Soy una persona corriente y quiero cambiar la sociedad

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La estadounidense Katy Faust, fundadora de una organización en defensa de los derechos de los niños, se define como una mujer “completamente corriente”. De cuando en cuando, escribe algún artículo y está a punto de publicar un libro. Pero la mayoría de las veces sus opiniones no suelen llegar a mucha gente. Con todo, esto no le ha disuadido de decidirse a hacer una contribución valiosa en su entorno.

Faust, casada y madre de cuatro hijos, uno de ellos adoptado, está preocupada por el clima de crispación e intolerancia que ve en su país. Teme que la exaltación que han traído los disturbios tras la muerte de George Floyd, el asalto al Capitolio o la censura de las Big Tech acabe haciendo más difícil la expresión de las discrepancias respecto del pensamiento dominante.

¿Qué puede hacer ella?, se pregunta en The Federalist. Y responde: “Todo lo que pueda para fortalecerme a mí misma y a los demás”. E invita a los disconformes con la cultura actual a participar más activamente en su entorno. “Todos tenemos una esfera de influencia: nuestra familia, grupo de amigos, conexiones en redes sociales, iglesia, escuela o lugar de trabajo”.

Arrodíllese ante Dios, no ante los hombres. Para no ceder a las presiones de quienes exigen la adhesión a la ortodoxia del momento, Faust se ha propuesto tomarse más en serio su relación con Dios. “Debo empaparme de la Palabra viva, dejar que los salmos se conviertan en mi alimento diario y usar como brújula la Primera carta de San Pedro”.

No deje que eduquen a sus hijos por usted. Frente al adoctrinamiento o las malas influencias, Faust anima a los padres a capacitar a sus hijos a pensar de forma crítica. En secundaria, eso exige hablar mucho con ellos sobre todo tipo de asuntos controvertidos, por incómodos que sean. Sus hijos, dice, deberían saber más de esos temas que sus amigos y aprender a detectar falsedades.

Júntese con otros y hagan frente común. Faust se inspira en los grupos organizados por el padre Kolakovic en la Checoslovaquia soviética, basados en el método “ver, juzgar y actuar”, para implicar a sus amigos en la construcción de una nueva cultura. Se reúnen dos veces al mes para estudiar cuestiones de actualidad y “ver” sus efectos en la sociedad. Luego “juzgan” qué pueden hacer y “actúan” en consecuencia. “Es posible disentir solo, pero es mejor hacerlo juntos”.

Tome la palabra. En el pasado, Faust se limitó a opinar en público sobre aquellas cuestiones de las que se consideraba experta. Pero se ha dado cuenta de que si no habla también de aquellos asuntos que conoce medianamente bien, aunque no sea una gurú, sus ideas acabarán infrarrepresentadas. En vez de esperar a que llegue un experto con su visión del mundo, ha decidido tomar la iniciativa, estudiar ella misma las cuestiones que requieran de su juicio e intervenir en los debates públicos. Puede que no sea la opinión definitiva, pero al menos será la única a contracorriente que escuchen en su ambiente.

POR THE FEDERALIST

CONTRA LA RIGIDEZ POLÍTICA

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Al malestar que cristalizó la pasada década en una crisis de representación, hoy se suma una frustración de distinto signo: el cansancio con el maniqueísmo polarizador. Lo sugiere un informe de la organización More in Common, según el cual la mayoría de los británicos quiere dejar atrás la dialéctica “ellos contra nosotros” y avanzar hacia algo distinto. La experiencia del Reino Unido sirve para otros países.

Después de más de tres años de negociaciones sobre el Brexit, dos elecciones anticipadas y dos líderes tan carismáticos como electrizantes (Jeremy Corbyn y Boris Johnson), los británicos tienen motivos para estar exhaustos de la política. La buena noticia de Britain’s Choice es que 7 de cada 10 desean que las discrepancias ideológicas dejen de traducirse en divisiones irreconciliables.

Para los autores del informe, una de las fuerzas que vuelven tóxicas esas diferencias es la tendencia a plantear los debates sociales como una elección entre solo dos posturas. En vez de presentar al Reino Unido como un país partido por la mitad (izquierda-derecha, ricos-pobres, opresores-oprimidos…), distinguen hasta 7 tribus sociales en función de los valores y actitudes que informan su visión del mundo, como hizo la misma organización en un informe anterior sobre Estados Unidos, Hidden Tribes.

