesgo de problemas de salud mental posparto. Es lo que concluye un estudio publicado por la Revista Internacional de Investigación Ambiental y Salud Pública.

El paper, titulado Efectos de la pérdida del embarazo en la salud mental posparto posterior: un estudio de cohorte longitudinal prospectivo, se basa en más de 1,9 millones de mujeres, que concluye que el riesgo de atención psiquiátrica posparto que requiera hospitalización aumenta en un 83 por ciento.

La pérdida del embarazo, natural o inducida, está relacionada con tasas más altas de problemas de salud mental, pero se sabe poco sobre sus efectos durante el período posparto, constata el estudio de David C. Reardon (Elliot Institute) y Christopher Craver (Instituto Charlotte Lozier).

Este estudio identifica los porcentajes de mujeres que reciben al menos un tratamiento psiquiátrico posparto (PPT), definido como cualquier tratamiento psiquiátrico (ICD-9290-316) dentro de los seis meses posteriores a su primer nacimiento vivo, en relación con su historial de pérdida del embarazo, historial de tratamientos previos de salud mental, edad y raza.

La población analizada está formada por mujeres jóvenes elegibles para Medicaid en los estados que cubrieron todos los servicios reproductivos entre 1999 y 2012. De 1.939.078 beneficiarias de Medicaid con un primer nacimiento vivo, 207.654 (un 10.7%) experimentaron al menos un PPT y 216,828 (un 11.2%) tuvieron al menos una pérdida de embarazo previa.

Un historial de tratamientos previos de salud mental (MHT) fue el predictor más fuerte de PPT, pero un historial de aborto también es otro factor de riesgo importante, según el estudio. En general, las mujeres con una pérdida de embarazo anterior tenían un 35% más de probabilidades de requerir un PPT.

Cuando se examinan con mayor detalle las interacciones de la salud mental anterior y la pérdida del embarazo anterior, se revelaron efectos importantes de estas combinaciones. Aproximadamente el 58% de aquellos cuya primera THM fue después de una pérdida de embarazo requirió PPT.

Además, más del 99% de las mujeres con antecedentes de THM un año antes de la primera pérdida del embarazo requirieron PPT después de sus primeros nacidos vivos.

Estos hallazgos revelan que el aborto (natural o inducido) es un factor de riesgo para el PPT, y que el momento de los eventos y el período de tiempo para considerar la salud mental previa en la investigación sobre la pérdida del embarazo pueden cambiar significativamente los efectos observados.

Los médicos deben buscar una convergencia de antecedentes de THM y pérdida de embarazo previa al evaluar a las mujeres embarazadas, a fin de hacer las derivaciones adecuadas para recibir asesoramiento.

POR FORUM LIBERTAS

El presidente de Portugal aboga por la inconstitucionalidad de la eutanasia

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Marcelo  Rebelo de Sousa ha enviado la Ley de Eutanasia portuguesa al Tribunal Constitucional para la revisión de la constitucionalidad de la misma

El presidente de la República de Portugal, Marcelo  Rebelo de Sousa, ha enviado un Requerimiento sobre  la Ley de Eutanasia portuguesa al Tribunal Constitucional para la revisión de la constitucionalidad de la misma .

Rebelo es socialdemócrata y considera que la eutanasia es contraria a la defensa de las personas.

La instancia a la que recurre el presidente debe ahora revisar la Ley propuesta por el congreso de Portugal.

Y es que las más que razonables dudas sobre la constitucionalidad de la Ley abren la esperanza de que esta ley pueda quedar rechazada.

España también se encuentra en pleno proceso de aprobación de una Ley de eutanasia impulsada por el Gobierno de PSOE y Podemos. El proceso se encuentra avanzado y no se ha estimulado un debate social, político y jurídico que merece un fenómeno tan sensible y polémico.

Por contra, en Portugal, las acciones de los grupos que defienden la dignidad de la vida así como los profesionales sanitarios y personalidades del mundo jurídico y académico han reclamado a sus legisladores que no es función del Estado matar y ponen sus esperanzas y las de todos los portugueses en la decisión judicial de su Tribunal Constitucional. ¿Llegará ese debate a España?

