“LIBRE DE HIJOS” VS. LIBRE PARA AMAR

Libres de hijos

Nos lo cuenta una joven madre: mientras paseaba por una calle de Oviedo junto a sus tres hijos, un hombre que se cruzó con ellos comenzó a increparla: “Estás loca. ¿No te da vergüenza tener tantos hijos para que sean esclavos del capital?”. La mujer, con escasas ganas de entablar una discusión, se encogió de hombros y siguió camino con su prole.

Que no haya nuevos “esclavos del capital”. O nuevos contaminadores, “tiranos del planeta”. O nuevas víctimas de un orden mundial injusto. Una amplia gama de justificaciones subyace en la base de una tendencia que se extiende en algunos ámbitos: la de proponerse no tener descendencia y quedarse childfree, “sin hijos” por voluntad propia, “libre” de niños, en contraposición al childless, la persona que no puede tenerlos.

Los childfree confiesan las conveniencias o temores para asumir ese estado. Argumentan que no tener hijos les supone un bienestar que no tendrían a plenitud si, en vez de centrar toda la atención en sí mismos, tuvieran que estar atentos a otros. Un hijo puede suponer limitaciones a la libertad de acción y movimiento de sus padres, cuyos intereses quedan subordinados en buena medida a las necesidades de cuidado de los menores. Además, si la crianza y educación de estos ha de hacerse “como Dios manda”, ello implica necesariamente sacrificar tiempo de ocio, dedicar recursos económicos a su educación, a su salud, a su recreación, etc. Todos estos “peros”, sin embargo, se desploman ante el testimonio de personas que, como se verá más adelante, conjugan la paternidad con una rica vida profesional y personal.

https://www.aceprensa.com/familia/libre-de-hijos-vs-libre-para-amar/

POR LUIS LUQUE PARA ACEPRENSA

LA ALIANZA ENTRE PROGRESISMO Y LOS GIGANTES DE LA TECNOLOGÍA

Progresismo tecnología

El declive de la clase media norteamericana

El geógrafo estadounidense Joel Kotkin, conocido por sus trabajos sobre las tendencias demográficas, sociales y económicas de los Estados Unidos, ha publicado recientemente un libro titulado «La llegada del Neofeudalismo».

Kotkin se muestra preocupado desde hace años por el declive de la clase media norteamericana, por la deslocalización industrial y la financiarización de la economía. En su último trabajo va un paso más allá y apunta al auge de una «tiranía» extremadamente poderosa gracias a tecnologías intrusivas y la hegemonía cultural.

En «La llegada del Neofeudalismo», el sociólogo describe una inquietante alianza entre la oligarquía tecnológica de Silicon Valley y la inmensa mayoría de los intelectuales, periodistas y comentaristas diversos que establecen y promueven nuevos dogmas en torno a conceptos como el género, el «privilegio blanco» y la globalización.

Aparecen así los dos pilares del sistema neofeudal de Kotkin: los señores por un lado, y el clero de la otra. El investigador apunta que la aspiración de la alianza entre estos dos grupos es sustituir los valores más tradicionales de los que las clases medias han sido el estandarte desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

El autor afirma que esta alianza está llevando una ofensiva contra el «tercer estado», que para él está constituido principalmente por las clases medias. Junto con sus valores tradicionales, éstas habrían sido las vertebradoras de las sociedades occidentales libres de la segunda mitad del siglo XX.

Un sector económico totalmente dominante sobre la sociedad

Según Kotkin, el problema de las empresas tecnológicas actuales radica en la extrema concentración de la riqueza que han ocasionado. De hecho, cinco empresas de este sector suman ya prácticamente el 20% del valor total del S&P 500. La crisis del coronavirus ha acelerado la transición económica hacia las tecnológicas, que definitivamente han dejado atrás a bancos y conglomerados empresariales como valores de más peso.

A ello se añadiría una visión más o menos compartida de los líderes de estas empresas. En efecto, todos muestran una confianza casi ciega en la tecnología como garantía de futuro de la humanidad, y les apasiona el transhumanismo. Elon Musk y su obsesión con la colonización espacial son un buen ejemplo. Según el autor, viven desconectados de las realidades de las clases medias y sociales, y no les interesan problemas como la movilidad social o la descomposición de las familias.

