ALEMANIA RECUPERA EL SEVICIO MILITAR VOLUNTARIO

PROPIEDAD DE ABC

POR ROSALÍA SÁNCHEZ CORRESPONSAL DE ABC EN BERLÍN

Los soldados de la unidad especiall de las fuerzas armadas alemanas Bundeswehr participando en un ejercicio militar en Calw, en el sur de Alemania

Los soldados de la unidad especiall de las fuerzas armadas alemanas Bundeswehr participando en un ejercicio militar en Calw, en el sur de Alemania – AFP

Un nuevo programa de la Bundeswehr para recibir a ciudadanos que deseen pasar un año en las filas del ejército alemán, seis meses recibiendo formación militar y otros seis prestando servicio en el destino que se les adjudique

El servicio militar obligatorio fue eliminado en Alemania en 2011 y una década después regresa en versión voluntaria. La ministra alemana de Defensa, Annegret Kramp-Karrenbauer (AKK), anunció ayer un nuevo programa de la Bundeswehr para recibir a ciudadanos que deseen pasar un año en las filas del ejército alemán, seis meses recibiendo formación militar y otros seis prestando servicio en el destino que se les adjudique, siempre relativamente cercano a su domicilio habitual. El prestigio del ejército alemán se ha visto dañado en los últimos años por la aparición de grupos de militares de ideología de extrema derecha, que incluso llegaron a planear atentados contra autoridades políticas nacionales, y por casos aislados de abusos, además de una serie de carencia de medios que ha generado la imagen de uno de los peores equipados de su entorno. Abriendo las puertas de la Bundeswehr a la ciudadanía, AKK espera lograr un aire fresco que revitalice al ejército y una mejor relación de la sociedad democrática alemana con sus fuerzas defensivas.

La comisionada militar del Partido Socialdemócrata (SPD), Eva Högl, había iniciado recientemente un debate sobre la reintroducción del servicio militar. «Creo que fue un gran error que el reclutamiento haya sido suspendido», dijo, concluyendo que había tenido como consecuencia la extensión de ideologías antidemocráticas entre el personal militar profesional. Como respuesta a esta inquietud, en el seno de la gran coalición, AKK ha decidido dar forma al programa que llevará por nombre «Su año para Alemania». Arrancará a partir de 2021 y, a pesar de que la plantilla base son esos dos semestres repartidos entre formación y servicio, el programa ofrece posibilidades de reclutamiento por periodos de entre 7 a 23 meses.

«En cualquier caso, es bueno para la Bundeswehr cuando una gran parte de la sociedad presta un servicio militar por un tiempo», ha defendido Högl, «eso hace más difícil que el extremismo de derecha se extienda entre las tropas porque un reclutamiento más abierto y generalizado da opción a una formación del ejército más plural». «No se trata simplemente de revivir la antigua forma de reclutamiento», ha precisado la ministra AKK, «se trata de la cuestión de qué es lo que mantiene unida a esta sociedad, cuál es el pegamento que nos sostiene en pie y cómo fortalecemos a aquellos que realmente quieren hacer algo por esta sociedad».

«En el Ministerio de Defensa, hemos estado lidiando largo tiempo con la cuestión de qué podemos hacer por aquellos que están interesados en el servicio militar voluntario, pero que lo encuentran demasiado», ha explicado AKK, «y creemos que esta es una buena fórmula tanto para acercar el ejército a la juventud como para actuar en la reserva».

Debate sobre su relanzamiento

Annegret Kramp-Karrenbauer, además de ministra presidenta todavía de la CDU de Merkel, avanza así en la reforma del ejército alemán que inició su predecesora en la cartera, Ursula von der Leyen, y completa una serie de medidas destinadas a limpiar y modernizar sus estructuras internas. «Aparte de eso, hemos desmantelado muchas de las estructuras», mencionaba ayer, por ejemplo, con vistas a las oficinas de reemplazo desmanteladas. Además, la Bundeswehr ha seguido desarrollándose estratégicamente. «Creo que la forma más inteligente sería pensar en un deber general en Alemania, no solo en el área militar, sino también en el área civil», dijo, dispuesta a ampliar este año de servicio al país a los servicios sociales.

«La suspensión del servicio militar obligatorio está cumpliendo ahora diez años y es un buen momento para hacer balance», sugiere por su parte Gabriela Heinrich, miembro del grupo parlamentario socialdemócrata, «es correcto tener un debate sobre si se han logrado los objetivos relacionados con la suspensión». «Las ideas extremistas de derecha y las fantasías terroristas de derecha en la Bundeswehr no están causalmente relacionadas con el fin del servicio militar obligatorio, sino con una cultura en la Bundeswehr que lo ha permitido y tolerado durante décadas», ha declarado por su parte el líder del grupo de Die Linke (La Izquierda), Dietmar Bartsch, «pero un debate sobre la reintroducción del servicio militar sería un compañero de cartón peligroso que no resolvería los problemas obvios en las tropas». El experto en seguridad de los Verdes, Tobias Lindner, considera que se trata de una «serpiente de verano». «El reclutamiento no aportaría ninguna ventaja a la Bundeswehr en términos de política de seguridad, sino que solo consumiría enormes recursos humanos y financieros», expone, mientras la experta en defensa del FDP Marie-Agnes Strack-Zimmermann dijo que «es un proyecto que sobra, porque lo que de verdad se necesita en un ejército moderno y sofisticado como exige la actualidad son especialistas, personal altamente cualificado y bien pagado que cumpla con sus tareas muy por encima de la media».