La ONU, da la alarma por estas leyes pro eutanasia

Los expertos en derechos humanos de la ONU expresaron su alarma por una tendencia creciente de promulgar leyes que permitan el acceso a la eutanasia basada en gran parte en tener una discapacidad o condiciones de discapacidad, incluso en la vejez.

“Todos aceptamos que nunca podría ser una decisión bien razonada que una persona que pertenece a cualquier otro grupo protegido, ya sea una minoría racial, de género o minorías sexuales, ponga fin a su vida porque experimenta sufrimiento debido a su condición”, afirmaron los expertos.

Y prosiguen, “la discapacidad nunca debe ser un motivo o una justificación para poner fin a la vida de alguien, directa o indirectamente”.

POR FORUM LIBERTAS

Reflexiones a propósito de la legalización del aborto en la Argentina

POR MARIO CAPONNETTO 

Adelante la Fe – 27/01/2021

Finalmente, cumplidos todos los plazos y procedimientos legales, tras ser sancionada por el Parlamento en la fatídica madrugada del 30 de diciembre de 2020 (una fecha que quedará en la historia de las grandes desgracias de nuestra maltrecha Nación), el pasado domingo 24 de enero de 2021, entró en vigencia la ley 27.610 que legaliza la eufemísticamente llamada “interrupción voluntaria del embarazo”, esto es, en buen romance, el asesinato intrauterino de un ser humano en gestación.

De hecho, desde 2012, el aborto legal regía en el país; en efecto, el tristemente célebre “fallo FAL” de la Corte Suprema de Justicia -en realidad una ley bajo la apariencia de un fallo judicial ya que no se limitaba a interpretar una ley vigente, sino que imponía otra totalmente nueva, con su secuela de los llamados “Protocolos ILE” (interrupción legal del embarazo) impuestos obligatoriamente a todos los Estados provinciales, constituía una indisimulada imposición del aborto por vía judicial. Ahora, esta nueva ley no hace sino ratificar y ampliar lo que ya estaba vigente. Pues bien, este hecho nos mueve a formular algunas reflexiones.

 En primer lugar, ¿qué es lo que la ley consagra? No otra cosa que el derecho de la mujer a matar a su hijo en gestación, hasta la semana catorce inclusive, sin otra causa que su simple, expresa y omnímoda voluntad de matar. Léase con atención el artículo 4 de la nueva ley:

Interrupción voluntaria del embarazo. Las mujeres y personas con otras identidades de género con capacidad de gestar tienen derecho a decidir y acceder a la interrupción de su embarazo hasta la semana catorce (14), inclusive, del proceso gestacional.

 Está claro, pues, que la llamada “interrupción voluntaria del embarazo” es un derecho de la mujer, derecho irrestricto, no sujeto ni condicionado a nada más que la mera voluntad materna. No hay causales de aborto: éstas sólo se aplican a partir de la semana quince como expresamente lo dispone el mismo artículo cuarto de la ley:

Fuera del plazo dispuesto en el párrafo anterior, la persona gestante tiene derecho a decidir y acceder a la interrupción de su embarazo solo en las siguientes situaciones:

a) Si el embarazo fuere resultado de una violación, con el requerimiento y la declaración jurada pertinente de la persona gestante, ante el personal de salud interviniente.

En los casos de niñas menores de trece (13) años de edad, la declaración jurada no será requerida;

b) Si estuviere en peligro la vida o la salud integral de la persona gestante[1].

Es decir, la ley distingue claramente entre el aborto, sujeto únicamente a la voluntad materna y elevado a la categoría de un derecho humano fundamental, y el aborto por determinadas causas que, como se deprende de la sola lectura del texto, son asaz difusas e imprecisas.