Al peso económico y las particularidades de sus dirigentes se suma la capacidad intrusiva que tienen las empresas tecnológicas en la vida privada de las personas. Aplicando controles cada vez mayores sobre las informaciones que circulan en sus plataformas y mejorando los motores de inteligencia artificial, se puede influir más fácilmente que nunca en la voluntad humana.

Un progresismo hegemónico y censor

Ex-demócrata, Kotkin declara que ya no se reconoce en las izquierdas actuales que imponen la censura por todas partes, y apunta al caso del editorialista Bari Weiss, que dimitió hace unos días del New York Times por las presiones e insultos recibidos de sus colegas. Todo ello por atreverse a mostrar «curiosidad intelectual» ante el consenso ideológico que se ha apoderado del diario, como explica en su carta de dimisión.

Por ejemplo, escribió que el problema de los afroamericanos en los Estados Unidos es más socioeconómico que racial, y equivale a la herejía en los principales medios, como el New York Times, el Washington Post o Los Angeles Times. Kotka afirma que el sesgo es tan monumental que ya no soporta leerlos.

De hecho, desviar la atención hacia temas simbólicos como la personalidad del presidente Trump, pero también el género, la discriminación racial o el cambio climático permite, según Kotkin, alejar los temas verdaderamente peligrosos para la nueva oligarquía, como la justicia social.

El autor deplora que tan sólo un 7% de los periodistas norteamericanos se declaren republicanos, y afirma que la hegemonía del progresismo es aún más aplastante en las universidades, el cine y la música. La presión que efectúan los guardianes de los dogmas se amplifica así hasta hacerse insoportable.

California, el neofeudalismo en la práctica

Para demostrar lo absurdo del sistema que resulta de la alianza de la tecnología y el progresismo, Kotkin apunta a California. Allí, afirma, los gigantes de la tecnología han «matado» el sistema de start-ups de los años 70 y 80, y absorben ahora toda la innovación generada.

Estas grandes empresas son las únicas que se pueden permitir el coste de las políticas medioambientales drásticas propuestas por los progresistas, mientras que los actores más pequeños no les pueden hacer frente.

Kotkin apunta que en California la concentración de la riqueza ha expulsado a las clases populares de ciudades como San Francisco, que sin embargo es considerada un bastión progresista. Paradójicamente, la comunidad afroamericana numerosa en el pasado ha prácticamente desaparecido de la ciudad.

«Si seguimos así, no quedarán más que tribus», sentencia Kotka, que apunta que las tendencias actuales le hacen pensar en la espantosa Revolución Cultural china.

POR FORUM LIBERTAS

CAUSAS Y FINES DE LA REINGENIERÍA SOCIAL PROGRESISTA

Cómo se hace la reingeniería social de un país

No conocía el blog de Fray Nelson, pero la reproducción de un artículo suyo, Cómo se hace la reingeniería social de un país, en la Actualidad Económica me ha llevado a interesarme por él. Posteriormente lo he visto ampliamente reproducido en diversos digitales, y la razón es muy evidente: describe perfectamente la estrategia que, desde finales del siglo pasado, se viene utilizando, primero en Estados Unidos, y luego en todo Occidente, y que en la última década apunta masivamente sobre América Latina.

Creo que puede ser útil resumir la explicación de Fray Nelson para, sobre ella, realizar algunas consideraciones.

La cuestión de fondo es cómo se ha conseguido que en relativamente pocos años se construya una antropología política, y a partir de ella unos sistemas legales impensables en los que el aborto masivo y eugenésico, la perspectiva de género tanto del feminismo como de las identidades de género, el uso de embriones humanos en biotecnología, y la eutanasia se han ido imponiendo, y la institución familiar, matrimonio, descendencia, y con ellos la fraternidad y el parentesco y la dinastía, destruyendo. Este cambio ha sido tan radical, y la propia España es un paradigma de ello, que a pesar de que a lo largo de este siglo la desigualdad económica en Occidente ha crecido, las clases medias en parte han quedado maltrechas, y los trabajadores han visto mermados sus derechos, la única desigualdad que está en la agenda como prioridad, o al menos destacada, es la llamada de género, entre hombres y mujeres, y la de identidades sexuales, homosexuales, trans, etc. En el caso de España, el absurdo aceptado inanemente ha llegado a la creación de un Ministerio para la Igualdad que carece de toda competencia económica. No importa.