PROPIEDAD DE ABC

POR ROSALÍA SÁNCHEZ CORRESPONSAL DE ABC EN BERLÍN

PAÍSES EUROPEOS: ¿RECORTES EN DEFENSA POST-CORONAVIRUS?

Diplomáticos de los países europeos y funcionarios de las instituciones de Bruselas insisten que el gasto en defensa es un elemento clave para dar a Europa un papel más relevante en el mundo.

Pero en la revisión posterior a la crisis del coronavirus de los presupuestos plurianuales de la Unión Europea (UE), los dos principales proyectos de defensa europeos han sufrido un notable recorte. Se espera que otros sigan el mismo camino durante las negociaciones del fondo de recuperación económica.

Según la versión más reciente del borrador, el Fondo Europeo de Defensa, que busca incrementar la cooperación en investigación y desarrollo entre los países miembro, estaría dotado de 8.000 millones de euros. Se trata de 3.500 millones menos que los previstos en la propuesta original de 2018.

Los fondos para facilitar la movilidad de defensa, es decir, el movimiento de tropas y equipamiento entre países de la Unión, han sufrido un golpe aún más importante: los 5.700 millones de euros originalmente propuestos, ahora se habla de tan sólo 1.500.

Los países bálticos como Estonia están particularmente preocupados por los recortes a la movilidad, ya que para ellos la prioridad absoluta es disuadir un ataque ruso contra su territorio. La movilidad es también una de las principales áreas de cooperación entre la UE y la OTAN.

Francia, la principal potencia militar de la UE y la abogada más insistente a favor de la defensa, ve peligrar también su Fondo Europeo de Apoyo a la Paz. Se trata de una iniciativa independiente de los presupuestos europeos dotada con 9.200 millones de euros para intervenir sobre todo en apoyo a los países africanos. Se espera que el Fondo sufra un recorte muy importante durante las negociaciones presupuestarias post-Covid.

No todos los Estados Miembro ven con buenos ojos que la UE invierta en defensa. Algunos piensan que se desvía de sus objetivos principales. Otros, como los llamados “frugales”, quieren que la Unión gaste menos en general.

Cambios en los presupuestos nacionales

En pleno descalabro económico por la crisis sanitaria, parece esperable que muchos países reduzcan sensiblemente sus inversiones en defensa. Se rompería así la tendencia al alza que dejó un récord el año pasado: los 1,9 billones de euros gastados en defensa a nivel mundial, la suma más importante desde el fin de la Guerra Fría.

Según varios expertos citados en el Financial Times, los recortes en materia de defensa serán generalizadas. En efecto, parece difícil que los políticos convenzan a la ciudadanía de la necesidad de invertir en armamento y operaciones exteriores en un contexto donde el paro y la precariedad se habrán disparado.

Sin embargo, a medio y largo plazo, será necesario que el gasto repunte. La inestabilidad internacional creciente y el incesante goteo de conflictos sin fin a la vista a las puertas de la UE presionarán fuertemente los gobiernos.

En cualquier caso, lo que parece claro es que cambiará la distribución del gasto militar.

Los países europeos invertirán más en ciberdefensa (y ciberataques) y en capacidad de respuesta a emergencias no directamente militares, como desastres naturales, epidemias y crisis migratorias. Aquéllos que lo tengan, mantendrán el arsenal nuclear, y todos invertirán más en capacidades de observación y telecomunicaciones por satélite. Asimismo, es probable que reduzcan algo más los efectivos humanos y en mayor medida vehículos costosos como carros de combate.

Por su parte, China ha anunciado un nuevo incremento de su gasto militar del 6,6%. La epidemia no ha pasado factura a los planes geopolíticos chinos.

POR FORUM LIBERTAS

¿ES UN LUJO QUE OPEN ARMS COLABORÉ EN MISIONES HUMANITARIAS EN LAS COSTAS DE LIBIA Y NO LA OTAN?

Stoltenberg afirma que el acuerdo de paz en Afganistán está “más cerca que nunca”

WELLINGTON, 6 Ago. (Reuters/EP) – El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha asegurado este martes que existe una posibilidad real de paz en Afganistán mientras las conversaciones de paz entre Estados Unidos y los talibán continúan en Qatar. “Ahora vemos una posibilidad real de paz en Afganistán. Estamos más cerca de un acuerdo de paz que nunca”, ha indicado Stoltenberg en una rueda de prensa en la capital neozelandesa, Wellington.

