5. El matrimonio sostiene la sociedad civil y promueve el bien común

 

La sociedad civil también se beneficia del orden que supone un matrimonio estable. En sí, las familias son pequeñas sociedades, y la unión de confianza que establecen de generación en generación y entre las familias de los cónyuges, es un componente clave del conjunto de la sociedad. El vínculo que el matrimonio crea y mantiene entre los familiares de cada cónyuge es un ingrediente importante para el “capital social”, que facilita la creación de muchos grupos privados y asociaciones cívicas beneficiosas. Las virtudes que se adquieren en la familia -generosidad, abnegación, confianza, autodisciplina- son decisivas en cualquier ámbito de la vida social. Los niños que crecen en familias rotas no suelen adquirir estos aspectos comunes en su carácter. Cuando existen muchas rupturas o cuando las personas no se casan , la sociedad se ve perjudicada por un gran número de patologías sociales, por ejemplo, aumenta la pobreza, las enfermedades mentales, la delincuencia, el uso de drogas ilegales, las depresiones clínicas y los suicidios.

 

Matrimonio y bien común: los diez principios de Princeton.

Por Social Trends Institute, Barcelona-Enero de 2007

4. El matrimonio protege y promueve el bienestar de los hijos

El ambiente familiar que proporciona el matrimonio permite que los hijos crezcan, maduren y prosperen. Para los jóvenes, que aprenden de sus padres y de sus hermanos, el matrimonio forja su sociabilidad y sus virtudes. En especial, las parejas casadas satisfacen la necesidad de sus hijos de conocer sus orígenes biológicos, los une a su madre y a su padre, establecen un ambiente de amor en el que crecen, supervisan su educación, su desarrollo personal, y determinan su identidad mientras aprenden a moverse en un mundo más amplio. Éstos no son simplemente beneficios deseables, sino lo que les debemos a los hijos como seres vulnerables llenos de un gran potencial. Siempre que sea posible, los niños han de tener el derecho de conocer a su madre y a su padre, y éstos tienen la obligación solemne de amar a sus hijos incondicionalmente.

Matrimonio y bien común: los diez principios de Princeton.

Por Social Trends Institute, Barcelona-Enero de 2007

3. Por lo general, los hombres y mujeres casados disfrutan de una vida mejor

Los hombres casados ganan en disciplina moral y personal, gozan de una vida doméstica estable y de la oportunidad de participar en la educación de sus hijos. Las mujeres casadas ganan estabilidad y protección, las personas reconocen a su marido como el padre de sus hijos, y disfrutan de una responsabilidad compartida y de un apoyo emocional en la educación de sus hijos. Los cónyuges se benefician de su compromiso con la institución matrimonial, y esto incluye el sentimiento de plenitud que siente cada persona cuando cumple con sus obligaciones libremente escogidas como padre o madre, marido o mujer. Las parejas que comparten un compromiso moral con la estabilidad y fidelidad conyugal suelen disfrutar de un matrimonio mejor. La ética del matrimonio, que comporta la estabilidad, la fidelidad y el cuidado mutuo, y que condena la violencia o el abuso sexual, surge del núcleo imperativo de nuestra tradición del matrimonio: que los hombres y las mujeres se casen para amarse mutuamente, “en la salud y en la enfermedad”, “para lo bueno y para lo malo”, y ordinariamente “hasta que la muerte nos separe”.

Matrimonio y bien común: los diez principios de Princeton.

Por Social Trends Institute, Barcelona-Enero de 2007

2. El matrimonio es un bien humano de ideas profundas, que eleva y perfecciona nuestra naturaleza social y sexual

Los seres humanos son sociables por naturaleza, y la institución social del matrimonio es un bien humano muy profundo. El matrimonio es una matriz de relaciones humanas arraigada en la complementariedad sexual y en las posibilidades de procrear, y en la necesidad de los niños de tener unos padres que lo alimenten y los eduquen. Crea vínculos evidentes de paternidad y pertenencia, vínculos de identidad, parentesco, e independencia y responsabilidad mutua. Estos lazos de fidelidad tienen una finalidad pública crucial, así es necesario y conveniente que el Estado reconozca y fomente el matrimonio tanto en el ámbito de la ley como en las políticas públicas. Por eso mismo, no debe sorprendernos que el matrimonio se apruebe y se promueva públicamente en casi todas las sociedades conocidas, y a menudo se solemnice mediante rituales religiosos y culturales. Las ciencias biológicas  y sociales actuales sólo afirman en este campo que los beneficios del matrimonio son un bien humano que concuerda con nuestra naturaleza como seres sociales y sexualmente activos.