¿Por qué se ha producido? ¿A quién beneficia esta extraordinaria elusión de la realidad? Las visiones liberales disconformes con estos cambios no ayudan a esclarecer el problema, porque para preservar su ideología, presentan estos cambios históricos como un suceso marxista o post marxista, cuando en realidad expresan una alianza objetiva entre el liberalismo de la globalización, el único que pincha y corta, con la izquierda “post todo”, comunista, socialista, socialdemócrata, que queda acuñada bajo la etiqueta anfibológica de progresismo, que es el nuevo sujeto colectivo que se presenta desde la supremacía moral, como es fácil constatar en la definición de la Wikipedia. Pruebe a sustituir esta palabra por otra que designe un corpus político, por ejemplo, demócrata cristiano, y aplíquele la misma lógica valorativa que no descriptiva de la entrada de la Wikipedia, y constatará otro ejercicio de formateado de mentes. El progresismo es, en último término, la visión de que lo último es lo mejor, la conservación de lo humano es negativa (pero es buena para toda naturaleza no humana) y la tradición una rémora. Se trata siempre de innovar en la vida social, pero siempre en un determinado sentido: el de la desvinculación y la ruptura antropológica.

La Gran ruptura

Lo que ha sucedido es la transformación acelerada de los marcos de referencia, es decir, aquel conjunto de ideas dentro de las que las mayorías sociales, o minorías decisivas en lo comunicativo y lo político, se forman la opinión, emiten juicios y adoptan decisiones.

Veamos el esquema estratégico primero que presenta el artículo de referencia:

Se ordena en cuatro fases

  • Emotiva
  • Normalización
  • Institucionalización
  • Tiránica o de penalización, aunque otra expresión reciente puede expresar bien esta última fase: cultura de la cancelación (cancel culture) porque define la forma de operar.

En esta fase inicial se actúa sobre los sentimientos, aunque en realidad hoy toda la comunicación publicitaria se basa en esta premisa. Según el autor, los concernidos son básicamente tres: la compasión, la simpatía y la ira. Fray Nelson utiliza tres ejemplos.

  1. Compasión: “se presentarán casos de violación brutal, que desembocan en la pregunta dramática: ¿Está condenada esta mujer a seguir adelante con ese embarazo”?
  2. Simpatía: presentar al homosexual en el mundo del entretenimiento, series, películas, novelas como el personaje más agradable, divertido, inteligente. Un correlato es presentar al padre de familia, un matrimonio clásico o un sacerdote como personajes básicamente negativos.
  3. La ira se desarrolla presentando sucesos brutales: por ejemplo, un par de chicas lesbianas que fueron apedreadas en Pakistán. O un travesti que fue dejado en coma por una paliza en el metro de Nueva York.

El resultado posterior de este enfoque es la deformación de los textos legislativos, porque se partirá de los escenarios extremos, inusuales, y estos serán impuestos a los normales, en el sentido estadístico de la palabra. Así, se considerara bueno que los lavabos se compartan por hombres y mujeres, cuando el triunfo de la higiene y el respeto fue precisamente su separación, pero esto se cambiará para no obligar a nadie a optar por un sexo determinado. Una pequeña minoría, ínfima, impondrá su interés a la mayoría. Es la legislación a través de los extremos.

