Fratelli tutti

Fratelli tutti

SINOPSIS

En su tercera encíclica, el papa nos habla de una fraternidad universal, abierta a todos. En ella, tomando como referencia a san Francisco, nos propone una fraternidad sin fronteras de idioma, cultura o religión.

En Fratelli tutti, el pontífice denuncia nuevas formas de egoísmo como son el individualismo y el desinterés por el bien común de una cultura globalizada y digital que en ocasiones fomenta el odio, la agresividad y los fanatismos. A través de sus páginas nos muestra una sociedad del descarte que rechaza a los más vulnerables: los ancianos, los jóvenes, las mujeres y los migrantes.

En estas líneas, Francisco nos advierte del peligro que supone ignorar la historia. Al mismo tiempo que propone el perdón como solución a tantos conflictos, afirma que no debemos olvidar los sucesos del pasado para no repetir las mismas atrocidades. Asimismo, el papa señala los límites de populismos y liberalismos, señalando cómo la pandemia ha mostrado -entre otras cosas-la vulnerabilidad del sistema y de las personas.

En Fratelli tutti, el santo Padre nos anima a pensar y trabajar para crear un mundo abierto. Ante las carencias e injusticias nos propone responder con el amor, en un fecundo intercambio que combina lo local con lo universal, rechazando la xenofobia y el racismo. Por último.nos exhorta a fomentar el diálogo y la amistad, a “recuperar la amabilidad” y “recomenzar desde la verdad”. Proponiendo como ejemplos a Gandhi, Martin Luther King o los Padres de la Unión Europea concluye que las religiones nunca deben llevar al odio o la violencia, sino estar al servicio de la fraternidad y de la construcción de la paz.

POR ED. PALABRA

Liderazgo virtuoso

SINOPSIS

Las virtudes clásicas, base de la excelencia personal

Un método que propone las virtudes clásicas para alcanzar el liderazgo en la vida profesional y privada; las claves para unir y vivir el liderazgo y el virtuosismo sin que resulten incompatibles.

Hacer de las virtudes clásicas la base de la excelencia personal y de la actividad profesional resulta hoy más necesario que nunca para hacer frente a la crisis actual, no solo económica y financiera, sino sobre todo social y de valores.

Este libro es fruto de la incansable actividad del autor que ha impartido en numerosos países su seminario sobre Liderazgo y Excelencia a directivos del sector privado y público, a formadores, a altos funcionarios y a estudiantes de MBA.

A partir de las vidas y del ejemplo de algunos de los políticos, intelectuales y líderes religiosos más importantes de los tiempos modernos, amén de la experiencia personal del autor, este libro demuestra que liderazgo y virtud no solo son compatibles, sino que son realmente sinónimos.

Novedoso en cuanto su conceptualización, clásico por sus referencias, Liderazgo virtuoso ofrece un método concreto y práctico para lograr un auténtico crecimiento interior, pensado especialmente para todos aquellos inmersos en las preocupaciones profesionales pero que quieren imbuir sus vidas de un propósito trascendente. De este modo, este libro pretende convertirse en una auténtica guía para la búsqueda de la excelencia moral.

“Este libro es apasionante.

Siempre es importante partir de la realidad en todos los ámbitos, pero en particular al hablar del misterio que es el hombre…”. -François Michelin, antiguo presidente del Grupo Michelin.

POR ED. PALABRA

IDEOLOGÍA HEDONISTA

“La ideología hedonista, según la cual el placer es el fin supremo de la vida, impregna especialmente las costumbres y los modos de vida en naciones económicamente más desarrolladas, pero es también “el estilo de vida de grupos cada vez más numerosos de países más pobres” S. Juan Pablo II. Este materialismo radical ahoga el sentido religioso de los pueblos y de las personas, se opone directamente a la doctrina de Cristo.”