Matrimonio y bien común: los diez principios de Princeton.

Por Social Trends Institute, Barcelona-Enero de 2007

 

1. El matrimonio es una unión personal, para toda la vida, entre un hombre y una mujer

El matrimonio se diferencia de las demás relaciones personales por representar la unión completa entre marido y mujer -incluyendo la unión sexual, sentimental, económica, legal, espiritual y parental. El matrimonio no es la ratificación de una relación que ya existe, es el comienzo de una nueva relación entre un hombre y una mujer, que se juran fidelidad, prometen amarse y respetarse, y formar una familia que reciba con los brazos abiertos a los hijos que puedan nacer de esta unión. Esta forma de entender el matrimonio ha predominado en Europa y América desde hace más de dos mil años. El matrimonio nace de la complementariedad biológica, psicológica y social entre hombre y mujer. Normalmente, las mujeres contribuyen al matrimonio con importantes aportaciones y perspectivas, que los hombres generalmente no ofrecen. Asimismo, los hombres contribuyen con sus propias aportaciones y perspectivas que las mujeres generalmente no pueden ofrecer. Este pacto de mutua dependencia y compromiso, solemnizado por un juramento legal, se fortalece por el compromiso a la permanencia que marido y mujer se ofrecen el uno al otro – compromiso de quedarse y nunca huir, especialmente en los momentos más difíciles-.

Matrimonio y bien común: los diez principios de Princeton.

Por Social Trends Institute, Barcelona-Enero de 2007

I. Obstáculos actuales para el matrimonio y la familia

El matrimonio, considerado como una unión legalmente aprobada entre un hombre y una mujer, tiene un papel vital en la preservación del bien común y en el fomento del bienestar de los hijos.

En casi todas las sociedades, la institución del matrimonio proporciona un orden y un significado a las relaciones sexuales adultas y, sobre todo, crea el contexto ideal para engendrar y educar a los niños. El buen estado del matrimonio es especialmente importante en una sociedad libre como la nuestra, que depende de sus ciudadanos para gobernar sus vidas privadas y educar a sus hijos de forma responsable, de modo que la importancia y el poder del Estado se mantengan al nivel mínimo necesario necesario. El matrimonio es también una fuente importante de capital social, humano y financiero para los hijos, especialmente para los que crecen en comunidades pobres y desfavorecidas, y sin un acceso fácil a otras fuentes de este capital. Así, desde el punto de vista de los cónyuges, hijos, sociedad y sistema político, el matrimonio fomenta el interés público.

Pero durante los últimos cuarenta años, el matrimonio y la familia se han encontrado cada vez más bajo la presión del Estado, la economía y la sociedad moderna. La ley de divorcio, en la mayor parte de los países del mundo occidental, ha facilitado el divorcio unilateral, por lo que los matrimonios pueden terminar de una forma fácil y efectiva cuando lo desee una de las dos partes. Los cambios en los hábitos sexuales han hecho que los hijos ilegítimos y la cohabitación sean rasgos centrales de nuestro panorama social. Las producciones de cine y de la televisión se muestran a menudo indiferentes, por no decir hostiles, a las normas que hacen que la vida familiar siga siendo decente. Las nuevas tecnologías médicas han hecho que sea más fácil para las madres solteras y para las parejas del mismo sexo tener hijos no sólo fuera del matrimonio, sino incluso sin que haya ningún acto sexual. Todo esto ha contribuido a que el matrimonio esté perdiendo su rango prominente como institución social que dirige y organiza la reproducción, la educación de los hijos y la vida adulta. (Steven L. Nock, “Marriage as a Public Issue”, The Future of Childre, 15, 2005, págs. 13-32)

El rechazo de Occidente al matrimonio ha sido trascendental, especialmente para las comunidades más vulnerables de nuestra sociedad. Los nacimientos fuera del matrimonio, el divorcio y las madres solteras son mucho más habituales entre las familias con ingresos bajos.