Normalización

Una vez alcanzado el objetivo de aceptar pasivamente o ver con buenos ojos lo que se postula aceptar; la eutanasia, por ejemplo, y cuando la ruptura antropológica que se propone ya no despierta un rechazo instintivo, sobre todo en los medios de comunicación, llega el momento de la fase siguiente, la normalización, que “intenta que los nuevos comportamientos sean integrados sin fisuras en el tejido social”. La normalización hace uso intenso de paradigmas, por lo menos de tres maneras: celebridades, autoridades y publicidad masivaLas llamadas celebridades son fundamentales en este proceso. Son las “Madonnas” besando en la boca a otras mujeres; son las actrices rutilantes que se declaran bisexuales en una entrevista que de inmediato recibe primeras planas. La población púber y adolescente es extraordinariamente sensible al impacto de estos ejemplos porque a su edad lo que más buscan es modelos a seguir. Las autoridades son aquellos científicos-o a veces simples cientificistas-que presentan argumentos con ropaje de seriedad. Una gran cadena de televisión, famosa por su seriedad científica, presenta un documental sobre el homosexualismo en los pingüinos, para dar una “base científica” para aprobar los nuevos comportamientos. En este ámbito juegan también la manipulación o simple invención de datos. Esta es una técnica habitual para legalizar el aborto. Se presentan cientos de miles de abortos ilegales, que nadie sabe cómo han sido contabilizados, y se repiten una y otra vez. En la España de los años ochenta, antes de la aprobación de la primera ley del aborto de 1985, según la propaganda abortaban tantas mujeres que, cuando se legalizó y hubo una estadística oficial, aquella cifra, cerca de cien mil, no se alcanzó hasta 20 años después.

El magnífico texto de Fray Nelson se refiere en este grupo normalizador a los políticos que acuden a estos temas por oportunismo. Esto ciertamente sucede, pero la cuestión tiene otras dimensiones mayores.

Los partidos socialdemócratas, socialistas y comunistas, han vivido a lo largo del siglo XX una crisis terminal. Sus planteamientos de transformación radical o progresiva del sistema económico han quedado desplazados por el éxito del capitalismo. Incluso el emporio nórdico de la socialdemocracia hubo de imprimir un fuerte viraje hacia las privatizaciones en la década de los años noventa. El resultado fue que perdió sus banderas y motivos, y masivamente los ha substituido por los del feminismo y las identidades de género. La igualdad económica ha quedado sustituida por otro tipo de igualdad antropológica, donde el transexual- última oleada- ocupa el lugar del obrero. Esto explica por qué en distritos obreros, en Francia o Italia, son los partidos llamados populistas los que han recogido el antiguo y fiel voto comunista. Y a la inversa. En Polonia no existe un partido de izquierdas mínimamente potente, porque el partido del gobierno, el Partido de la Ley y la Justicia (PiS) -enllaç- absorbe las políticas sociales, y la oposición se sitúa a su derecha económica; son los liberales, que a pesar de ello acusan al gobierno de ser de derechas, una crítica compartida por la mayoría de los medios de comunicación europeos, a pesar de sus políticas sociales y redistributivas. ¿Por qué? Pues porque el PiS se opone al aborto y al matrimonio homosexual. Lo que hoy da la carta de naturaleza progresista no es la justicia social, la forma cómo se distribuye la ganancia o la participación de los trabajadores en la empresa, sino el aborto, el matrimonio homosexual y las leyes que otorgan privilegios legales a los homosexuales– como la terrible, por injusta, inversión de la carga de la prueba. En esta acción, y como apuntaba al principio, se produce una alianza objetiva con el liberalismo globalizado, las grandes compañías tecnológicas mundiales como Apple, Microsoft, Alphabet, Amazon o Facebook, o del entretenimiento, como Disney o Netflix. La opción política no es solo oportunista, sino ideológica, estructural.

Finalmente hace su entrada la publicidad masiva, que es lo que ha hecho ese banco en Colombia: llenar decenas o centenares de paradas de autobús con la imagen de los hombres abrazados, que son modelo de “nueva familia.”

El ejemplo de Fray Nelson tiene la doble utilidad que permite observar lo apuntado antes: es un gran banco- a escala local- el que desarrolla la publicidad normalizadora. ¿Por qué elige esta opción? Básicamente por dos razones: porque la connotación negativa de todo banco se difumina mediante una reivindicación “progre”, y porque desplaza el eje de la igualdad fuera de la reivindicación económica. Es necesario que “leamos” políticamente los hechos para poder constatar su dimensión y aportar respuestas adecuadas.

