Es un muchacho de 14 años, llega a casa después del colegio, ansioso de poder enseñar a sus padres las notas que en este trimestre han mejorado mucho gracias al esfuerzo que ha puesto en sus estudios. Ya tarde llega la madre y el con júbilo corre a su encuentro: – Mamá quiero enseñarte algo.- La madre responde: Bien, pero espera, he de poner una lavadora y hacer la cena luego… Era tanta la ilusión que tenia que se siente como si le hubieran dado un bofetón. Luego viene el padre i con menos entusiasmo le dice: ¿Papá puedo hablar contigo? Si hijo pero después de cenar, tengo un hambre canina… El muchacho herido en lo más profundo de sus sentimientos replica “ yo no tengo hambre prefiero acostarme. “
Se acuesta y cierra fuerte los ojos para que no escapen unas lágrimas, entonces, acurrucado bajo las sabanas recuerda la historia que leyó una vez no sabe donde. Era el relato de un niño que preguntó a su padre: Papá ¿Cuanto ganas a la hora? El padre contestó: ¿Y a ti que te importa? Más tarde, el padre arrepentido de haber contestado tan bruscamente a su hijo se acerca al lecho del niño y le pregunta ¿Duermes? No papá. El padre prosigue: Gano 20 € a la hora. Papá replica el niño sacando 10 € de debajo de su almohada ¿Me puedes prestar otros 10 €? El padre lo mira incrédulo y pensando que era para comprar chuches, pregunta ¿ Y para que los quieres? Porque te necesito y quiero comprar una hora de tu tiempo.
Mª Rosa Bonals
Mª Rosa, ¡Felicidades!