La Asamblea General de las Naciones Unidas estableció el 15 de mayo de 1993 como el día para reconocer el trabajo que realiza la familia en las sociedades de los estados.
El Día Internacional de la Familia nos recuerda el papel vertebrador que la familia desempeña en la vida de la persona y de la sociedad. La familia es la célula básica de la sociedad; está sometida a las condiciones económicas, sociales y personales de quienes la componen. La familia ha de gestionar áreas como la crianza, la pobreza, la educación, la salud, los cuidados y las oportunidades de los hijos e hijas que la afectan, por lo que, en su ámbito, hay que transmitir la formación en sus principios y en los que, posteriormente, conformarán el Estado al que pertenecen.
La jornada nos recuerda la necesidad de abordar los procesos sociales, económicos y demográficos que afectan a las familias. Todas las familias se ven atravesadas, en mayor o menor medida, por cuestiones como los ingresos, la educación, la atención sanitaria, los cuidados o el acceso a servicios esenciales. El planteamiento parte de una idea clara: cuando la familia no cuenta con apoyos suficientes, sus dificultades no quedan solo en el presente, sino que pueden tener consecuencias a largo plazo. Se hace necesario que el Estado construido por las familias le devuelva a su célula básica el acceso a la escuela, a la atención sanitaria, a la conexión digital y a los servicios básicos. Cuando esos recursos no llegan a la vida familiar, se vuelve más difícil y las opciones de desarrollo de sus miembros quedan menguadas e incluso atrofiadas, como vemos en vicios que se replican generación tras generación: droga, prostitución, pederastia, paro….Por eso, la jornada reivindica la necesidad de contar con políticas orientadas a las familias. Entre las medidas señaladas están, el respeto a la vida desde la concepción hasta la muerte natural, la formación en el matrimonio, uno con una para siempre, la libertad de eduación así como su dotación financiera, la promoción laboral necesaria para mantenerla dignamente no tanto buscando una boracidad financiera que no se ve inútil y que no sirve a la familia más bien la esclaviza nos lleva a un endeudamiento que no sirve de nada, una vivienda en la que se pueda vivir dignamente sin quebrar la economia familiar, una conciliación laboral y familiar. Todas ellas van en beneficio de un Estado mejor y más saneado económicamente y con menor deuda. La fecha sirve para recordar la importancia de la familia, pero también para señalar que su bienestar depende del esfuerzo del Estado en tanto en cuanto el bien que aporta la familia reporta una eficiencia del Estado, de la que ahora mismo carece por un endeudamiento desbocado.