Alcanzada aquella fase se abre la operación determinante: la traducción en leyes de lo que se ha mentalizado y normalizado. La parte clave aquí está en tres cosas: las leyes llamadas antidiscriminación, la educación y la administración parcializada de la justicia. Se supone que la intención de las leyes antidiscriminación es buena: corregir excesos históricos. En la práctica esto se traduce en la conversión de derechos en privilegios y la transformación de los fines de las instituciones para asegurar dichos privilegios. Son privilegios en la medida que la real o pretendida discriminación LGBTI- depende del país en cuestión- es corregida otorgando una serie de ventajas que son imposibles de generalizar en el conjunto de minorías mucho más discriminadas, porque su cumplimiento sería imposible. Desde los mandatos de cómo trata la información periodística, a la intromisión en el proceso educativo, a la inversión de la carga de la prueba, no puede extenderse más allá de unos pequeños grupos privilegiados. Los discriminados porque son pobres que viven en la calle, los inmigrantes, los gitanos y un largo etcétera, no disponen de leyes de este tipo que se reservan solo para los grupos LGBTI. Nunca el legislador favorable a este tipo de normas acepta una sola ley contraria a todo tipo de discriminación, porque sabe que entonces los privilegios son incumplibles, y los grupos LGBTI son contrarios a que se les equipare a otros grupos. Su discriminación es única y excepcional. La prueba del algodón de este tipo de legislaciones consiste en responder a esta pregunta. ¿Son o no generalizables? Los fines del matrimonio, que primordialmente no es un proyecto afectivo de vida en común, este es en todo caso el medio, sino la capacidad complementaria de un hombre y una mujer de engendrar y educar a la descendencia, han quedado destruidos cuando el modelo se desplaza para legalizar el matrimonio homosexual. El principio de adopción de que el portador de derechos es el niño, y que no existe un derecho a adoptar, queda destruido en la medida en que se obliga a los menores a habitar en hogares en los que falta el padre o la madre.

Dejo para la próxima semana la fase final del proceso, la que vive de pleno España, y otros países de Europa: la de la penalización o de la cultura de la cancelación, y las consideraciones sobre esta estrategia más allá de ella misma, y que, entre otras cuestiones, pasa por considerar de dónde y por qué surge, lo que requiere de una ontología, y un sujeto colectivo, que la concibe y realice, así como de un fin. Y esto también nos conduce a describir a través de las líneas de fuerza lo que se nos está imponiendo, el modelo de sociedad resultante, así como sus consecuencias.

POR JOSEP MIRÓ I ARDÈVOL PARA FORUM LIBERTAS

TE DOY GRACIAS, MUJER

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Se cumplen ahora 25 años, por una parte de la carta que Juan Pablo II escribió a las mujeres del mundo entero el 29 de junio de 1995, y por otra, de la IV Conferencia sobre la Mujer en Pekín en septiembre siguiente, que marcó un importante giro en las políticas mundiales sobre la mujer, cuyas consecuencias siguen hoy en día más vivas que nunca. El Papa Juan Pablo II quiso adelantarse a ese evento escribiendo aquella carta, en la que, una vez más, reflejó el insustituible papel de la mujer en el mundo y la grandeza de su identidad.

“Te doy gracias, mujer”

POR GEMA PÉREZ HERRERA, EN ACEPRENSA

LA CULTURA DEL MATRIMONIO, UNIDOS PARA SIEMPRE

Desde el Partido Familia y Vida, en nuestro programa, promovemos, la mediación para las familias en peligro de ruptura, favoreciendo la resolución de conflictos y preservando la unidad familiar.

Hasta que la muerte nos separe

¿Qué significa “unidos para siempre” en el Matrimonio?

Anillos de boda

La unión conyugal no es una entidad mecánica, como la cerradura y la llave.  Así es la cópula meramente animal.   Los esposos forman una entidad orgánica, como la forman la cabeza y el corazón.  Así es la unión sexual humana:  ambos pasan a ser un solo cuerpo, una sola cosa.  ¡Gran misterio, pero así es!