“Dios espera de nosotros, igualmente, una conducta reciamente cristiana en la vida pública: el ejercicio responsable del voto, la actuación , según la propia capacidad, en los colegios profesionales, en las asociaciones de padres en los colegios de los hijos, en los sindicatos, en la propia empresa, de acuerdo con las leyes laborales del país y poniendo los medios (aunque fueran pocos o pequeños) para mejorar una legislación si está fuera menos justa o claramente injusta en materias fundamentales, como son el respeto a la vida, la educación, la familia…”

FRANCISCO FERNÁNDEZ

LOS PRIVILEGIOS Y ABUSOS, JAMÁS CON EL DINERO DEL PUEBLO

La Frase parafraseada por los jacobinos “Todo para el pueblo y por el pueblo” durante la Revolución Francesa (1789-1799) y posteriormente utilizada por Abraham Lincoln, en el discurso Gettysburg en 1863, para definir el sistema democrático “Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”

Me atrevo pues a señalar cuatro vocablos que nos  refrescará nuestra memoria, con el fin de que podamos sopesar,  la falta de libertad y  de transparencia que estamos tolerando.

Democracia: 

Sistema político que defiende la soberanía del pueblo y el derecho del pueblo a elegir y controlar a sus gobernantes. 

Oligocracia: 

Autoridad dominante practicada por una minoría de enormes compañías y financieras que mandan en la sombra…quién los representa como presidente de una nación es solo una marioneta o una figura política que ejecuta las ordenes de la élite oligárquica. 

Partidocracia:  

Los partidos se transforman en una manera de escalar categorías sociales y fiscalizar a la colectividaden vez de atender las necesidades del pueblo; por estos motivos ya no es mecanismo de la democracia.  

Olocracia: 

Gobierno de la multitud “poder de la turba” es un modo de degradación de la democracia. Cuando ésta, se mancha de ilegalidad y violencias, con el pasar del tiempo, se constituye la oclocracia. 

He vivido la dictadura, la transición y ahora los momentos de gran incertidumbre política y social en nuestra Nación.

No llego aún a comprender como ciudadano, los privilegios que tienen algunos de nuestros representantes para disfrutar del patrimonio de todos los españoles y costear con las arcas del Estado, que recuerdo es de todos, sus vacaciones o descansos de fines de semana.

Voy a contar algo muy significativo y real, que me ocurrió y poseo testigos que lo pueden confirmar. Me sucedió en tiempos de la dictadura y después hace unos años, en democracia.

Siendo niño, mi padre me llevó junto a mis hermanos, a visitar un paraje paradisiaco en Andújar, que se llama “El Lugar Nuevo”. En este enclave en plena Sierra Morena, existe un palacio construido en los años veinte del siglo XX por el marqués del Cayo del Rey. Esta finca junto con el palacio pertenece al patrimonio Nacional, y es utilizada para uso y disfrute de nuestros gobernantes. Aquí debido a la gran cantidad de ciervos y otras especies cinegéticas, dichos mandatarios y amistades han gozado siempre de las monterías que ellos mismos organizan.

Pues bien, en este palacio que tuve la suerte de visitar en tiempos de la dictadura, hace unos años se me negó la visita aludiendo que solo era para las autoridades del gobierno andaluz y de la Nación. Había en la entrada de la finca junto a una garita un guardia de vigilancia y dirigiéndome a él le dije de forma atenta, qué cuales eran los trámites para visitar las dependencias del palacio y los exteriores. De manera sarcástica me señaló al horizonte, en dirección al Santuario de la Virgen de la Cabeza, que está aproximadamente en línea recta a un km de dónde permanecíamos, diciéndome este señor que con unos prismáticos lo veríamos desde allí perfectamente. Cuál fue mi indignación al ver como mi familia e invitados, que venían de Granada, vieran esta situación tan lamentable. Es inaudito que siendo andujareño, andaluz y español no pueda ver el patrimonio de mi tierra, que es también de cada uno de los españoles.

En semejanza a este palacio del Lugar Nuevo de Andújar, tenemos el Palacio de las Marismillas, en el coto de Dª Ana, El Palacio real de la Mareta en Lanzarote (donado por el rey Hussein de Jordania al rey Juan Carlos I, y este lo entregó al patrimonio Nacional) .Es comprensible y a la vez beneficioso para todos los ciudadanos, que estos bienes sean utilizados  con fines que hagan un servicio al bien de la Nación, ejemplo de ello ha sido las numerosas visitas que nos han hecho mandatarios de todo el mundo y que se les ha acogido en estos emblemáticos y bellísimos lugares.

