REFUGIADOS

Siempre es triste y terrible el sufrimiento que impone dejar tu casa, tu trabajo, tus seres queridos, tu patria, para huir de las bombas o cualquier persecución, pero para los refugiados además,  este tan frío invierno es algo cruel y espantoso. Los vemos andar sobre la nieve hasta a 20º C bajo cero, arrastrando a sus hijitos que ya no tienen fuerzas para continuar o subirles en brazos sin poder. Una niña de unos 10 años pisó una mina y murió y a su hermano la explosión le dejó ciego. Un niño pequeño ha muerto de frio hace un par de días… Cada familia  sin duda tiene su drama que contar.

¿Cómo es posible que los poderosos den tan poca importancia al sufrimiento y martirio de tantas personas desamparadas? ¿No se acuerdan de ellos cuando se acurrucan bajo sus mantas y edredones en sus aposentos bien caldeados?

Todas las naciones pudientes deberían unirse para socorrer a estas personas dándoles cobijo y ayuda sin esperar un día más. Qué podemos hacer nosotros simples ciudadanos ¿Una manifestación mundial? No lo sé, pero cuando los veo caminar sobre la nieve muertos de frío, sin alimentos, sin medicinas, desengañados… siento una inmensa pena en mi corazón y deseos de gritar con todas mis fuerzas: Es una  vergüenza que esto ocurra en el siglo XXI en el siglo de inmensas fortunas y grandes tecnologías.

Mª  Rosa Bonals Comellas (BARCELONA)

Un pensamiento en “REFUGIADOS

  1. Estoy de acuerdo en que es una verguenza que esto suceda. Sin embargo, me gustaría saber el porqué de que muchas personas de cultura musulmana recorren 4.000 kilómetros para llegar a Europa. Cuando tienen más cerca países ricos y con sus mismas costumbres y lengua. ¿No será que se esconden otros intereses que se nos escapan a los ciudadanos de a pié?

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