Si se separa la llave de la cerradura, no sucede nada de particular.  Pero si se separa el cuerpo humano de su cabeza o del corazón, ¿qué sucede?  Es muy fácil la respuesta:  muere este organismo.  Eso es lo que hace el divorcio.

El divorcio, por cierto, es un recurso civil, una norma humana de la sociedad civil.  En las leyes de la Iglesia no existe el divorcio.  Siempre insiste en la necesidad de intentar la reconciliación.

El divorcio

Es bien sabido que las parejas tienen dificultades, a veces muy graves, pero no se puede recurrir de manera inmediata y casi sin reflexión a la idea del divorcio … y al siguiente acto:  tengo que rehacer mi vida.

Hay posibles caminos y pasos a seguir que puedan frenar otra ruptura más.  Hay que tratar de frenar la plaga en que se ha convertido el divorcio para la sociedad, pues siendo la familia la base de ésta, al disolverse familias y familias, se crean problemas muy graves que ya están a la vista.

La buena disposición de los cónyuges, casi siempre los matrimonios son salvables.

Diálogo entre esposos

Y parodiando el dicho sobre los juicios legales, “más vale un mal arreglo que un buen pleito”, sobre el juicio legal que constituye la disolución de la familia, puede también decirse:  “más vale un mal arreglo que un buen divorcio”.

¿Cómo ayudar a los hijos de familias destruidas por el divorcio?

La investigación más seria y extensa realizada hasta ahora sobre el divorcio y sus consecuencias en los hijos ha sido hecha por la psicóloga californiana Judith Wallerstein.  Y cuando Wallerstein habla sobre divorcio, muy pocos se atreven a desafiarla, porque ha venido siguiendo ininterrumpidamente, desde 1971, los casos de 21 hijos de divorciados.

Los investigados, hoy ya adultos, pues ya han pasado 25 – 30 años.  Para sus amigos, el divorcio de sus padres fue un episodio insignificante de su pasado.  Pero para la mayoría de estos hijos de divorciados no fue así, según ha ido demostrando este estudio.

Según Wallerstein, la idea de que el trauma del divorcio tiene su punto crítico durante el tiempo inmediato a la separación de los padres, es totalmente errada.  Ciertamente hay un trauma inicial, pero el trauma vivido por los hijos de padres divorciados se prolonga a lo largo de los años y les dificulta afrontar los cambios propios de la adolescencia, así como sus primeras relaciones amorosas, que se ven conflictuadas por temores derivados de la experiencia traumática.

Los resultados se encuentra en su libro The Unexpected legacy of divorce – “El Legado inesperado del divorcio”.  La psicóloga aporta conclusiones contundentes sobre el perfil psicológico de los hijos de divorciados:

25% de ellos no ha terminado estudios (contra 10% de hijos de familias que no se han roto).

El 60% ha requerido tratamiento psicológico (contra el 30%).

El 50% ha tenido problemas de alcohol y drogas antes de los 15 años.

El 65% tienen una relación conflictiva con el padre (sólo el 5% ha recibido ayuda económica sustancial por parte del padre).

Pese a que la mayoría ya pasan los 30 años de edad, apenas el 30% se ha casado.

Del total de casados, el 50% ya se ha divorciado.

Según la experta, aunque las reacciones psicológicas al trauma son diferentes y tan variadas como el número de individuos, existen algunas constantes.

Niño sufre por pelea de los padres

En efecto, los hijos de los divorciados sufren sentimientos de culpa -“¿Se separaron por mi culpa?”-, irritación y malhumor, y una gran desconfianza o incapacidad de expresar sus sentimientos.

Uno de los rasgos comunes a todos los casos estudiados es que una de las principales fuentes de traumas en los hijos de divorciados es la sensación de sentirse como un “paquete” que es llevado de un lado a otro periódicamente sin respetar los deseos afectivos naturales del niño.

Extracto:

TEOLOGIA DEL CUERPO Y BIOETICA

LECCION  17

UNIDOS PARA SIEMPRE

POR UNIDOS PARA SIEMPRE-BUENAVUEVA.NET

LA FAMILIA COMO RESPUESTA NECESARIA A LA GRAN CRISIS

familia y coronavirus

¿Cuál es el escenario y su evolución más probable?