 Se impone, por tanto, una distinción que considero esencial. Hasta ahora el aborto se planteaba como un hecho que respondía a ciertas causas; algo así como una “solución” (si cabe esta palabra) a un problema planteado a partir de una gestación. La discusión, entonces, discurría por otros carriles: se estaba ante un dilema de carácter social, psicológico o médico; y frente a ese dilema el aborto se proponía como solución. Se podía, por tanto, argumentar que el aborto no era la salida de cara a dichos dilemas: el aborto no resuelve el drama de la violación, no es un medio adecuado para enfrentar determinados problemas de salud, pública o individualmente considerada, no es el camino que conduzca a la resolución de problemas psicológicos o sociales. Ahora no: el aborto hasta la semana catorce no viene a pretender “resolver” problema alguno, ni se plantea como salida frente a un dilema. Es simplemente el derecho absoluto de una mujer a matar a su hijo de catorce semanas de gestación.

 Pues bien, ¿cómo es un ser humano a las catorce semanas de su gestación? La respuesta la da la más elemental embriología: basta con una simple mirada a una ecografía. A lascatorce semanas de embarazo tiene lugar el paso de embrión a feto; éste pesa unos treinta gramos y mide aproximadamente diez centímetros. Parece un bebé en miniatura. El saco vitelino ha desparecido y su alimentación se realiza por vía de la placenta, un órgano materno fetal que irá creciendo junto con el feto. Si bien la cabeza sigue siendo todavía desproporcionada en relación al cuerpo, los rasgos faciales van haciéndose cada vez más evidentes y hasta puede verse como el feto (un ser humano en gestación) hace gestos con los músculos de su cara, se chupa el dedo y la pequeña mano y agita sus brazos. La imagen de la ecografía muestra claramente la cara con ojos, nariz, labios y mentón; la cabeza y el cuello están visiblemente separados entre sí. El reflejo de agarre también está claramente desarrollado: lo practica a veces con su propio cordón umbilical. El cuerpo, las extremidades y todos los órganos internos ya están formados: tiene cerebro, corazón, riñones, aparato respiratorio, tubo digestivo, aparato osteomuscular; en lo que sigue el feto no hará sino crecer y madurar. A partir de esta semana es posible, incluso, determinar el sexo.

 Entonces, ¿a quién estamos eliminando? Ya ni siquiera caben los falaces argumentos de que se trata de un conjunto indefinido de células o que el cigoto y las primeras organizaciones celulares no pueden considerarse un ser humano. Ya no hay dudas. Aquel que puede ser eliminado por la sola voluntad materna tiene rostro, tiene una mirada que espera ver la luz, brazos y manos que esperan extenderse más allá del tranquilo y silencioso claustro del útero, piernas y pies que aguardan caminar por los caminos de la tierra, pulmones que aguardan el aire fresco de las mañanas, oídos que esperan los sonidos del mundo… Esta ley consagra el filicidio como derecho humano. Es la barbarie en todo su trágico esplendor.

 Una segunda reflexión apunta a otro aspecto tan o, quizás, más importante que el primero. La consagración del aborto legal en Argentina viene a culminar, por ahora, un largo proceso de descristianización de nuestra sociedad, profundamente secularizada por décadas de laicismo y en los últimos treinta y siete años por el imperio irrestricto de la democracia, hija de la derrota de Malvinas y sirvienta del Nuevo Orden Mundial. La agenda de esta democracia estuvo muy clara desde el principio: transformar de raíz la identidad católica e hispánica de la Argentina desterrando de cuajo cuanto vestigio, por débil y remoto que fuera, restase de esa identidad, mediante una guerra cultural despiadada que se ha venido ejecutando sin pausa a lo largo de todo el periplo democrático. El objetivo, expresamente buscado y procurado, de esta guerra no era ni es otro que imponer en nuestro país el falso humanismo globalista con su falsa ética de derechos humanos, democracia sacralizada, ideología de género y ecologismo radicalizado.