Con este enfoque, pretenden relativizar ciertas divisiones que parecen insalvables, pero que en realidad no son tan profundas. Por ejemplo, solo el 23% de los británicos se definen con entusiasmo como de izquierdas o de derechas; la gran mayoría cree que esas categorías no sirven de mucho. Votar al Partido Laborista o al Conservador tampoco es tan decisivo: solo el 32% declara que su apoyo a un partido es importante para su identidad, en contraste con lo que ocurre en EE.UU., donde un 67% sí lo considera relevante.

Es verdad que el Brexit ha traído una nueva fractura social, más decisiva que la división izquierda-derecha. Y que definirse como Remainer (partidario de quedarse en la UE) o Leaver (favorable a abandonarla) sí que ha llegado a ser un marcador identitario fuerte. Pero, incluso en este caso, los investigadores se muestran optimistas: según los testimonios de los más de 10.000 encuestados, la pandemia ha servido a muchos para descubrir una sociedad “más amable, atenta y preocupada por los demás” de lo que imaginaban. La esperanza de More in Common es que este chute de humanidad tire para arriba del país.

Falsas dicotomías

La distribución de la sociedad en 7 tribus también sirve para mostrar lo que tienen en común personas aparentemente en las antípodas. Lo relevante ya no es la diferencia en un solo tema (a favor o en contra del Brexit), sino los consensos entrecruzados que pueden surgir entre los grupos en función de cada asunto.

Por ejemplo, el respeto a las instituciones inquieta sobre todo a los “liberales acomodados” (proRemain), a los “conservadores sólidos” (proLeave) y a los “pragmáticos cívicos” (proRemain). Estos últimos también se muestran preocupados por la desigualdad, como los “progresistas activistas” (proRemain) y los “nacionalistas leales” (proLeave).

Este enfoque permite superar divisiones ideológicas demasiado rígidas. El “terreno común” no es buscar un punto intermedio entre dos posturas en conflicto, sino avanzar en cuestiones que ilusionan o preocupan a muchos. Tampoco es relativismo ni equidistancia, sino realismo puro y duro: los millones de votantes de un partido no son un bloque monolítico, con opiniones intercambiables sobre cada tema. Otra cosa es que “la lealtad a un clan” de la que habla Carolin Emcke nos tiente a todos.

En las 7 tribus son mayoría los que declaran sentirse “orgullosos de los avances en igualdad entre hombres y mujeres”

Para esta periodista y filósofa alemana, uno de los efectos más nocivos de las falsas dicotomías es que “restringen fatalmente el espacio de los debates políticos”, a fuerza de insinuar “que hay que elegir por fuerza entre opciones mutuamente excluyentes que, en realidad, no se excluyen en absoluto”. Son “trampas imaginarias”, “patrones de pensamiento [que] nos confunden al presionarnos para que elijamos entre dos variantes que no nos convencen, o que ni siquiera son variantes”.

Matizar ayuda a ver

Frente al maniqueísmo que ve la realidad en blanco y negro, el estudio usa la imagen del caleidoscopio para mostrar cómo percibe el mundo la gente: a medida que gira el tubo, “los fragmentos de vidrio coloreados se recomponen y reagrupan en diferentes formas. También los distintos grupos sociales se alinean de diferentes maneras según un tema u otro”.

La complejidad por la que aboga More in Common ayuda a calibrar mejor dónde se sitúa la sociedad en determinados debates. Por ejemplo, en las 7 tribus son mayoría (del 70% para arriba) los que declaran sentirse “orgullosos de los avances en igualdad entre hombres y mujeres”. Esto es un retrato de la sociedad muy distinto al que pintan quienes enfrentan a una izquierda feminista con una derecha machista, como hicieron en EE.UU. los demócratas al presentar a los republicanos embarcados en una “guerra contra las mujeres”.

El informe, de casi 300 páginas, es demasiado feel-good como para bajar a detalles concretos en algunos debates. Pero acierta en lo esencial, y sigue la estela de otras iniciativas que optan por complicar las narrativas como un modo de rebajar la polarización. Justo lo contrario de la facilidad que venden las falsas dicotomías, siempre dispuestas a eliminar –en palabras de Emcke– “las ambivalencias incómodas, las laboriosas precisiones, los cuestionamientos minuciosos”.