Si las cifras que da el gobierno son ciertas, y esperemos que sean un gran error (tampoco sería tan extraño), el 95% de la población no está inmunizada. Esto significa dos cosas: el riego de contagio es muy alto, más cuando un 25% de los portadores son asintomáticos, y el desastre de la política realizada por el gobierno se multiplica, constituyendo una grave advertencia.

Porque si solo con el 5% de infectados tenemos tantos y tantos muertos, y se ha producido un colapso hospitalario, cualquier rebrote nos va a llevar a otra crisis de confinamiento.

Para complicarlo más, la Covid-19 “ha venido para quedarse” (OMS) y la inmunidad social de la vacuna queda lejos, con suerte para 2021. Por último, debemos entender que el confinamiento no liquida el problema, solo lo congela y reduce, para que no colapsemos. Las medidas más eficientes son otras:

Están relacionadas con la detección masiva y rápida mediante test PCR o de índole equivalente. España debería doblar la cifra actual y seguir además una estrategia de identificación, el cribado masivo de la población en lugares de gran afluencia, mediante la medición de la temperatura u otros sensores de resultados instantáneos y más finos.

También debe disponer de la capacidad de intervenir de manera inmediata en las redes de contagio, y esto significa muchísimos más rastreadores que los disponibles hasta ahora. Necesitamos del orden de 1 por cada 5000 habitantes, el refuerzo de los centros de asistencia primaria, que seguramente necesitarían del orden 7000 facultativos más como mínimo, y en definitiva el control del territorio a escala micro, con una especial atención a los focos, residencias de mayores y hospitales. Precisamente la protección de aquellos a los que este coronavirus mata en una proporción terrible es esencial.  Esto significa un control y atención domiciliaria y la organización y medicalización de la residencia.

Pero este es solo un apunte para situar lo que necesitamos ahora y que a la vez nos prepara para el futuro, cosa que obviamente no hacen las barrocas fases de desconfinamiento, con normas en gran medida contradictorias o simplemente absurdas, y tan detallistas que solo inducen a la confusión. Pocas medidas y claras, restableciendo en todo lo posible la actividad económica, si se cumplen aquellas condiciones previas.

Pero todas las actuaciones públicas no excusan la responsabilidad de les persones y de sus hábitos, que son decisivas. No se puede descargar en sus espaldas toda la solución, pero sin su aportación cualquier estrategia fracasa: la mascarilla, la higiene personal, el evitar aglomeraciones, economizar desplazamientos, el desarrollo de una economía de la presencia social, es decisivo.

Para conseguirlo la familia es esencial: ella es el lugar donde se produce la socialización primaria, donde se genera el capital social primigenio. Es a la familias a las que hay que responsabilizar de su importante tarea; dirigirse a ellas, comunicar, y ayudarlas. Esa es la gran baza para una buena salida de la mega crisis que vivimos, porque actuando sobre un conjunto en lugar de los mucho más numerosos y disgregados individuos, obtenemos una mayor eficiencia.

La familia es clave en el plano de la salud pública, para prevenir y actuar. Lo es también en el educativo, ahora que el Sar-Cov-2 ha hecho saltar el sistema y está hundiendo la ya de por si magra capacidad educadora. Finalmente lo es para el relanzamiento económico, porque en ella radican funciones tan decisivas como el mantenimiento del capital humano y la capacidad de consumo ahorro e inversión.

Pero para que ello pueda cumplirse es necesario un cambio radical de política. Es necesario que la familia se convierta en el eje transversal de todas las políticas: de salud pública, económica, social y educativa y, por tanto, el eje de las ayudas, Acompañamiento y colaboración también deben situarse en ellas.

POR JOSEP MIRÓ ARDÈVOL PARA FORUMLIBERTAS 

Manifiesto internacional contra una “sanidad selectiva”: “quien rebaja el valor de los más ancianos, desvalora todas las vidas”

sanidad selectiva

La comunidad de San Egidio ha publicado un manifiesto titulado ‘Sin ancianos no hay futuro‘ en el que hace un llamamiento para re‐humanizar nuestras sociedades y para oponerse a la instauración de una sanidad selectiva.