Pero también es de justicia que estos bienes sean disfrutados por cada uno de los españoles. El palacio Real de Madrid se puede visitar por cualquier ciudadano, excepto las zonas privadas que lógicamente tienen la intimidad de los reyes, a nosotros nos ocurrió lo mismo con la visita que hicimos con mi padre al Palacio de El Lugar Nuevo en Andújar, las dependencias privadas de Franco no las vimos, el resto sí.

Acábense de una vez los privilegios y abusos con el dinero del pueblo. Ese dinero se necesita para ayudar a miles de personas que se están quedando sin trabajo con esta horrible pandemia.

Los privilegios y abusos, jamás con el dinero del pueblo

POR JOSÉ RAMÓN TALERO PARA  FORUM LIBERTAS

LUZ VERDE A LA CONFRONTACIÓN DE IDEAS, NO AL MATONISMO

 

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SIR TOMÁS MORO, LORD CANCILLER DE INGLATERRA (1478-1535)

¿Implica la crítica a las ideas del adversario la necesidad de acallarlo forzosamente, amenazarlo, anular su prestigio…? ¿No es esta más bien una manifestación de matonismo? Robert P. George, profesor de Filosofía del Derecho en la Universidad de Princeton, deja en negro sobre blanco la diferencia entre ambas actitudes, en un artículo publicado en el blog Mirror of Justice.

Según explica, la búsqueda de la verdad es propia de espíritus autocríticos, por lo que se debe evitar la tentación de aislarse en las creencias propias y alejarlas de la crítica, con la excusa de que “nuestros críticos legítimos son unos matones”.

Para el jurista, hay varias distinciones muy claras entre el crítico y el acosador. Un crítico, dice, hace “negocios” con la única moneda admisible en el debate intelectual, al presentar indicios, razones y argumentos, mientras que el matón únicamente cuestiona los motivos de las personas y las insulta.

“El crítico desea debatir un asunto para tratar de persuadirte o de que veas las cosas desde una perspectiva diferente; el matón quiere que no se debata. El crítico apela a la razón, a tu intelecto y a tu conciencia; el acosador trata de inducirte temor por medio de la amenaza y la vergüenza; quiere intimidarte y que te rindas”.

La lista de rasgos diferenciadores es extensa. Así, explica, si un crítico lo único que desea es que su oponente no persevere en un error, el matón puede intentar privarle de su forma de ganarse la vida, como castigo por pensar “equivocadamente”. Y si el primero quiere que se le rete y a la vez plantear retos, el segundo toma cualquier cuestionamiento de sus ideas como un ataque personal, una muestra de “intolerancia”.

Para el que solo sabe hostigar, subraya, no hay disenso posible: criterio que no se ajusta a los suyos es, llanamente, una estupidez, tal vez incluso signo de enfermedad mental, o un indicio de malicia.

Según el docente, existe el peligro de que se intente hacer avanzar buenas causas por malos medios, incluido el hostigamiento al que piensa diferente, y pone como ejemplo la lucha contra el comunismo en los años 50: la animaba el objetivo de la democracia y la libertad, pero algunos pretendieron hacerla avanzar por medio del matonismo.

“El senador Joseph McCarthy es el más vivo ejemplo. Algunos provocaron que se sintiera vergüenza de una causa noble, que quedó así desacreditada en ciertos círculos. En aquel entonces, como ahora, los matones buscaron y muchas veces lograron que se despidiera a mucha gente, incluidos profesores universitarios, o que muchos fueran disciplinados por disentir de las ideas que, en la pasión del momento, se creía que una persona decente tenía que asumir”.

Como conclusión, George exhorta: “Escuchen a los críticos e implíquense con ellos en un debate cívico y genuinamente interesado por la búsqueda de la verdad. Y desafíen a los matones”.