Contra la rigidez política

POR JUAN MESEGUER PARA ACEPRENSA

MÁS VALE QUE SEA EL LECHERO

 

Sevillanos Ilustres: Ignacio Camacho

 

 

 

MIENTRAS tú permanecías atento a las elecciones americanas como si te jugases mucho en el desenlace, tu Gobierno, el de España, ha lanzado un blitzkrieg, una ofensiva relámpago, contra tus libertades. En una sola semana ha establecido la censura de contenidos en la prensa y las redes sociales, ha puesto trabas legales a la enseñanza concertada, ha suprimido la cooficialidad del castellano en los planes escolares y se dispone a permitir a Hacienda el allanamiento de tu casa sin aviso ni trámites. Y le quedan seis meses de estado de alarma por delante, medio año sin dar cuentas al Parlamento ni a nadie. Si te consuela pensar que se trata de medidas inconstitucionales ten en cuenta que cuando el TC falle sobre ellas Sánchez habrá tenido tiempo de jubilarse, y eso en el supuesto de que no logre antes nombrar una mayoría de magistrados favorables. Pero tú tranquilo, que ha ganado Biden y ya sólo tienes que preocuparte de si podrás estar en la calle hasta las diez de la noche o las siete de la tarde.

Eso sí, no te asombres si un día alguien toca el timbre de tu vivienda y no es el lechero sino una brigada de inspectores que te considera sospechoso de evadir impuestos. O si tus hijos o tus nietos no encuentran plaza en el colegio y acaban en uno donde las autoridades autonómicas les prohíben hablar español en el recreo. O si te metes en un lío por difundir el meme que te envió un familiar o un compañero. Hay una novela de Kundera, «La broma», que trata sobre algo de eso pero, claro, era una denuncia sobre el estalinismo checo. No tienes motivos para sentirte inquieto; esas cosas ya no pasan en un país moderno. La vida privada es sagrada en el marco liberal europeo.

Los periódicos, ya sabes, son muy exagerados. Fíjate que les ha dado por decir que el sanchismo y sus socios han entrado en una deriva de rasgos autoritarios y que están desmontando paso a paso –pero pasos muy rápidos– las bases del régimen democrático. O que siguiendo el programa radical de Iglesias pretenden tomar el poder judicial por asalto. O que la atmósfera política se ha impregnado del aroma sectario del período republicano. O que la emergencia del Covid sirve de excusa a una suerte de despotismo cesáreo que utiliza decretos de emergencia para abolir el control parlamentario. O que el presidente actúa como un jefe de Estado y su director de gabinete como primer ministro de facto. No hagas caso de bulos ni de hipérboles propias del periodismo-espectáculo, de las tertulias bipolares que copan el panorama mediático.

Pero recuerda al menos que las democracias se estropean cuando los ciudadanos se olvidan de defenderlas, cuando las garantías jurídicas se quiebran y las instituciones que las protegen pierden su independencia. Cuando el poder, bajo la forma que sea, intenta entrometerse en tu existencia y averiguar lo que pasa al otro lado de tu puerta.

POR IGNACIO CAMACHO EN ABC  8/11/2020

LAS OPCIONES SEXUALES

Hoy se plantea la homosexualidad, desde la política gubernamental, como una conquista más de la libertad individual, y desde este punto de vista, hay que reconocer que fue un gran alivio para estas personas el lograr un estatus permisivo en nuestro mundo actual.

Lo que sí es discutible es la propaganda que se les hace, y el  peligro que este proselitismo  continuo de esa caterva de presentadores  de TV, que continuamente hacen ostentación de su homosexualidad, como si  fuera un estadio superior, que para ser alcanzado, “saliendo del armario”, necesitara de un valor  extraordinario y ello significara una valentía en la conquista de un mundo libre.

Recuerdo  la anécdota de uno de estos personajes, presentador de un programa sobre cine español, al que le oí  hablar de sus deseos hermafroditas, hace 12 ó 15 años con  esta frase “¿Cuándo llegará el día en  que no se hable de hombres ni de mujeres, y que se hable  sólo de personas?” (Estos días , lo oí en uno de esos programas estrella, parece que lo han“destapado”, al tal personaje, haciéndose carantoñas con un su  amigo)

Cabe preguntarse si una cuestión como ésta,  que afecta a un 0,4 %  de la población  (cifra  dadas por el  Instituto Español de Estadística) o al 0’7 %,si incluimos a los  que  no han confesado su tendencia, tiene que estar representada  en la TV, en los programas de mayor audiencia, y si el asunto merece una ley como la  aprobada por este gobierno, como si la mitad de la población  se identificara con esta opción  homosexual.

Oía decir hace pocas fechas que  los jóvenes adolescentes de nuestra sociedad, aún inseguros porque no han consolidado  todavía su personalidad, pueden sentirse atraídos por esta corriente, especialmente  si  han vivido algún conflicto afectivo, como la  separación de sus padres, o simplemente por una  infancia difícil o un desengaño amoroso. El o la joven, buscando un  soporte afectivo, puede encontrar en los de su mismo sexo ese confidente, esa amistad íntima que puede llegar hasta el contacto placentero.