“Durante la pandemia del Covid‐19 los ancianos están en peligro en muchos países europeos. Las dramáticas cifras de muertos  en residencias hacen estremecer”, así de categórico empieza el manifiesto, que recoge la misma preocupación que e-Cristians planteó en su llamamiento a la sociedad por la trágica situación de las personas de más edad en el sistema sanitario de Cataluña, del 9 de abril.

El texto asegura que habrá que revisar “muchas cosas en los sistemas sanitarios públicos y en las buenas prácticas necesarias para llegar a todos y  curarlos  con  eficacia,  y  para  superar  la  institucionalización” y se muestran preocupados por ” las  tristes  historias  de  mortaldades  de  ancianos  en  residencias”.

“Se está abriendo paso la idea de que se pueden sacrificar sus vidas en beneficio de otras. El papa Francisco lo define  como “cultura del descarte”: privar a los ancianos del derecho a ser considerados personas relegándolos a ser solo un número y, en algunos casos, ni siquiera eso”, afirma el texto.

La sanidad selectiva de “muchos países”

Los firmantes aseguran que en  muchos  países,  ante  la  necesidad  de  atención  sanitaria  “está surgiendo  un  modelo  peligroso  que  fomenta  una “sanidad  selectiva” que considera residual la vida de los ancianos”. Esa sanidad selectiva que denuncian dialoga muy bien con la cultura de la muerte que propugna la eutanasia, precisamente un fenómeno que está siendo impulsado en España por el Gobierno del PSOE y Podemos a través de una propuesta de Ley que ya se encuentra en trámite parlamentario.

El manifiesto denuncia que “su mayor vulnerabilidad, su avanzada edad y el hecho de que pueden ser portadores de otras patologías justificarían una forma de “elección” a favor de los más jóvenes y de los más sanos“. Sin embargo, “resignarse a una solución de este tipo es humana y jurídicamente inaceptable”.

“No se puede avalar -prosiguen- ningún “estado de necesidad” que legitime o dé cobertura al incumplimiento de dichos principios. La tesis de que una menor esperanza de vida comporta una  reducción “legal” del valor de dicha vida es, desde un punto de vista jurídico, una barbaridad. Que eso se produzca a través de una  imposición (del Estado o de las autoridades sanitarias) ajena a la voluntad de la persona representa un intolerable atropello añadido  de los derechos de la persona”.

El manifiesto, está firmado por personalidades relevantes de diferentes ámbitos de la filosofía, la política, las organizaciones supranacionales y la docencia, entre otros.

Algunos de los firmantes, listado que aún se mantiene abierto son, el filósofo alemán Jürgen Habermas, el profesor de sociología de la Universidad de California Berkeley Manuel Castells, la escritora británica Simonetta Agnello Hornby, la exdirectora general de la UNESCO Irina Bokova, el expresidente del Parlamento europeo Hans Gert Pöttering, el expresidente de España Felipe González Márquez, el arzobispo de Bolonia cardenal Matteo Zuppi, la periodista portuguesa Maria Antónia Palla, o la exministra federal alemana de Educación e Investigación Annette Schavan.

“La aportación de los ancianos sigue siendo objeto de importantes reflexiones en todas las culturas. Es fundamental en la trama social de la solidad entre generaciones. No podemos dejar morir a la generación que luchó contra las dictaduras, que trabajó por la  reconstrucción después de la guerra y que edificó Europa“, asegura el texto.

Por todo lo expuesto anteriormente, los firmantes creen “que es necesario reafirmar con fuerza los principios de igualdad de tratamiento y de derecho universal a la asistencia sanitaria conquistados en los últimos siglos”. “Es el momento de dedicar todos los recursos que sean necesarios para proteger el mayor  número de vidas posible y para humanizar el acceso a la atención sanitaria para todos. Que el valor de la vida sea siempre igual para  todos”, ya que “quien rebaja el valor de la vida frágil y débil de los más ancianos, se prepara para desvalorar todas las vidas”.

POR FORUM LIBERTAS