Las más recientes investigaciones científicas sobre el matrimonio indican que las minorías y los pobres pagan un precio muy alto y desproporcionado cuando el matrimonio declina en sus comunidades, lo que significa que el fracaso familiar aumenta el sufrimiento entre los ciudadanos que más sufren. (W. Bradford Wilcox et al., “WhyMarriage Matters”, 2ª ed., Twenty-Six Conclusions from the Social Sciences, Institute for American Values, Nueva York. Lorraine Blackman, Obie Clayton, Norval Glenn, Linda Malone-Colon y Alex Roberts, “The Consequences of Marriage for African Americans: A Comprehensive Literature Review”, Institute for American Values, Nueva York, 2005)

La respuesta de los defensores del matrimonio a esta crisis todavía no ha influido mucho en la sociedad, aunque a menudo han alcanzado cierto éxito en las urnas (por ejemplo, en Estados Unidos). En la mayoría de los casos, los que han buscado deliberadamente redefinir el significado del matrimonio o restar importancia a su gran valor, son los que han sabido argumentar sus ideas de una manera más eficaz. A menudo, la sociedad no recapacita sobre el matrimonio o no lo hace suficientemente. Hoy día, las llamadas a la tradición raramente representan un elemento decisivo dentro del contexto de Occidente, especialmente entre aquellos que creen que los individuos deben escoger sus propios valores, en lugar de hacer caso a la sabiduría y costumbres de generaciones anteriores. Las llamadas de las religiones, aunque sean importantes en la vida de muchos individuos y familias, no llegan a todos en una sociedad que recorta el papel de las instituciones religiosas en la vida pública. Las llamadas a los sentimientos de las personas se rechazan  con facilidad por considerarse llamadas al prejuicio, que valora injustamente el “estilo de vida” de los demás. Y en una sociedad cuya moral se ha formado en la lucha por reproducir el prejuicio racial y promover la igualdad de derechos, estas llamadas no solo han fracasado y no han persuadido a la población, sino que también parecen ser señal de mala fe.

En este contexto, creemos que se requiere con urgencia la celebración de un debate a nivel intelectual sobre el ideal del matrimonio, con argumentos que lo defiendan, que sean comprensibles al público, utilizando la gran variedad de pruebas científicas sociales y la reflexión racional. No sólo está en juego el valor del matrimonio en sí, sino las razones de por qué la sociedad tiene un profundo interés en entender el matrimonio a través de normas sociales. El matrimonio se encuentra ante un ataque conceptual en las comunidades universitarias y en otros centros intelectuales de gran influencia. Defender el matrimonio implica responder a estos ataques, valorar sus argumentos y corregirlos si es necesario. Estamos convencidos de que el debate sobre el matrimonio puede ganarse apelando a la razón. Los principios que se citan más adelante, las pruebas y los argumentos que los respaldan, están destinados a crear una opinión favorable sobre el matrimonio.

Somos conscientes, por supuesto, de que el debate sobre la normativa del matrimonio en nuestra sociedad adquiere necesariamente un matiz emocional. A todo el mundo le importa este aspecto de su vida personal, y estamos de acuerdo con los críticos del matrimonio en que algunas cuestiones están en juego, como la de la identidad sexual, la de la igualdad de género y la de la felicidad personal. En cuanto a las leyes del matrimonio, no planteamos el supuesto de que todas las personas tengan que estar casadas o que el matrimonio y la familia sean las únicas fuentes de bienestar en sus vidas. Tampoco deseamos negar ni restar importancia a la obligación de la sociedad de cuidar del bienestar de todos los niños, sin reparar en la familia a la que pertenecen.

Aun así, pensamos que, precisamente como profesores universitarios y pensando en nuestros alumnos, debemos redactar este comunicado, ya que el matrimonio es sobre todo una elección que deben tomar los jóvenes. Ellos necesitan argumentos para contrarrestar las ideas dominantes que hoy en día acusan al matrimonio de injusto e indeseable, y necesitan saber qué es el matrimonio para poder mantener sus propios matrimonios y educar a sus hijos. Como ocurría en las culturas anteriores, una pareja casada constituye la base para establecer un modelo de reproducción y de educación, que todavía es necesario en una sociedad grande, moderna y democrática. Nuestros principios constituyen un resumen del valor de la vida matrimonial y familiar que se construye a partir del matrimonio, una elección que la mayor parte de las personas quiere llevar a buen fin y que la sociedad debería aprobar y respaldar.

Matrimonio y bien común: los diez principios de Princeton.

Por Social Trends Institute, Barcelona-Enero de 2007

MATRIMONIO Y BIEN COMÚN (Resumen)

Los diez principios de Princeton son el resultado del debate académico que tuvo lugar el pasado diciembre de 2004 en una reunión celebrada en Princeton, Nueva Jersey, patrocinada por el Social Trends Institute y por el Witherspoon Institute. Esta conferencia reunió a especialistas en historia, economía, psiquiatría, derecho, sociología y filosofía que compartieron el resultado de sus investigaciones sobre por qué el matrimonio es un tema de interés público. Los participantes acordaron en esta conferencia compartir  el fruto de su colaboración con un público más amplio.