Parece que psicológicamente, este  descubrimiento  espontáneo o tardío de una opción discordante con el propio sexo es  de carácter cultural y comprende un porcentaje muy por encima de la media de los homosexuales. Sería entonces una sexualidad de recambio, elegida por frustración de la primera. Hay que considerar que la sensación  de angustia producida por una ansiedad largamente alimentada y de pronto frustrada por una frase humillante,  por un contacto violento,  un olor súbitamente repulsivo, o una impensable y momentánea falta de erección, pueden dar lugar a una sensación de fracaso, difícilmente reversible. Si además el fracaso se produce en una primera experiencia, con persona de edad similar, la mente humana tiende a convertir esta experiencia particular en regla general, y de ahí puede venir ya un rechazo a todo el sexo contrario…

Otras veces,  la identificación con el mismo sexo procede de experiencias más tempranas, por ej. la ridiculización del niño/a  por conductas supuestamente invertidas, cosa que pueden hacer sin pensarlo, hasta los propios familiares; es también considerable el ensañamiento  cruel de  los mismos niños en la escuela, y no hablemos de la frustración que  produce una violación  en la niñez.

No vamos a negar que la distribución hormonal es decisiva en la homosexualidad, y estos son los casos más claros e irreversibles. Es la cosa que nuestro cuerpo posee, tanto el del hombre como el de la mujer, hormonas masculinas y femeninas a la vez , que varían en proporción  inversa  con la edad, a partir de los cincuenta, de ahí que las tendencias  resulten a veces confusas para el mismo individuo.

POR EUSEBIO MURILLO 12-07-05

CÓMO DESATASCAR LAS DISPUTAS SOBRE VALORES

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Un denominador común a las iniciativas que aspiran a destensar el espacio público es la aparente modestia de sus objetivos. En vez de perseguir un ideal de tolerancia cada vez más exigente y utópico (ver primer artículo de esta serie), enseñan a aceptar lo inevitable: que las personas pensamos de forma diferente y que es posible vivir con ello.

La Solutions Journalism Network (SJN) es una organización sin ánimo de lucro que promueve el “periodismo constructivo” o “de soluciones”. La idea básica de este enfoque es que hoy los medios de comunicación se centran tanto en lo negativo que han dejado de dar una información exacta de los problemas sociales: para hacerlo, tendrían que contar también lo que las personas hacen para darles respuesta. Uno de los proyectos estrella en los que ahora trabaja esta plataforma es Complicando las narrativas, con el que quiere contribuir a mejorar las informaciones periodísticas.

A sus promotores les inquieta especialmente el modo en que hoy se informa sobre debates sociales controvertidos. Está claro que toda buena historia requiere un conflicto, dice la periodista Amanda Ripley en un largo artículo que se ha convertido en la hoja de ruta del proyecto. Pero cuando todo es conflicto y las noticias solo son capaces de hablar en términos de malos y buenos, el periodismo sale perdiendo. Primero, porque es más inexacto. Y segundo, porque con una opinión pública a la gresca, la rapidez de respuesta y el tono bronco prevalecen sobre la búsqueda de enfoques más creativos.

Frente a la polarización simplificadora, la SJN ofrece a los periodistas talleres para ayudarles a pararse, escuchar y reflexionar sobre las preguntas que podrían formular para hacer avanzar la conversación pública. Muchas de las técnicas que enseñan provienen del artículo de Ripley, para el que pasó tres meses entrevistando a mediadores en conflictos. De aquella experiencia, la periodista sacó en claro que los debates progresan cuando las personas son capaces de “abrirse a nuevas ideas”. ¿Cómo lograrlo?

 

Cómo desatascar las disputas sobre valores

POR JUAN MESEGUER PARA ACEPRENSA

LA CULTURA DEL MIEDO

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En el mundo desarrollado hay cada vez más miedo frente a potenciales amenazas y más desconfianza en la capacidad para superarlas. Si en otros momentos se hacía énfasis en la potencia humana, ahora se da por supuesta la fragilidad del individuo. De ahí que la aversión al riesgo y la búsqueda de la seguridad se hayan convertido en tendencias imperantes del mundo de hoy por encima de las ideologías, incluso antes de que apareciera el covid-19.