 Por esta razón, a partir sobre todo de la experiencia kirchnerista, este proceso de descomposición se ha ido acelerando con la sanción de un conjunto de leyes inicuas: divorcio, educación sexual, salud reproductiva (anticoncepción), matrimonio igualitario, identidad de género y ahora el aborto. En consecuencia, la sanción de esta ley debe necesariamente ser vista y examinada en este contexto general que, por otra parte, no es sino el capítulo argentino de un proceso universal de desintegración de las naciones otrora cristianas.

La pregunta que hay que plantearse, en consecuencia, es esta: ¿qué resistencia efectiva hemos opuesto como católicos y argentinos a esta guerra cultural y a su brutal ofensiva? Una respuesta adecuada a esta pregunta nos obliga a efectuar un cierto paralelismo con la guerra revolucionaria que en los años sesenta y setenta tiño de sangre y muerte la vida nacional. Aquella era otra guerra aun cuando, en muchos aspectos, sus objetivos respectivos coincidan en más de un punto. Era una guerra que buscaba la conquista del poder mediante el terror para imponer la utopía comunista. Era más frontal, más cruda y cruenta en sus métodos, dirigida desde un muy bien identificado y visible centro de poder que contaba para ello con agentes locales.

 Apresurémonos a decir que, pese al heroísmo y al sacrifico, incluso de la vida, de muchos, aquella guerra se perdió. Las fuerzas naturales de resistencia a cuyo cargo debió estar una contraofensiva inteligente y eficaz, fracasaron. Mutatis muntandis, también en esta guerra cultural las fuerzas naturales de resistencia fallaron. Pero el mayor fracaso se ha de atribuir a nosotros, católicos, a quienes el Señor nos mandó ser luz del mundo y sal de la tierra. Hemos estado muy lejos de ser sal y luz.

 Nos hemos limitado a ofrecer resistencias -mayores o menores- a cada una de las ofensivas del enemigo sin una clara conciencia de que debíamos oponer una resistencia orgánica, global, sistemática y, por encima de todo, auténticamente católica. El cargo va especialmente dirigido a la Jerarquía. Prueba de ello es, entre otras muchas que pueden enumerarse, la lamentable declaración de la Conferencia Episcopal Argentina dada a conocer el mismo día 30 de diciembre del año pasado. Pero no podemos eludir la grave responsabilidad que en esto le cabe al laicado.

 Lo que se perdió, o parece haberse perdido, entre los católicos, es la noción de que existe un orden social y político cristiano, que se inspira en el Evangelio, y que es preciso luchar y velar porque ese orden sea instaurado: omnia instaurare in Christo. Es la noble bandera del Reinado Social de Jesucristo la que ha sido arriada. Y esta defección ha sido el fruto amargo de una conciencia católica disminuida. Así el ideal de la Ciudad Católica, imagen terrena de la Ciudad de Dios, fue sustituido por la ciudad pluralista en la que apenas si hemos pedido un lugar para Cristo en el concierto de la pluralidad de todas las opiniones en una suerte de nueva Babel. Nos hemos olvidado que allí donde Cristo, Verdad encarnada, no reina, reina en su lugar el Padre de la Mentira que es homicida.

La Cristiandad, es cierto, ya no existe como la hemos conocido. La Iglesia del post Concilio, por su parte, se encargó de sepultarla. Esto no debe sorprendernos pues sólo a la Iglesia le ha sido prometida la permanencia hasta el fin de los tiempos. Pero esto no quiere decir que no nos propongamos reconstruirla levantando, como dice San Pío X, la ciudad de los hombres sobre sus cimientos naturales y sobrenaturales bajo la guía de la Iglesia.

La última reflexión que nos suscita esta amarga derrota es qué debemos hacer en el futuro. Es necesario que el catolicismo argentino abandone su actual postura de ir a la zaga de los acontecimientos y pase a la ofensiva. Esta ofensiva ha de consistir en una lucha orgánica y sostenida, que abarque todos los frentes posibles, en pro de la instauración de un orden cristiano en nuestra patria. La idea de que no sólo los individuos sino también las naciones tienen la grave obligación de servir al Dios verdadero y de someterse a sus mandamientos ha de ser retomada tras décadas de falso pluralismo y de un no menos falso ecumenismo que nos han llevado a una radical descristianización de nuestra sociedad y de nuestra cultura.