El Social Trends Institute es una fundación dedicada a promover la investigación en escenas sociales, con sede en Nueva York y Barcelona.

El Whitherspoon Institute es un centro de investigaciones independiente situado  en Princeton, New Jersey.

En los últimos años, el concepto del matrimonio se ha debilitado, y las consecuencias de su debilitamiento han sido muy negativas para el conjunto de la sociedad. Los cuatro factores que más preocupan son: el divorcio, las parejas de hecho, los hijos ilegítimos y el matrimonio entre personas del mismo sexo.

El propósito de este documento es contribuir de una forma nueva y sustancial al debate público sobre el matrimonio. A menudo, la sociedad no recapacita sobre el matrimonio o no lo hace lo suficiente. Como especialistas en el tema, estamos convencidos de que el debate sobre el matrimonio puede ganarse recurriendo a la razón.

El matrimonio protege a los hijos, hombres y mujeres, y a su bienestar. Es especialmente importante que el matrimonio goce de buena salud en una sociedad libre, que depende de sus ciudadanos para gobernar sus vidas privadas y educar a sus hijos de forma responsable, haciendo posible la deseable limitación del alcance, la envergadura y el poder del Estado. El rechazo al matrimonio ha tenido un gran impacto, especialmente en las comunidades más vulnerables de nuestra sociedad: las minorías y los pobres pagan un precio muy alto y desproporcionado cuando la institución del matrimonio cae en declive en sus comunidades. El matrimonio también ofrece en la unión de un hombre y una mujer, un bien que no podrían encontrar de otra manera: una entrega mutua y completa de su persona. De este modo, se considera que el matrimonio es la unión perdurable entre marido y mujer, lo que representa un bien en sí mismo al tiempo que fomenta los intereses públicos y el bien común.

Afirmamos que los diez principios que se enumeran a continuación resumen el valore del matrimonio: una elección que la mayor parte de las personas quiere llevar a buen fin, y que la sociedad debería aprobar y respaldar.

(Nota del editor en castellano: Muchos de los fenómenos sociales y datos de este texto se basan en estudios sobre la sociedad norteamericana. Sin embargo, las tendencias observadas pueden verse también en la sociedad europea. Consideramos que el contenido de este texto es de máximo interés para el mundo occidental.)

MATRIMONIO Y BIEN COMÚN. Los 10 principios de Princeton

  1. El matrimonio es una unión personal, para toda la vida, entre un hombre y una mujer.
  2. El matrimonio es un bien humano de ideas profundas, que eleva y perfecciona nuestra naturaleza social y sexual.
  3. Por lo general, los hombres y las mujeres casadas disfrutan de una vida mejor.
  4. El matrimonio protege y promueve el bienestar de los hijos.
  5. El matrimonio sostiene la sociedad civil y promueve el bien común.
  6. El matrimonio es una institución que crea riqueza, al aumentar el capital humano y social.
  7. Cuando el matrimonio se debilita, aumentan las desigualdades, ya que los niños sufren las consecuencias de crecer en hogares sin unos progenitores comprometidos con la familia.
  8. Una sociedad que cree en el matrimonio protege la libertad política y fomenta un gobierno controlado.
  9. Las leyes que rigen el matrimonio importan de una manera significativa.
  10. “Matrimonio civil” y “Matrimonio religioso” no pueden estar rígida y totalmente desasociados el uno del otro.

The Witherspoon Institute- Social Trends Institute

Antropología de la ideología de género

La peculiaridad de esta nueva antropología, (la ideología de género) que constituye la base del Nuevo Orden Mundial, es evidente sobre todo en la imagen de la mujer, en la ideología del Women’s  empowerment (empoderamiento de la mujer), nacida de la conferencia de Pekín. El objeto de esta ideología es la autorrealización de la mujer; sin embargo, los principales obstáculos que se oponen a ella y a su realización son la familia y la maternidad. Por esto la mujer debe ser liberada, en modo particular, de aquello que la caracteriza, vale decir de su especificidad femenina. Esta última se anula, en efecto, a través de una Gender equity and equality (ideológia de genero), ante un ser humano indistinto y uniforme, en cuya vida la sexualidad no tiene otro sentido que el de una droga voluptuosa, de la cual se puede hacer uso sin ningún criterio.