La búsqueda de seguridad no se debe a que la humanidad afronte más peligros que antes, sino a una narrativa del miedo que infla los posibles daños

Si en épocas pasadas se confiaba sin reservas en el progreso, ahora el futuro tiende a verse como un territorio peligroso e incierto

La obsesión por la seguridad surge de una magnificación del posible daño, mezclada con un bajo nivel de tolerancia al dolor

La cultura del miedo promueve la idea de que nuestra seguridad depende de abandonar algunas de nuestras libertades

https://www.aceprensa.com/sociedad/la-cultura-del-miedo/

POR IGNACIO ARÉCHAGA PARA ACEPRENSA

UN ESTUDIO CONSTATA LA PROGRESIVA ACEPTACIÓN DE LA HOMOSEXUALIDAD EN LOS ÚLTIMOS 20 AÑOS

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Según una encuesta del Pew Research Center, sigue existiendo una brecha sobre la aceptación de la homosexualidad en la opinión pública

A lo largo de los últimos, años numerosos países han aprobado leyes favorables al homosexualismo político en relación a la batalla cultural que está viviendo el planeta en relación a la progresiva implantación de la ideología de género y la homosexualidad.

Según una encuesta del Pew Research Center sigue existiendo una brecha sobre la aceptación de la homosexualidad en la opinión pública.

El homosexualismo político es la tendencia política que trata de introducir en la sociedad grandes cambios en las leyes y normas que rodean el tema del matrimonio entre personas del mismo sexo, los derechos de las personas LGBT en todo el mundo y la progresiva instauración de la aceptación de la homosexualidad en la sociedad.

El Pew Research compara los datos de la actual encuesta con otra realizada en 2013. En ese sentido, el estudio concluye que la aceptación de la homosexualidad está determinada por el país en el que viven las personas.

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Los países en Europa occidental y América generalmente aceptarían más la homosexualidad que los de Europa del Este, Rusia, Ucrania, Medio Oriente y África subsahariana. Y las sociedades en la región de Asia y el Pacífico generalmente están divididas. Esto vendría propiciado, según el estudio, no solo por el desarrollo económico de las naciones, sino también de las actitudes religiosas y políticas.

La comparativa de las diferentes encuestas establece que la tendencia de opiniones está cambiando en muchos de los países que han sido encuestados desde 2002, cuando el centro de investigación comenzó a hacer esta pregunta. En muchos países, ha habido una creciente aceptación de la homosexualidad, incluso en los Estados Unidos, donde el 72% dice que debería aceptarse, en comparación con solo el 49% en 2007.

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Muchos de los países encuestados en 2002 y 2019 han visto un aumento de dos dígitos en la aceptación de la homosexualidad. Esto incluye un aumento de 21 puntos desde 2002 en Sudáfrica y un aumento de 19 puntos en Corea del Sur durante el mismo período de tiempo. India también experimentó un aumento de 22 puntos desde 2014, fue la primera vez que se hizo la pregunta a una muestra representativa a nivel nacional allí.

También ha habido cambios bastante grandes en la aceptación de la homosexualidad en los últimos 17 años en dos lugares muy diferentes: México y Japón. En ambos países, poco más de la mitad dijeron que aceptaron la homosexualidad en 2002, pero ahora más cerca de siete de cada diez lo dicen.

En Kenia, solo 1 de cada 100 dijo que la homosexualidad debería ser aceptada en 2002, en comparación con el 14% que dice esto ahora.

La homosexualidad respecto a edad, educación e ingresos

En muchos de los países encuestados, también hay diferencias en la aceptación de la homosexualidad por edad, educación, ingresos y, en algunos casos, género, y en varios casos, estas diferencias son sustanciales. Además, la religión y su importancia en la vida de las personas forman opiniones en muchos países. Por ejemplo, en algunos países, aquellos que están afiliados a un grupo religioso tienden a aceptar menos la homosexualidad que aquellos que no están afiliados.

La ideología política también juega un papel en la aceptación de la homosexualidad. En numerosos países, los ciudadanos de derechas aceptan menos la homosexualidad que los de la izquierda.

Asimismo, las actitudes sobre este tema están fuertemente correlacionadas con la riqueza de un país, según el estudio. En general, las personas de las economías más ricas y desarrolladas aceptan más la homosexualidad que las de las economías menos ricas y desarrolladas.

Por ejemplo, en Suecia, los Países Bajos y Alemania, todos los cuales tienen un producto interno bruto per cápita de más de 50.000 dólares, la aceptación de la homosexualidad se encuentra entre las más altas medidas en los 34 países encuestados. Por el contrario, en Nigeria, Kenia y Ucrania, donde el PIB per cápita es inferior a los 10.000 dólares, menos de dos de cada diez dicen que la sociedad debería aceptar la homosexualidad.

Estos son algunos de los principales hallazgos de una encuesta del Centro de Investigación Pew realizada entre 38.426 personas en 34 países del 13 de mayo al 2 de octubre de 2019. El estudio es un seguimiento de un informe de 2013 que encontró muchos de los mismos patrones que se ven hoy , aunque ha habido un aumento en la aceptación de la homosexualidad en muchos de los países encuestados en ambos años.