LA INVERSIÓN ESPAÑOLA EN DEFENSA

El ejercicio de 2017 será un año perdido en el mejor de los casos para que España cumpla el compromiso adquirido con la OTAN de invertir en Defensa el 2 por ciento del Producto Interior Bruto. El presupuesto ordinario del departamento que ahora dirige María Dolores de Cospedal sólo sube un 0,6 por ciento con respecto al del año anterior, mientras que la previsión de crecimiento del PIB es del 2,5 por ciento.

El hecho de que esta vez se incluyan en las cuentas anuales del Ministerio los pagos atrasados de los grandes programas de modernización de armamentocorrespondientes al año pasado (por el Gobierno en funciones) más los que tocan en este 2017 no servirá para mejorar la evaluación de la Alianza Atlántica, un 0,91 por ciento del PIB nacional. De los 28 países de la OTAN, sólo Bélgica (0,85 por ciento) y Luxemburgo (0,44 por ciento) gastan menos que España en Defensa.

Los jefes de Estado y de Gobierno de la Alianza acordaron en septiembre de 2014 en una reunión celebrada en Cardiff (Gales) acabar con los recortes en gastos e inversiones militares y de seguridad fruto de la larga crisis económica. La expansión del terrorismo islamista en Asia y África y el nuevo imperialismo ruso aconsejaban recuperar las capacidades defensivas de la OTAN. De ahí salió el compromiso de todos los estados miembros de la Alianza de aumentar gradualmente su gasto en Defensa hasta alcanzar el 2 por ciento del PIB en una década.

Casi tres años después, España sigue estancada en términos reales para lograr ese objetivo. En los Presupuestos de 2015 se frenaron los recortes acumulados desde 2009 en el Ministerio que habían puesto en peligro la operatividad de las Fuerzas Armadas y amenazaban ya con la pérdida irreversible de capacidades, según las advertencias del Estado Mayor. En cinco años el gasto había pasado de 8.252 millones de euros a 5.742.

La operatividad de las FAS, bajo mínimos

Los presupuestos ordinarios de Defensa para este ejercicio incluidos en el proyecto que acaba de entrar en el Congreso apenas crecen un 0,6 por ciento con respecto a los de 2016 hasta alcanzar los 5.818 millones de euros. Los Ejércitos siguen sin margen para recuperar el grado de entrenamiento general de las unidades, las horas de vuelo y de mar de antes de la crisis.

Casi con esa misma cifra de inversión, la OTAN calculó el año pasado que España iba gastar un 0,91 por ciento de su PIB. Para hacer esas cuentas incluía otras partidas de gasto indirectas destinas a material o personal (compra de armamento y misiones) hasta estimar un presupuesto en Defensa de unos 10.000 millones de euros para un PIB que en el cierre de ejercicio fue de 1.113.851 millones de euros, un 3,2 por ciento superior al de 2015.

La novedad para 2017 en la materia es que los Presupuestos del Ministerio incluirán los pagos de los programas especiales de modernización de armamento (también llamados PEAS) que desde 2012 se abonaban con crédito extraordinario aparte aprobado a mitad del ejercicio. Figura una partida de 716, 8 millones para las facturas atrasadas de 2016 que no se pagaron al estar el Gobierno en funciones y otra de 1.107,7 para los vencimientos de este año.

El presupuesto de Defensa subirá un 32 por ciento, hasta los 7.642 millones de euros. Pero la suma no deja de ser un artificio contable. En su cálculo del 9,1 del PIB la OTAN daba por abonadas las facturas de carros de combate, cazas, helicópteros de ataque y transporte y aviones correspondientes a 2016. Y la previsión del Gobierno de aumento del PIB en dos puntos y medio al término del ejercicio enjuga por completo la aportación de los otros 1.107,7 millones para pagos de armamento de este año.

La nueva izquierda, en contra de la Defensa

La doctrina pacifista en contra del gasto en Defensa y los compromisos con la OTAN instalada de nuevo en la izquierda cuestiona la viabilidad económica para que España recupere sus capacidades defensivas perdidas durante la crisis, un tercio en términos presupuestarios. Desde Podemos se achaca además el objetivo del 2 por ciento del PIB a una exigencia de Donald Trumpaunque se fijara en la cumbre de Cardiff en 2014, con Barack Obama al frente de la reunión.

Es una posición que choca con los datos de la Alianza Atlántica, de los Presupuestos Generales del Estado y con la historia del PSOE. El Gobierno de Felipe González acometió a finales de los años 80 la gran modernización del material de las Fuerzas Armadas y elevó hasta los 11.700 millones el gasto del Ministerio correspondiente, el doble que ahora mismo. El Ejecutivo socialista de la época invirtió hasta el 2,3 por ciento del PIB nacional en ese empeño de dotar a España de unos medios para su defensa a la altura de su peso económico, histórico y geoestratégico.

Por EL CONFIDENCIAL