Joseph Ratzinger, ciudadano alemán y filósofo, 1997

 

El homosexualismo político, contra la escuela diferenciada: denuncian a dos escuelas católicas por “reprimir” la homosexualidad

El Observatorio contra la Homofobia denuncia a los centros concertados de educación diferenciada Viaró Global School y La Farga por recomendar un libro que explica las enseñanzas de la Iglesia sobre sexualidad

El Observatorio contra la Homofobia ha pedido este mismo jueves a la Generalitat que intervenga contra dos escuelas de Barcelona alineadas con el movimiento católico Opus Dei por, supuestamente, recomendar contenidos “inapropiados” y “posiblemente homófobos”. Así lo ha explicado el presidente del organismo, Eugeni Rodríguez, al diario Nació Digital. Los dos centros concertados son el Viaró Global School -que ofrece una oferta educativa de diferenciación de sexos-, y La Farga -que también la oferta a partir de primaria-, ambos en Sant Cugat del Vallès.

Ahora que el homosexualismo político está dotado de un aval legislativo, gracias a la Ley antidiscriminación LGTBI, que privilegia a este colectivo por encima del resto de la ciudadanía, el lobby gay se siente legitimado para imponer su dictadura de pensamiento a todas las organizaciones o manifestaciones que no piense según sus dogmas.

Tanto el Observatorio contra la Homofobia como la diputada del PSC Marta Moreta han señalado que hasta hace poco los dos centros recomendaban la lectura del libro La moral sexual explicada a los jóvenes, del teólogo belga y arzobispo emérito André Leonard (editorial Palabra), considerada una lectura espiritual y de formación. El libro, según contemplan, considera la homosexualidad una “tendencia anormal” y, en el capítulo dedicado a las relaciones entre personas del mismo sexo, las equipararía con personas “sádicas, cleptomanía o piromanía”, según sotienen los denunciantes.

Ante esta situación, Rodríguez afirma que al amparo de la ley 11/2014 para combatir la homofobia emplazarán la Generalitat a intervenir porque el artículo 11 así lo establece.

Conscientes de la persecución a la que están siendo sometidas en estos momentos, el libro ya no consta entre las lecturas recomendadas en la web de estas dos escuelas. La dictadura de pensamiento impone que se tenga que guardar silencio ante una ley que permite estos atropellos contra la libertad de conciencia y de pensamiento.

La consellera Bassa defiende que se están haciendo “pasos firmes” para aplicar la ley

Moreta exige que se aplique la ley y que el Gobierno no se escude en que “no hay dinero” para intervenir en situaciones como estas. “Podemos regularlo, la Generalitat debe actuar. No puede ser que se quede al margen porque es un tema muy ético”, sostiene la diputada del PSC. Después de que la dirigente socialista denunciara la situación este miércoles en el Parlamento, la consellera de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias, Dolors Bassa, aseguró que no le constaba ninguna denuncia sobre estos libros en estas escuelas y animó al grupo socialista a aportar información sobre el caso. Bassa también aseguró que se están ultimando tanto el decreto que regula el procedimiento sancionador como los protocolos de actuación y reivindicó que el Gobierno está haciendo “pasos firmes” en el despliegue de la ley.

El contenido del libro

En un resumen sobre el libro de Leonard, el arzobispo emérito asegura que “resistirse a una tendencia homosexual” garantiza “muchas posibilidades de que esta tendencia no se haga irreversible ni profunda”. “Será una dificultad, no un grave obstáculo”, explica en línea con lo que enseña el Magisterio de la Iglesia católica. Además, considera que las relaciones sexuales con personas del mismo sexo corresponde a una “regresión del instinto sexual” y las enmarca en un “clima afectivo tormentoso”.

Leonard también asegura que “la única solución auténticamente cristiana al problema” de la homosexualidad es “la castidad integral”, algo que la Iglesia enseña desde hace 2.000 años. Exactamente lo mismo, dice, que por aquellos “heterosexuales que no pueden casarse”. Por lo que no se trata de una visión puramente del homosexual, sino que la Iglesia entiende la sexualidad con un sentido procreador y dentro del matrimonio, fuera de esas dos componentes el dogma obligaría a la abstención.

Según el teólogo belga, un cristiano “está llamado por el Señor a situarse en frente” de realidades como la masturbación, la homosexualidad, la fecundación artificial y el aborto, así como las relaciones pre-matrimoniales, el divorcio y la contracepción.

Por ForumLibertas.com

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