POR FORUM LIBERTAS

RECONSTRUCCIÓN Y AMISTAD CIVIL

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Vaya por delante una premisa: la salida de la crisis económica provocada por la pandemia depende en gran manera de las condiciones políticas.

La reconstrucción necesita de la amistad civil, esta no existe, y eso es malo para todos nosotros, los ciudadanos de a pie. ¿Cómo podemos resolverlo? Asumiendo la realidad, que es la única forma de transformarla. Y tal cosa significa saber de dónde salimos para conocer a donde vamos.

Y salimos de una gestión desastrosa del gobierno. No me extenderé en los hechos que avalan el calificativo. Bastará con uno que los resume. España tiene 25 de cada 100 muertos europeos por coronavirus, a pesar de que nuestra población es solo de 9 cada 100. Esta tragedia no ha sido asumida por el gobierno, sino que responde a ella con engreimiento e irresponsabilidad. Solo lo encrespado de la política partidista difumina el cúmulo de errores, desatinos y contradicciones, con los que se ha obtenido este resultado, que tiene en la gente de más de 70 años sus principales víctimas, y en el cinismo de Pablo Iglesias, el último responsable bajo el Estado de Alarma de las residencias para la gente mayor, al más destacado enemigo de la amistad civil, porque el favor de la provocación lo protege de sus culpas.

Estos daños se extienden a la economía a base de declaraciones confusas, que van de las nacionalizaciones a la “derogación íntegra de la reforma laboral”, hasta la falta de planes sólidos, como muestra la secuencia contradictoria sobre el turismo. Todo ello siempre amenazado por un desconfinamiento, que en gran medida funciona a ciegas por falta de capacidad de detección e intervención.

Enunciar escuetamente todo esto no es pesimismo. Son ganas, muchas, de que hagamos bien las cosas, pero para lograrlo hay que advertir de los errores e incompetencias, porque es la única forma de remediarlas. Para los partidarios de quienes nos gobiernan, la crítica es mala, seguramente lo es para las etiquetas políticas, pero es necesaria para el país, porque solo entendiendo de dónde venimos podemos andar mejor hacia donde debemos avanzar.

¿A dónde vamos?

Debemos reconocer que salimos mal, que no estamos más fuertes, ni unidos, sino todo lo contrario, y que si el Covid-19 no desaparece, así, sin más, como el SARS-CoV (2002-2003), vamos a vivir peligrosamente un periodo indeterminado, y la recuperación no será en V, ni tan siquiera en U, sino en L con un brazo horizontal dotado de agudos dientes de sierra.

¿Y esto por qué? Pues básicamente porque si los datos no se equivocan, el 95% de la población es susceptible de infectarse, y entre un 28% y un 33% de los portadores son asintomáticos; ni ellos mismos saben que son un peligro

Ante esta situación se opera una desescalada con insuficientes medios y basada en una regulación rococó, confusa, que favorece la indisciplina ciudadana, en lugar de aplicar medidas obligatorias y efectivas, como el uso obligatorio de mascarillas siempre y la prevención en los lugares cerrados. España necesita aplicar test masivos en una proporción, como el mínimo, del doble de la actual, dotarse de unos 200 rastreadores por millón de habitantes, sobre todo en los territorios mas críticos, reforzar la asistencia primaria en miles de médicos y personal sanitario para normalizar la asistencia a otras patologías, intervenir rápidamente y atender residencia a residencia, hogar a hogar, a la población de riesgo.

Sobre esta base sí que puede asentarse el plan de reconstrucción. Pero este no saldrá bien parado de la pugna política.

Solo cabe una medida alternativa. Las organizaciones de sociedad civil, empresariales, sindicales, sociales, profesionales, bajo el liderazgo de algunas personalidades acreditadas por sus resultados empresariales y sociales, deben constituir una comisión operativa que elabore y presente un plan concreto y definido que sea presentado a la opinión pública primero, y a la Comisión del Congreso después. Solo si se genera un fuerte constreñimiento social que confine a oposición y gobierno a trabajar sobre una pauta común, se producirá el principio de colaboración necesaria, que es la condición donde levantar la amistad civil.

Se trata de organizar la fuerza de las instituciones civiles, también las de la Iglesia, como Cáritas, para concretar un plan de reconstrucción que a su vez fuerce a la colaboración política. Si nos quedamos mirando el combate entre partidos, solo conseguiremos que todos perdamos.