 El aborto legalizado es, por ahora, el fruto más amargo de nuestras reiteradas claudicaciones.

POR MARIO CAPONNETTO 

Adelante la Fe – 27/01/2021

LA ONU APROVECHA UNA RESOLUCIÓN SOBRE EL COVID-19 PARA PUBLICITAR EL ABORTO

ONU

Una resolución exhorta a los estados a “garantizar el derecho de las mujeres y las niñas del máximo nivel posible de salud, incluidos los derechos reproductivos”

Un representante del Vaticano ha afirmado que la inclusión de una referencia a los “derechos reproductivos” en una resolución de la ONU sobre la lucha contra el coronavirus es “profundamente preocupante y divisoria”.

El arzobispo Gabriele Caccia hizo el comentario el 11 de septiembre después de que la Asamblea General de la ONU en Nueva York aprobó la resolución, titulada “Respuesta integral y coordinada a la pandemia de COVID-19“.

La resolución exhortó a los estados a “tomar todas las medidas necesarias para garantizar el derecho de las mujeres y las niñas al disfrute del más alto nivel posible de salud, incluida la salud sexual y reproductiva y los derechos reproductivos”.

Monseñor Caccia, el Observador Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas (ONU), dijo que “la Santa Sede considera muy lamentable que la resolución adoptada incluya la referencia profundamente preocupante y divisiva a ‘salud sexual y reproductiva y derechos reproductivos’”.

Continuó: “De acuerdo con sus reservas expresadas en las conferencias internacionales celebradas en Beijing y El Cairo, la Santa Sede reitera que considera que la frase ‘salud reproductiva’ y términos relacionados se aplican a un concepto holístico de salud, que abarca a la persona en la totalidad de su personalidad, mente y cuerpo “.

“En particular, la Santa Sede rechaza la interpretación que considera el aborto o el acceso al aborto, el aborto selectivo por sexo, el aborto de fetos diagnosticados con problemas de salud, la subrogación materna y la esterilización como dimensiones de la ‘salud reproductiva’ o como parte de la salud universal cobertura.”

Las críticas del arzobispo fueron repetidas por un representante de los Estados Unidos, que votó en contra de la resolución de la ONU.

La misión de Estados Unidos ante las Naciones Unidas dijo que se oponía a la inclusión de los “derechos reproductivos” en la resolución.

“No aceptamos referencias a ‘salud sexual y reproductiva’, ‘salud sexual y reproductiva y derechos reproductivos’ u otro lenguaje que sugiera o establezca explícitamente que el acceso al aborto legal está necesariamente incluido en los términos más generales ‘servicios de salud’ o ‘servicios de salud’ en contextos particulares relacionados con las mujeres ”, dijo en la ONU.

“Estados Unidos cree en las protecciones legales para los no nacidos y rechaza cualquier interpretación de los derechos humanos internacionales que requiera que cualquier estado proporcione acceso seguro, legal y efectivo al aborto”.

Estados Unidos también votó en contra de la resolución porque respaldaba el “papel de liderazgo clave” de la Organización Mundial de la Salud en la lucha contra el virus.

El observador permanente del Vaticano ofreció varias otras críticas a la resolución, que fue adoptada por 169 votos a favor, dos en contra (Estados Unidos e Israel) y dos abstenciones (Hungría y Ucrania).

Caccia dijo: “Debido a que la comunidad internacional debe permanecer unida frente a la pandemia, la Santa Sede apoyó la idea de esta ‘resolución ómnibus’ desde el principio y durante las negociaciones enfatizó la necesidad de un enfoque común y basado en el consenso.”

“Es lamentable que esta resolución ómnibus, lanzada como un medio para mostrar al mundo que la Asamblea General es una y para reunir muchas iniciativas relacionadas con COVID, se adopte sin consenso”.