Luz verde a la confrontación de ideas, no al matonismo

POR MIRROR OF JUSTICE EN ACEPRENSA

PENSAR EN UNA ERA DE LA CORRECCIÓN POLÍTICA

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SIR TOMÁS MORO, LORD CANCILLER DE INGLATERRA (1478-1535)

En cada época, la ortodoxia del momento decide quiénes son los “integristas” a los que se debe temer. Si la opinión pública está poco acostumbrada a exigir que la gente dé razones de sus posturas, resulta fácil parecer razonable por oposición: basta situarse en el lado contrario al de los etiquetados como “ultras” –por ejemplo, mediante la condena enérgica y sin matices a todo lo que dicen y hacen–, para quedar exonerado del deber intelectual de argumentar los propios puntos de vista.

https://www.aceprensa.com/aceprensa-forum/

POR ACEPRENSA

SIR TOMÁS MORO, LORD CANCILLER DE INGLATERRA (1478-1535)

Las 10 reglas de oro para gobernar bien, por Tomás Moro

“Así como está loco el médico que no puede curar la enfermedad de su paciente sin provocarle otra enfermedad, así el que no puede encaminar las vidas de sus súbditos más que arrebatándoles las riquezas y comodidades de la vida no tiene más remedio que aceptar que desconoce el arte de gobernar personas”. “Utopía”, de Tomás Moro.

La respuesta a cómo gobernar parece difícil, pero la filosofía –una vez más– puede echar una mano. Solo hay que acudir a los clásicos, releerlos con placer y pasión y aprender. Encontramos las claves para un buen gobierno claras, sencillas y contundentes en Utopía, de Tomás Moro, que nació un 7 de febrero, el de 1478. 

En el primer capítulo, antes de empezar a explicar las maravillosas historias de la misteriosa isla de Utopía, el explorador Rafael Hytloday comenta con sus interlocutores, el autor y Pedro Giles, las razones por las que no cree que sus saberes y experiencias fueran ni escuchadas –y menos atendidas– por los gobernantes de la época. «Si yo propusiera a cualquier rey decretos justos esforzándome en desterrar de su mente las perniciosas causas originales del vicio y el mal, ¿no pensáis que sin tardanza me despedirían o bien me convertirían en objeto de irrisión?». A continuación da una serie de ejemplos que vienen a corroborar su desconfianza y finaliza con una especie de resumen: «Así como está loco el médico que no puede curar la enfermedad de su paciente sin provocarle otra enfermedad, así el que no puede encaminar las vidas de sus súbditos más que arrebatándoles las riquezas y comodidades de la vida no tiene más remedio que aceptar que desconoce el arte de gobernar personas».

El siguiente texto es literal de la edición «especial V centenario» que publicó Ariel en 2016, con introducción de China Miéville y textos de Ursula K. Le Guin. La puntuación y adaptación a decálogo del buen gobierno es cosa nuestra:

  1. Que arregle su propia vida.
  2. Que renuncie a los placeres deshonestos y se desprenda del orgullo, pues estos son los vicios que causan el que incurra en el desprecio u odio de su pueblo.
  3. Que viva de lo suyo sin perjudicar a nadie.
  4. Que no gaste más de lo que puede.
  5. Que refrene la maldad.
  6. Que prevenga los vicios y aparte las ocasiones de delito dirigiendo bien a sus súbditos.
  7. Que no permita que aumente la maldad para castigarla después.
  8. Que no se apresure tanto en resucitar leyes que la costumbre ha abolido, especialmente las que llevan largo tiempo olvidadas y nunca echadas de menos ni necesitadas.
  9. Que nunca, so capa y pretexto de transgresión, imponga multas o fianzas que ningún juez toleraría que impusiera ningún particular por injustas y llenas de artimañas.
  10. Aquí si sacara a relucir la ley de los macarienses, que no están a mucha distancia de Utopía, cuyo rey el día de su coronación es requerido bajo solemne juramento a no tener en ninguna circunstancia más de mil libras de oro o plata en su tesoro: dicen que un rey muy bueno que procuraba más por la riqueza y bienestar de su país que por el propio enriquecimiento instituyó esta ley para que fuera un tope y barrera a los reyes para amontonar y atesorar tanto dinero que empobreciera a su pueblo.

Un poco después, en el libro se concluye: «Un rey así ha de ser temido por los malvados y amado por los buenos». Efectivamente y añadimos: un rey/gobernante así, lector y seguidor de la Utopía de Moro, es el que queremos.

POR FILOSOFÍA&CO