POR FORUM LIBERTAS

ELLEN BROWDER ESCRIBÍA “FAKE NEWS”. ANTIGUA PERIODISTA EN COSMOPOLITAN: MENTIMOS A LAS MUJERES

Sue Ellen Browder escribía “fake news” antes de que éstas se llamaran así. Ahora, Browder, periodista en de la revista Cosmopolitan durante 20 años, describe lo que se dedicó a escribir esos años como “propaganda”.

¿El objetivo? Vender a las mujeres la idea de que la liberación sexual es el camino hacia la realización personal de la mujer soltera.

“La propaganda es muy sofisticada”, explica Browder a The Daily Signal. “Es una verdad a medias, una verdad seleccionada y una verdad fuera de contexto“.

“La propaganda no se usa para vender sólo productos”, añade. “También se usa para vender ideas“.

Antes de escribir para Cosmopolitan, Browder trabajaba en un pequeño diario, el South Bay Daily Breeze, a las afueras de Los Ángeles. Cuando ella y su marido se quedaron embarazados sin esperarlo, la reacción en el periódico no fue de gran entusiasmo: “Me dijeron que sólo podía trabajar durante los primeros cinco meses del embarazo y que tenía que dejarlo”, recuerda Browder.

Esa experiencia convirtió a Browder, que nació y se crió en un pequeño pueblo de Iowa, en una feminista.

Era el año 1969 y ser despedida por estar embarazada fue una llamada de atención. La situación hizo que Browder, que se graduó en la Escuela de Periodismo de Missouri, se diera cuenta de que las mujeres tenían mucho trabajo  por hacer.

Ser feminista en aquel entonces era muy diferente de lo que significa hoy en día, cuando muchos perciben el movimiento como anti-hombres y pro-aborto.

El movimiento feminista luchaba por la igualdad de oportunidades para las mujeres en la educación y el trabajo“, dice Browder sobre sus primeros pasos. La revolución sexual, por otro lado, “luchaba por todo tipo de libertades sexuales”.

Entonces, ¿cómo quedaron los dos tan entrelazados? En parte, dice Browder, gracias a la propaganda que ella misma escribió.

A partir de 1971, Browder trabajó bajo la dirección de la legendaria Helen Gurley Brown, quien fue editora jefe de Cosmopolitan durante más de 30 años y autora del best-seller de 1962 “Sex and the Single Girl”.

Siguiendo las indicaciones de la revista Playboy, Brown convirtió la revista en un emporio internacional. Fue ella quien les dio a sus periodistas una lista impresa de reglas a seguir, que incluía instrucciones sobre cómo inventar partes de sus historias para sonar más convincentes.

Browder todavía posee su copia original de las reglas a día de hoy. Al hojear las páginas, lee dos ejemplos en voz alta:

A menos que seas una autoridad reconocida en el tema, las declaraciones profundas deben ser atribuidas a alguien apropiadoincluso si tienes que inventar a esa autoridad en el tema …

Intenta localizar algunos de los edificios, restaurantes, clubes nocturnos, parques, calles, así como historias en ciudades que no sean Nueva York, aunque deliberadamente tengas que situarlos en otros lugares. La mayoría de los periodistas viven en Nueva York, el 92% de nuestros lectores no.

Al situar susr historias sobre mujeres que tienen aventuras sexuales extravagantes en lugares como Cleveland y Des Moines, Browder dice, “la revista difundió sus costumbres por todo el país y por toda la cultura pretendiendo que estaban mucho más difundidas de lo que realmente estaban“.

Una de las ideas que Cosmopolitan quería propagar era la idea de que el aborto era un “derecho” de la mujer, años antes de que la Corte Suprema lo declarara un derecho protegido por la Constitución.

Browder detalla la historia de cómo un pequeño grupo de feministas insertó el aborto en la agenda del movimiento feministaen su libro de 2015 “Subverted: Cómo ayudé a la revolución sexual a secuestrar el movimiento feminista“. A partir de ese momento quedó establecida una narrativa: “Básicamente, “Todas las mujeres lo quieren”. Así es como funciona la propaganda”, dice Browder.

Aunque Browder estaba casada y vivía un estilo de vida tradicional bastante diferente de lo que ella propugnaba en las páginas de Cosmopolitan, también fue corrompida por su influencia. En un momento dado, las ideas de esas páginas influyeron en la decisión más personal que ella y su marido pudieran tomar.

A los 27 años, Browder estaba felizmente casada y tenía dos hijos. Cuando se quedó embarazada de un tercero, ella y su marido decidieron abortar. Era 1974, el año después de Roe contra Wade. “No me di cuenta de la experiencia traumática que sería más tarde en mi vida, de lo mucho que me atormentaría.”