Respaldó el llamamiento de la resolución para una “inmunización extensa” para combatir COVID-19, pero subrayó la importancia de las vacunas que están “libres de problemas éticos” y disponibles para todos.

Asimismo, lamentó “la exclusión de las organizaciones religiosas de la lista de quienes desempeñan un papel importante en respuesta a la pandemia”.

Si bien acogió con agrado las referencias del texto a cuestiones de derechos humanos, dijo que estaban “obstaculizadas por una falta de precisión en la terminología y en su base en el derecho internacional de los derechos humanos”. También sugirió que las referencias a los ancianos, que eran especialmente vulnerables al virus, eran inadecuadas.

“Esta preocupación debería haber sido reforzada al enfatizar que las decisiones de salud que afectan a las personas mayores siempre deben respetar su derecho a la vida y nunca ser interpretadas de otra manera”, dijo el representante de la Santa Sede en la ONU.

POR FORUM LIBERTAS

 

MEJOR BUENAS AMIGAS QUE MUCHOS “LIKES”

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Las grandes amistades son fundamentales para el desarrollo de la personalidad en la adolescencia, subraya Meg Meeker en su libro (1).

Como adultos, los padres valoran las amistades con la perspectiva del tiempo y los azares de la vida; pero sus hijas no tienen esa perspectiva, y en el momento en que entablan una amistad, casi al instante, comparten su mundo emocional con gran facilidad: secretos, pensamientos, sentimientos. Las chicas necesitan contrastar con alguien las experiencias vitales para comprender mejor lo que les sucede, especialmente si viven alguna experiencia traumática, como la separación de sus padres o el fallecimiento de un familiar muy querido.

Las grandes amistades ayudan a definir la propia identidad de nuestras hijas al margen de la familia: por eso son muy importantes las buenas amigas, y nefastas las malas, por el daño que les pueden hacer.

Cuando una chica entabla amistad con otra que tiene una autoestima elevada, su propia autoestima aumenta. Curiosamente, resulta más fortalecedor tener una buena amiga que un grupo de amigos. La revista de investigación Child Development señala que las chicas de 15 a 16 años que tienen una buena amiga más que un grupo extenso de amigos, muestran mayores niveles de autoestima y menos ansiedad social y depresión a los 25 años, en comparación con aquellas compañeras que tenían mayor popularidad.

En otro estudio de características similares se llega a la conclusión de que las chicas que prefieren tener amistades concretas también tienen mayor facilidad para gestionar tareas sociales y de desarrollo cuando se hacen adultas que aquellas que formaban parte de pandillas más extensas.

Para una adolescente es más importante tener una buena amiga que gozar de popularidad dentro de una pandilla

Todo esto es algo que a los padres les cuesta entender, porque asocian la felicidad de una hija con su índice de popularidad. En el fondo, tener que lidiar con las complejas relaciones de un grupo en una edad emocionalmente inestable puede producir en una chica estrés y hacerla más vulnerable a la presión del grupo.

Meeker señala que muchos padres le preguntan qué deben hacer cuando sus hijas antes que salir prefieren quedarse en casa para leer, escuchar música o trabajar solas en un proyecto escolar. Su respuesta es que quizá no deben hacer nada, porque su comportamiento es perfectamente normal, sencillamente una manera de ser.

Las chicas necesitan tener amigas leales y buenas. Como padres, dice Meeker, debemos ayudarles a reconocer y perseguir esas amistades, que pueden ayudarles a transformar su vida de manera positiva. 

 


(1) Meg Meeker, Raising a Strong Daughter in a Toxic Culture. 11 Steps to Keep Her Happy, Healthy, and Safe, Regnery, 225 págs. Acaba de aparecer una versión española: Educar hijas fuertes en una sociedad líquida. 11 pasos hacia su felicidad, bienestar y seguridad, Palabra, 238 págs., traducción de Ana Corzo Santamaría.

Mejor buenas amigas que muchos “likes”

POR ÁLVARO LUCAS PARA ACEPRENSA