Unos 20 años después, en 1994, la última pieza de Browder apareció publicada en Cosmopolitan. Unos 10 años después, se convirtió al catolicismo y buscó la ayuda de la Iglesia para superar su trauma post aborto.

“Cuando empieces a traicionar la verdad, ésta empieza a perseguirte”, dice. “Te atrapará al final. Y es por eso que aunque sabía que estábamos inventando historias, aún así me sentí absorbida y pensé que el aborto estaría bien.”

El aborto de Browder no es lo único por lo que ha pedido perdón. En su libro confiesa la verdad sobre la propaganda que escribió para Cosmopolitan, a pesar de que esto arroja una sombra vergonzosa sobre su carrera como periodista.

“No quiero atribuirme más mérito del que merezco por todo este mal, pero creo que, sin duda, formé parte del imperio del mal, si se quiere decir así”, dice a The Daily Signal. “Y lo que me gustaría… para las jóvenes de hoy en día [es] decirles la verdad para que puedan ver cómo mi generación se equivocó, por qué nosotros nos equivocamos y cómo pueden hacerlo mejor”.

Para hacerlo mejor, dice Browder, las mujeres pro-vida deben reclamar el movimiento feminista.

“El feminismo pro-vida existe y… de hecho, el feminismo pro-vida es el auténtico feminismo del siglo XXI”, sostiene.

Pero reclamar el feminismo no será fácil, añade. Requerirá que las niñas y las jóvenes rechacen las ideas que se les venden en las páginas de Cosmopolitan y en casi todas partes.

Browder se pregunta: “¿Por qué Cosmopolitan tuvo tanto éxito? Porque atrajo a los anunciantes. ¿Y por qué atrajo a los anunciantes? Porque funcionaba. Cuando una joven, una joven insegura, lee estas revistas y piensa que tiene que tener perfume, cosméticos, productos para el cabello, ropa bonita, viajes de solteros… abortos, anticonceptivos, cuando piensa que tiene que tener todas estas cosas, va a gastar mucho dinero.”

Y añade:

Te dicen por un lado, “Sé tú misma”; por otro lado, te dicen, “No eres lo suficientemente buena de la forma en que eres, compra todas estas cosas para ser hermosa”. ¿Por qué no eres hermosa tal como eres?

Aquí está el perfume que necesitas. Y por cierto, tus manos tampoco se ven muy bien. Y tu color de pelo está mal. Oh, y cuando te canses de oír eso, toma un poco de helado y un poco de alcohol para acompañarlo, porque entonces estarás demasiado gorda y tendremos que ponerte a dieta.

Sentada en su apartamento, sin el más mínimo maquillaje, Browder, que ahora tiene 74 años, se ríe de lo ridículo de las ideas que una vez dijo a las mujeres que eran el secreto de la felicidad y el éxito.

Pero luego se pone seria, reflexionando sobre el daño que ha hecho y el daño que tales revistas y sitios web continúan haciendo.

“Ahora estamos liberadas, nos dicen. ¿Lo estamos?”, se pregunta. “Por un lado, sí. Podemos ir a la universidad. Podemos obtener un título. Podemos ser médicos, abogados, ingenieros. Podemos hacer todo esto. Podemos ganar mucho dinero”.

“Pero”, se detiene Browder, mirando el iPhone en su mesa de la cocina, “¿estamos realmente liberadas si nuestras chicas tienen eso en sus bolsillos antes de que puedan pensar?

Publicado por Kelsey Bolar en The Daily Signal

POR FORUM LIBERTAS

LA DESTRUCCIÓN CULTURAL QUE SUFRIÓ EUROPA EN EL S. XIX

Olivier Guez

El escritor francés Olivier Guez,  nacido en 1974 hace una interesante reflexión, acerca de la destrucción cultural que sufrió Europa en el S.XIX y que recoge el periodista Manuel P. Villatoro para ABC 

“La cultura nunca ha sido una garantía. En Europa, a finales del siglo XIX, hubo una cultura de la destrucción. Buscaban romper la herencia judeo cristiana. Si vemos todos los movimientos de vanguardia, buscaban destruir lo que las generaciones anteriores habían hecho. Eso va desde el futurismo al supremacismo. Después de la Primera Guerra Mundial todos los movimientos de masas, desde el fascismo hasta el bolchevismo, fueron la producción del hombre nuevo. Algunos eran muy cultos, pero pusieron la cultura al servicio de la destrucción. Y Mengele, que tenía una cierta cultura, fue un ejemplo de esto.” (Josef Mengele médico nazi, conocido por Ángel de la muerte)

POR OLIVIER GUEZ, PARA ABC